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miércoles, 4 de marzo de 2015

Cuaderno de Cultura Científica: El sorprendente penacho de Marte

Cuaderno de Cultura Científica: El sorprendente penacho de Marte


Posted: 02 Mar 2015 08:00 AM PST
Santiago Pérez-Hoyos
Figura 1: Imágenes del penacho marciano tomadas por varios astrónomos aficionados a lo largo de los meses de marzo y abril de 2012 (Damian Peach, William Jaeschke, Donald Parker y Jim Phillips). Las imágenes muestran el penacho como una evidente protrusión con respecto al disco del planeta, indicador de su gran altura. La imagen de fondo muestra el aspecto de Terra Cimmeria, una zona densamente craterizada de la superficie de Marte.

Figura 1: Imágenes del penacho marciano tomadas por varios astrónomos aficionados a lo largo de los meses de marzo y abril de 2012 (Damian Peach, William Jaeschke, Donald Parker y Jim Phillips). Las imágenes muestran el penacho como una evidente protrusión con respecto al disco del planeta, indicador de su gran altura. La imagen de fondo muestra el aspecto de Terra Cimmeria, una zona densamente craterizada de la superficie de Marte.
En marzo de 2012, algunos astrónomos aficionados dieron la voz de alarma: sobre la zona de Marte llamada Terra Cimmeria se erguía apreciablemente sobre el borde del disco planetario lo que en ese primer momento se denominó una nube. Las primeras estimaciones hablaban ya de 200 km de altura, algo completamente descabellado a la luz de lo que sabemos sobre nuestro vecino del Sistema Solar. A día de hoy podemos decir que aquellas estimaciones eran correctas, o incluso se quedaban cortas con respecto a la altura que adquirió el fenómeno algunos días señalados. Más aún, seguimos sin tener nada claro cuál fue el origen de lo que sucedió allí, pero al menos nos hemos armado con una serie de argumentos e ideas que nos permitirán estudiar otros fenómenos parecidos que puedan suceder en el futuro.
Comencemos aclarando un poco los términos. ¿Qué es un penacho? Con este término simplemente hacemos referencia a una masa de partículas, cuyo origen desconocemos, y que puede, o no, estar relacionada con un fenómeno de condensación, en cuyo caso hablaríamos de una nube. Penacho es por tanto un término algo más genérico que nos permite englobar varios orígenes diferentes sin decantarnos necesariamente por uno de ellos.
Las observaciones de los astrónomos aficionados de marzo y abril de 2012 se limitaban a imágenes adquiridas a través de filtros de color. Sin embargo, gracias al hecho de que la cobertura temporal fue excelente y los astrónomos observaron el evento durante días y días, fue posible ver la rotación del penacho junto con el propio planeta. Precisamente, este movimiento de rotación ligado al de Marte fue clave a la hora de establecer la altura, que en los días de mayor actividad podía superar incluso los 250km de altura. Estas observaciones también permitían constatar un hecho sorprendente y revelador al mismo tiempo: el penacho sólo aparecía en el amanecer del planeta, desvaneciéndose poco después y sin recuperarse en la situación simétrica del atardecer.
Lo que no podían contarnos las imágenes de 2012 era el origen físico del misterioso suceso. La falta de más longitudes de onda, o de información espectral, hacían imposible discriminar entre los posibles candidatos para dar lugar al fenómeno. Por ejemplo, tanto nubes de agua como nubes de dióxido de carbono podrían haber reproducido el brillo observado. Incluso una nube de polvo habría sido compatible con los datos, aunque quizá sólo marginalmente. Todo ello, sin entrar a valorar la forma en la que semejantes estructuras habrían podido llegar a tan fantásticas alturas.
A la búsqueda de más información, fue posible localizar en el año 1997 un evento en apariencia similar que había sido brevemente observado por el Telescopio Espacial Hubble (HST). La falta de extensión de los datos, sin embargo, hacían imposible en esta ocasión determinar la altura de aquel penacho. Sin embargo, al incluir varias longitudes de onda hacia el ultravioleta y el infrarrojo sí era posible descartar la hipótesis del polvo marciano y se mantenían en cambio las ideas de nubes de hielo de agua o de dióxido de carbono. Pero, ¿era extrapolable todo esto al evento de 2012? Lo cierto es que no lo sabemos.
Figura 2: (izquierda) Observando cómo un objeto refleja la luz solar es posible averiguar información sobre su origen. Los triángulos representan la reflectividad del evento de 2012, los círculos el de 1997 visto por HST. En verde, se muestran los mejores ajustes con nubes de polvo, en azul, de dióxido de carbono y, en rojo, con nubes de agua. El suceso de 1997 encaja correctamente con nubes de condensables, no de polvo, pero para el de 2012 simplemente no disponemos de datos suficientes. (derecha) Para que se formen nubes de agua o dióxido de carbono, es necesario que sus curvas de presión de vapor de saturación se corten con el perfil térmico de la atmósfera (en gris). Aunque más cerca de la superficie la formación de dichas nubes es más sencilla, a las alturas de las que hablamos, se requeriría una diferencia de 50K con la temperatura esperada en el caso del agua y de prácticamente 100K para el dióxido de carbono.

Figura 2: (izquierda) Observando cómo un objeto refleja la luz solar es posible averiguar información sobre su origen. Los triángulos representan la reflectividad del evento de 2012, los círculos el de 1997 visto por HST. En verde, se muestran los mejores ajustes con nubes de polvo, en azul, de dióxido de carbono y, en rojo, con nubes de agua. El suceso de 1997 encaja correctamente con nubes de condensables, no de polvo, pero para el de 2012 simplemente no disponemos de datos suficientes. (derecha) Para que se formen nubes de agua o dióxido de carbono, es necesario que sus curvas de presión de vapor de saturación se corten con el perfil térmico de la atmósfera (en gris). Aunque más cerca de la superficie la formación de dichas nubes es más sencilla, a las alturas de las que hablamos, se requeriría una diferencia de 50K con la temperatura esperada en el caso del agua y de prácticamente 100K para el dióxido de carbono.
Aunque los modelos apuntan a que bastaban unas pocas partículas suspendidas en la alta atmósfera marciana (del orden de una partícula cada cien centímetros cúbicos), las condiciones necesarias para que se desarrollaran nubes tan altas parecían un tanto fuera de lugar. Se requerirían diferencias de temperatura con las esperadas de entre 50º y 100º, dependiendo del condensable. ¿Cómo se podría generar una disminución tan drástica de la temperatura? A favor de esta hipótesis podemos señalar que la atmósfera de Marte es, además de tenue, tremendamente variable y que la exosfera es particularmente sensible y puede transmitir variaciones de temperatura en forma de ondas térmicas. Nunca, sin embargo, se ha constatado la presencia de oscilaciones de tal magnitud a pesar de la enorme cantidad de atención que la exploración espacial dedica a Marte.
Era momento pues de buscar explicaciones alternativas. El lugar sobre el que se situaba el penacho, Terra Cimmeria, es una zona con magnetismo residual de la superficie de Marte. Y en alguna ocasión se han detectado auroras no demasiado lejos. ¿Es el proceso auroral una explicación razonable? Aparentemente no, ya que con un sencillo cálculo concluimos que las radiancias que se observaron serían miles de veces superiores a las de las auroras terrestres, mientras que nuestro planeta sí cuenta con un campo magnético intenso y bien desarrollado que favorece la formación de este tipo de fenómenos.
Podríamos manejar también otras hipótesis, como micro-impactos meteoríticos o emisiones superficiales, por citar algunas. Todas estas explicaciones, sin embargo, chocan con la simple observación de que sólo se observaba el penacho al amanecer, nunca al atardecer. Y lo que caracteriza ese momento del día es precisamente la baja temperatura, lo que remite una vez más a la hipótesis del condensable.
Llegados a este punto, ninguna explicación resulta satisfactoria. La perplejidad es casi absoluta. Muchos se preguntan por qué no detectaron el fenómeno alguna de las muchas misiones que llevan años observando Marte. Lo cierto es que la mayor parte de ellas ni siquiera están pensadas para ser capaces de ver algo así, que queda irónicamente al alcance de pequeños telescopios en la superficie de nuestro planeta manejados por astrónomos que no dejan pasar una sola noche sin sacar miles de imágenes de su planeta favorito. Aún es pronto para descartar que la inmensa base de datos marciana contenga algún otro ejemplo similar y, a la espera de que un evento similar se reproduzca, la esperanza que nos queda es dar con ese nuevo ejemplo que termine de arrojar luz sobre nuestro problema.

Referencias:
1. Sánchez-Lavega A., E. García-Melendo, S. Pérez-Hoyos, J. M. Gómez-Forrellad, C. Pellier, M. Delcroix, M. A. López-Valverde, F. González-Galindo, W. Jaeschke & D. Parker & (2015). An extremely high-altitude plume seen at Mars’ morning terminator, Nature, DOI:http://dx.doi.org/10.1038/nature14162
2. Määttänen, A. et al. A complete climatology of the aerosol vertical distribution on Mars from Mex/SPICAM UV solar occultations. Icarus 223, 892–941 (2013). doi:10.1016/j.icarus.2012.12.001
3. González-Galindo et al. The Martian mesosphere as revealed by CO2 cloud observations and general circulation modeling. Icarus 216, 10–22 (2011). doi: 10.1016/j.icarus.2011.08.006
4. Bertaux, J. L. et al. Discovery of an aurora on Mars. Nature 435, 790–794 (2005). doi: doi:10.1038/nature03603
Sobre el autor: Santiago Pérez-Hoyos es miembro del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU donde investiga sobre las atmósferas de los planetas del Sistema Solar.

Nuevas imágenes de Plutón

Nuevas imágenes de Plutón

4 de febrero de 2015: La nave espacial New Horizons (Nuevos Horizontes, en idioma español), de la NASA, envió las primeras imágenes de Plutón, el miércoles. Dichas imágenes se tomaron mientras la sonda se aproxima al planeta enano, que todavía es apenas un punto al lado de su luna más grande, Caronte. Las imágenes llegan en la fecha del cumpleaños número 109 de Clyde Tombaugh, quien descubrió el distante y helado mundo en el año 1930.
splash
La imagen de Plutón y de su luna Caronte, tomada por la nave espacial New Horizons, de la NASA, fue aumentada cuatro veces para hacer más visible los objetos. Durante los próximos meses, los tamaños aparentes de Plutón y de Caronte, así como la separación entre ellos, continuarán expandiéndose en las imágenes. Crédito de la imagen: NASA/JHU APL/SwRI
“Mi papá estaría emocionado con New Horizons”, dijo la hija de Clyde Tombaugh, Annette Tombaugh, de Las Cruces, Nuevo México. “Él hubiera estado estupefacto de ver realmente el planeta que había descubierto, y descubrir más cosas sobre él (tener la oportunidad de ver las lunas de Plutón). Estoy segura de que hubiera significado tanto para él si estuviera vivo en la actualidad”.
New Horizons se encontraba a casi 203 millones de kilómetros (más de 126 millones de millas) de Plutón cuando comenzó a tomar las imágenes. Las nuevas imágenes, que fueron captadas con el Generador Telescópico de Imágenes de Reconocimiento de Largo Alcance (Long-Range Reconnaissance Imager o LORRI, por su acrónimo en idioma inglés) de New Horizons, el 25 y el 27 de enero, son las primeras que se lograron durante el acercamiento al sistema de Plutón que llevó a cabo la nave espacial en 2015. Dicho acercamiento culminará con un sobrevuelo cercano de Plutón y de sus lunas el 14 de julio.
“Este es nuestro tributo de cumpleaños al profesor Tombaugh y a la familia Tombaugh, en honor a su descubrimiento y a sus logros en vida, que verdaderamente se convirtieron en adelantos de lo que sería la astronomía planetaria del siglo XXI”, dijo Alan Stern, quien es el principal investigador del proyecto New Horizons, en el Instituto de Investigaciones del Sudoeste (Southwest Research Institute o SwRI, por su sigla en idioma inglés), con sede en Boulder, Colorado. “Estas imágenes de Plutón, que son claramente más brillantes y que están tomadas más de cerca que las que captó New Horizons el pasado julio, desde una distancia que era el doble de la actual, representan nuestros primeros pasos para lograr que el punto de luz que Clyde vio en los telescopios del Observatorio Lowell, hace 85 años, se vea como un planeta que el mundo podrá observar este verano (boreal)”.
Durante los próximos meses, el LORRI tomará cientos de fotografías de Plutón, las cuales contrastarán con un fondo repleto de estrellas, con el fin de perfeccionar los cálculos que ha hecho el equipo de la distancia que hay entre New Horizons y Plutón. Al igual que en estas primeras imágenes, el sistema de Plutón, al observarlo con la cámara, se parecerá a poco más que puntos brillantes hasta avanzada la primavera (boreal). Sin embargo, los navegadores de la misión igualmente pueden usar esas imágenes para diseñar maniobras con el motor que les permitan corregir el rumbo y así dirigir la nave espacial para lograr un acercamiento más preciso. La primera de dichas maniobras, que se basa en estas imágenes de navegación óptica, u OpNavs, está programada para el 10 de marzo.
“Plutón finalmente se está convirtiendo en algo más que solo un punto de luz”, aseguró Hal Weaver, un científico de proyecto de New Horizons, en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés), en Laurel, Maryland. “El LORRI ahora ha distinguido a Plutón, y el planeta enano continuará haciéndose cada vez más grande en las imágenes a medida que la nave espacial New Horizons se precipite hacia su objetivo. Las nuevas imágenes aportadas por el LORRI también demuestran que el rendimiento de la cámara no ha cambiado desde que fue lanzada, hace más de nueve años”.
Créditos y Contactos
Editor de Producción: Dr. Tony PhillipsTraducción al Español: Angela Atadía de Borghetti

CARL SAGAN, LA PASIÓN DE COMPARTIR LA CIENCIA







 
 


 
 
 
 
 
 
 
Dossier
Carl Sagan, la pasión de compartir la ciencia
Su solo nombre ya evoca las maravillas de un universo ilimitado. Pero además de brillante divulgador, Carl Sagan fue también un investigador destacado que ayudó a resolver varias interrogantes sobre nuestro Sistema Solar, y un activista político que no eludió el debate sobre temas controversiales. Este es apenas el breve esbozo de una figura que dejó profunda impronta en la ciencia de la segunda mitad del siglo XX
Brooklyn, Nueva York, era el hogar de decenas de miles de familias de la empobrecida clase media judía, durante la Gran Depresión de los años 1930. Allí vivían Samuel Sagan, inmigrante de Kamenets-Podolsk en la actual Ucrania, y su esposa Rachel Gruber, hija de una familia de Sassow, también en lo que hoy es Ucrania. Ambos habían tenido ambiciones de superación, pero las circunstancias no les permitieron desarrollarlas. Su mayor esperanza era que su pequeño Carl, nacido el 9 de noviembre de 1934, pudiera ir a la universidad.
En efecto, el niño resultó poseer una gran inteligencia. Luego recordaría: “Mis padres no eran científicos. No sabían prácticamente nada sobre ciencia. Pero al introducirme simultáneamente al escepticismo y la maravilla me enseñaron esos dos modos de pensar, que cohabitan incómodamente pero son centrales al método científico”. Entre las evocaciones de su infancia estuvieron la Feria Mundial de Nueva York de 1939 —donde a los cinco años de edad “descubrió” el futuro—, y sus visitas a la biblioteca pública y el Museo de Historia Natural.
Muchos de sus parientes en Europa perecieron en el Holocausto. Sagan escribió mucho después, en libros como The Demon Haunted World, que sus padres trataban de no hablar sobre la inocultable preocupación y tristeza que sentían, para no afectar su visión optimista de la vida.
Carl estudió en la Universidad de Chicago. En 1955 obtuvo su título, luego una maestría, y finalmente un doctorado en Física en 1960. Fue discípulo del renombrado astrónomo Gerard Kuiper, tutor de su tesis sobre la física de los planetas. Otros destacados científicos con los que trabajó fueron Harold Urey (premio Nobel de Química, con quien escribió una tesis sobre el origen de la vida), el también químico y ganador del Nobel Melvin Calvin, los genetistas H.J. Muller y Joshua Lederberg, y el renombrado físico George Gamow.
Aun antes de obtener su doctorado, Sagan comenzó a trabajar para la entonces recién creada NASA, donde participaría durante décadas como asesor o científico principal para los programas de sondas planetarias Mariner, Pioneer,     Viking, Voyager y Galileo. También dictó charlas de inducción a los astronautas del programa Apolo de exploración lunar.
Entre sus aportes científicos, Sagan propuso respuestas entonces sorprendentes a varios enigmas de nuestro Sistema Solar. Cuando apenas tenía 25 años, postuló la hipótesis de que la temperatura de la superficie de Venus sería superior a los 400 grados centígrados debido a un “efecto de invernadero fuera de control”, contradiciendo la idea común de que era muy similar a la Tierra; la sonda Mariner 2, primera misión exitosa a otro planeta (1962), confirmó esta hipótesis, gracias a un radiómetro infrarrojo en cuyo desarrollo trabajó el propio Sagan. También dio con la solución al misterio del cambio de coloración estacional observado en el planeta Marte: no se debía al crecimiento de una imaginaria vegetación, sino a polvo llevado por el viento.
Estos hallazgos resultaron un tanto decepcionantes para quienes esperaban descubrir vida en los mundos vecinos, entre ellos el propio Sagan. Sin embargo, la vida extraterrestre sería una de sus principales líneas de investigación y activismo, y en su trabajo unió la Astronomía a estudios de Biología. Apoyó desde el principio el uso de radiotelescopios para detectar señales de otras civilizaciones, lo que más tarde se llamaría SETI, siglas en inglés de “búsqueda de inteligencia extraterrestre”. En 1974 trabajó con Frank Drake (el primer científico que se dedicó a SETI, ya desde 1960) en la elaboración de un mensaje cifrado que se trasmitió desde el radiotelescopio de Arecibo, Puerto Rico, haciendo saber que en la Tierra existe una civilización tecnológica; este mensaje ya se encuentra a más de 40 años-luz de la Tierra, y ha alcanzado cientos de potenciales sistemas planetarios. En 1982, Sagan logró que se publicara en la revista Science una petición internacional de apoyo a SETI que firmaron 70 científicos, incluyendo siete premios Nobel. En una oportunidad Sagan logró evitar que el Congreso de Estados Unidos cancelara el programa SETI de la NASA, aunque a la larga fue eliminado.
Sin embargo, su labor más famosa en aquella época fue el diseño de unas “tarjetas de presentación” de nuestra especie que viajan a bordo de cuatro sondas de la NASA que ya están saliendo del Sistema Solar, y por ende atravesarán el espacio interestelar: las Pioneer 10 y 11, que llevan placas con ilustraciones que ubican a la Tierra y muestran la imagen de un hombre y una mujer; por su parte, las   Voyager 1 y 2 contienen discos llenos de datos, imágenes, sonidos y música. Se estima que estas placas y discos durarán unos mil millones de años.
Sagan fungió como conferencista e investigador en la Universidad de Harvard hasta 1968, cuando se le negó un cargo permanente allí; entonces se trasladó a la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, donde trabajó durante el resto de su vida.

Personalidad compleja
 
De joven, como recuerdan sus compañeros de estudio, Sagan no mostraba ningún interés por el Judaísmo. Era un ateo declarado y lo fue hasta el final. Sin embargo, curiosamente, sus tres matrimonios fueron con mujeres judías.
La primera fue la bióloga Lynn Alexander, con quien se casó a los 23 años. Este matrimonio duró solo siete años debido, según ella, a que Carl estaba demasiado concentrado en su trabajo y estudios como para prestarle atención. Lynn se casó nuevamente, y con el nombre de Lynn Margulis se dio a conocer como una destacada investigadora; de hecho, fue incorporada a la Academia Nacional de Ciencias de EEUU.
La segunda esposa de Sagan, Linda Salzman, era artista plástica y luego fue guionista de televisión. A pesar de que colaboraron en varios proyectos (como el diseño de la placa Pioneer, el disco Voyager y un par de libros), sus caracteres eran demasiado diferentes y la relación fue tormentosa; duraron casados poco más de una década. El verdadero amor de Sagan fue Ann Druyan, escritora y activista política, con quien se casó en 1981 y quien después de la muerte de Carl ha sido la gestora de su legado intelectual.
Según muchos de sus conocidos, a pesar de su común afabilidad, Sagan podía ser “abrasivo”, a veces incluso brusco, cuando no se satisfacían sus requerimientos; ello puede haber sido consecuencia de su fama. Algunas personas no lo soportaban, como el cineasta Stanley Kubrick, a quien Sagan asesoró para su monumental filme 2001: A Space   Odyssey por sugerencia de Arthur C. Clarke, autor de la obra original (la novela The Sentinel). Sagan los convenció a ambos de que los extraterrestres nunca debían aparecer en la película, factor que contribuyó a su fuerza dramática e intrigante final.
Ann Druyan suavizó los aspectos ásperos del carácter de Sagan, incrementando su sensibilidad por los sentimientos de los demás; de hecho, logró que hiciera las paces con sus ex esposas. En total Carl tuvo cinco hijos, varios de los cuales han destacado en sus respectivas profesiones.
 
El clímax de una carrera
Las sondas estadounidenses Viking 1 y 2 se posaron en Marte en julio de 1976. Estos fueron los primeros “amartizajes” exitosos y constituyeron un brillante triunfo, al trasmitir excelentes imágenes y abundante información que revolucionaron nuestro conocimiento sobre el planeta rojo. Sin embargo, al no hallarse inmediatamente evidencias de vida en Marte, el interés de los medios, y por ende del público, desaparecieron. Sagan y el resto del equipo de la NASA estaban consternados por esta actitud.
En medio de tal clima de frustración, Gentry Lee, otro de los investigadores del proyecto Viking, propuso a Sagan crear una compañía que produjera sus propios programas científicos para educar a los televidentes. Ambos fundaron Carl Sagan Productions; su idea central era, como expresó Sagan más tarde, que “el público no es tan tonto como parecen creer los programadores de las cadenas televisivas”.
Pocas semanas después, en octubre de 1976, el canal KCET TV de Los Angeles propuso a Sagan protagonizar una miniserie documental de 13 episodios titulada The Heavens (“El Cielo”), que se trasmitiría por el sistema público de televisión PBS. El proyecto comenzó a delinearse a los pocos meses, pero ni Sagan ni el resto del equipo imaginaron lo ardua y compleja que sería su realización. Como director de la serie se escogió al británico Adrian Malone, el mismo de la ya clásica The Ascent of Man (“El Ascenso del Hombre”) de Jacob Bronowski*.
Durante los cuatro años que duró la producción del programa, al que luego se cambió el nombre a Man in the Cosmos, Sagan atravesó varias crisis: su amargo divorcio de Linda Salzman y su intenso enamoramiento con Ann Druyan, la muerte de su padre, choques de personalidad con el director Adrian Malone hasta que dejaron de hablarse (se comunicaban a través de terceros), y la intensa presión que significaba trabajar en la serie al mismo tiempo que escribía artículos científicos, atendía en forma irregular sus responsabilidades en Cornell y dirigía la revista especializada Icarus. Sagan quería controlar todos los aspectos de la producción         —sabía que con ella se jugaba su prestigio—, y hacía enormes esfuerzos para que tanto el texto como las imágenes fuesen escrupulosamente correctos desde el punto de vista científico. Muchas veces introdujo cambios de último momento.
Sin embargo, quienes participaron en el programa recuerdan la “atmósfera mágica” que con frecuencia había en el set. Cuando la producción ya estaba avanzada, Ann Druyan propuso cambiarle nuevamente el nombre, ya que en su opinión Man in the Cosmos era sexista. Entonces se le llamó Cosmos: a personal voyage (“Cosmos: un viaje personal”); para la memoria colectiva quedaría simplemente Cosmos. La serie se estrenó en septiembre de 1980.
Cosmos se grabó en más de 40 locaciones por todo el mundo, hizo uso de los efectos especiales más avanzados de la época, empleó música del famoso compositor Vangelis Papathanassiou, imágenes creadas por destacados ilustradores de “arte espacial” como Jon Lomberg, contó con la participación de decenas de actores y actrices, pero sobre todo con la incomparable pasión, carisma y elegante vocalización del propio Sagan. Muchas de sus secuencias se han convertido en clásicas, como la inolvidable dramatización de la vida de Johannes Kepler (quien descubrió las leyes del movimiento de los planetas en medio de la pobreza, grandes tragedias personales y la Guerra de los Treinta Años); la historia de Hipatia, brillante astrónoma del siglo I que pereció víctima del fanatismo religioso; la “nave de la imaginación”, inspirada en la flor del diente de león, a bordo de la cual Sagan viajaba a lugares y épocas distantes en el universo; o la sorprendente “visita” virtual de Sagan a la Biblioteca de Alejandría, donde recorrió sus anaqueles y examinó algunos de los pergaminos que trágicamente no llegaron hasta nuestra época. Una de las creaciones digitales más impactantes fue el “calendario cósmico”, en el cual los 14 mil millones de años de la historia del universo se representaron como un solo año, mientras Sagan comentaba: “Toda la historia humana ocupa apenas una fracción del último segundo, de la última hora, del último día del año cósmico”.
Cosmos obtuvo la aclamación general y estableció nuevos estándares para los documentales científicos. Tal como había sucedido con el programa Apolo de exploración lunar una década antes, la serie inspiró a miles de jóvenes a estudiar carreras científicas. Sagan se trasformó en un icono, y su nombre en sinónimo de divulgación de la ciencia en todo el mundo. La serie fue vista por más de 500 millones de personas en 60 países, fue la más exitosa en la historia de la red PBS y ganó dos premios Emmy, además de otros galardones. El libro basado en el programa, editado pocos meses después, se convirtió en la obra de divulgación más vendida en la historia de la lengua inglesa; se mantuvo en la lista de best sellers del New York Times durante 70 semanas consecutivas.
Sobre todo, Sagan demostró con Cosmos que la ciencia no es un asunto de batas blancas y laboratorios misteriosos, sino que constituye parte fundamental de la experiencia humana; y que los científicos son como el resto de la gente: personas que viven su tiempo, sueñan y sufren, fracasan y triunfan.
 
Actividad política y actitud frente al Judaísmo
Cuando ya era una voz respetada, Sagan asumió militancia en varios temas. En 1976 fue uno de los fundadores del Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal (Comité para la Investigación Científica de Afirmaciones sobre lo Paranormal), ONG estadounidense que trabaja para esclarecer la superchería y las actitudes anticientíficas en ese país. Hoy denominada Committee for Scientific Inquiry, ha sido ejemplo para muchas organizaciones similares en todo el mundo. Una frase que Sagan popularizó fue: “Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. En varias ocasiones debatió con los promotores de temas como los ovnis.
En 1980, Sagan también fue cofundador y primer presidente de The Planetary Society, movimiento que llegó a tener más de 100 mil miembros en todo el mundo, cuyo objetivo es organizar el apoyo público a la exploración del espacio.
Su principal activismo lo desarrolló en la década de 1980 en temas del medio ambiente, junto a su esposa Ann Druyan. En oposición a la Iniciativa de Defensa Estratégica del presidente Reagan (conocida como “Guerra de las Galaxias”), Sagan postuló la hipótesis del invierno nuclear, según la cual una guerra con armas de ese tipo no solo destruiría la civilización sino que dañaría irremediablemente el ecosistema terrestre. En dos ocasiones fue brevemente arrestado durante manifestaciones. También promovió la creación de un programa internacional para detectar los asteroides que potencialmente podrían impactar la Tierra.
A pesar de su ateísmo, Sagan abogaba por el respeto a las religiones y a quienes las profesan. Conocía bien la Biblia, al punto que durante varios debates que sostuvo con predicadores citaba pasajes de memoria, incluso con sus capítulos y versículos. Durante toda su vida mantuvo un profundo aprecio por su instructor de Bar Mitzvá, el rabino Morrison Bial, a quien invitó a un homenaje que le ofrecieron. Nick, su hijo con su segunda esposa Linda Salzman, asistió a una escuela judía.
Sagan recibió varios premios de instituciones judías como la Medalla Nahum Goldman del Congreso Judío Mundial; la organización norteamericana Shalom Center le otorgó el premio Brit Hadorot (“Pacto de Generaciones”), y la Conferencia Central de Rabinos de Estados Unidos, conjuntamente con la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas, le entregaron el premio Maurice Eisendrath de Justicia Social.
En 1996, poco antes de su muerte, Sagan se dirigió telefónicamente a una convención de la B’nai B’rith en Washington, para agradecer el otorgamiento del premio Dor Le Dor (“De Generación a Generación”); durante esta conversación recordó que su padre había sido el presidente de la logia de la B’nai B’rith de Nueva Jersey, y comentó que la tradición judía de cuestionar los dogmas lo había alentado a “hacer preguntas desde muy temprano”, por lo que su Judaísmo era, al menos en parte, “responsable del tipo de ciencia que practico”.
 
Cierre de una brillante carrera
La mayor frustración profesional de Sagan fue no haber sido aceptado en la Academia Nacional de Ciencias, a pesar de ser autor o coautor de más de 600 artículos en revistas especializadas y del enorme impacto que tuvo en la educación científica de las masas. Su nombre fue propuesto en 1992 por luminarias como Stanley Miller, el del famoso experimento de los aminoácidos, quien era amigo de Sagan; pero la votación no alcanzó el número requerido de votos. Se mencionaron las mismas objeciones que en Harvard para no darle un cargo de profesor décadas antes: su presencia mediática casi permanente se consideraba poco apropiada para un científico, y su tendencia a especular (a pesar de hacerlo cuidadosamente) generaba escozor. Pero muchos de sus colegas siguen convencidos de que su rechazo por la Academia nació simplemente de celos profesionales.
Sin embargo, dos años más tarde la misma Academia le otorgó la Medalla de Servicio Público, su mayor condecoración, por sus “distinguidas contribuciones en la aplicación de la ciencia en beneficio de la sociedad”. La NASA también le confirió su Medalla de Servicio Público Distinguido. Sagan recibió decenas de otros reconocimientos y doctorados honoríficos.
En 1994 se le diagnosticó una rara enfermedad, mielodisplasia. A pesar del pronóstico negativo, Sagan siguió trabajando, dictando conferencias y presentándose ante los medios. Falleció el 20 de diciembre de 1996.
Después de su desaparición física se han creado numerosos premios en su honor, incluso en el espacio: el sitio de Marte donde en 1997 se posó la sonda Pathfinder de la NASA fue denominado oficialmente “Estación Memorial Carl Sagan”. El Centro de Investigación Ames, de la misma NASA, inauguró en 2006 el Centro Carl Sagan para el Estudio de la Vida en el Cosmos.
Pero quizá el mejor homenaje sea su imagen para la posteridad: incluso las nuevas generaciones identifican al hombre vestido con cuello de tortuga, chaqueta de pana, cabello al aire y franca sonrisa, que al explicarles el universo logró que la ciencia iluminara sus mentes y cautivara sus corazones.
 
 
 
COSMOS 2014
 
El año pasado se trasmitió una nueva versión de Cosmos, titulada Cosmos, A Spacetime Odyssey (“Cosmos, una odisea por el espacio-tiempo”), con guión de Ann Druyan y Steven Soter, quien también había trabajado en la serie original. Esta nueva versión actualiza y complementa el ya legendario programa de Sagan, empleando recursos técnicos que no existían en aquella época. El presentador es Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden de Nueva York, a quien Sagan apoyó personalmente cuando, siendo adolescente, le escribió que quería estudiar Astrofísica. La serie se trasmitió por los canales NatGeo y Fox.
 
 
Sagan en Hollywood
 
Desde su adolescencia, Carl Sagan había querido escribir una novela de ciencia-ficción; la fama que le trajo Cosmos le dio esa oportunidad. La editorial Simon & Shuster se la encargó en 1981, y Contact: A novel vio la luz en 1985.
Contact es una “novela de ideas”, profunda, sofisticada. Su personaje central, Eleanor (Ellie) Arroway, tiene algo de autobiográfico: al igual que Sagan, lucha para defender la investigación científica —particularmente el programa SETI—, y para ello debe enfrentar a los políticos, los militares y los fanáticos religiosos. Se trata de un personaje complejo que tiene dificultades para conciliar su vida profesional con la emocional. Al final, su triunfo (o fracaso) no queda claro en ninguno de los dos aspectos.
Convertir Contact en un guión cinematográfico fue una labor difícil y llena de conflictos, pues toca temas muy delicados para la industria de Hollywood. Sagan participó en los intensos debates que tuvieron lugar para su desarrollo; desgraciadamente no vivió para ver el estreno, en 1997. La película, protagonizada por Jodie Foster y dirigida por Robert Zemeckis, ganó el prestigioso premio Hugo y ocupa un lugar de culto en el mundo de la ciencia-ficción; su secuencia inicial, en la que el espectador recorre el universo desde la órbita terrestre hasta sus confines más distantes, ya es icónica en la historia del cine.
 
 
 
 
“Leib Gruber creció en Europa Central, en un oscuro pueblo del inmenso, políglota y viejo Imperio Austro-Húngaro. Su padre vendía pescado cuando podía. Pero los tiempos eran frecuentemente difíciles. De joven, el único trabajo honorable que Leib podía encontrar era cruzar a la gente a través del cercano río Bug. El cliente, hombre o mujer, se montaba en la espalda de Leib; sobre sus preciadas botas, sus herramientas de trabajo, atravesaba un tramo poco profundo del río y dejaba a los pasajeros en la orilla opuesta. Algunas veces el agua le llegaba a la cintura. No había puentes ni barcas. Los caballos podrían haber sido útiles, pero se empleaban para otros usos. Eso solo dejaba a Leib y a otros jóvenes como él. Ellos no tenían otros usos. No había otros trabajos disponibles. Se paraban en la orilla del río gritando sus precios, anunciando a los potenciales clientes la superioridad de su labor. Ellos se ofrecían como si fuesen animales de cuatro patas. Mi abuelo Leib era una bestia de carga”.
 
Carl Sagan, de la introducción a Pale Blue Dot
 
 
Autor prolífico
 
Carl Sagan escribió, o fue coautor, de más de 20 libros. El primero fue Intelligent Life in the Universe (“Vida inteligente en el Universo”, 1966), una versión actualizada y ampliada de Universe, Life, Mind del astrofísico soviético Iósif Samuelovich Shklovski; tal colaboración era poco común durante la Guerra Fría. Esta obra explica, con un lenguaje sencillo, las posibilidades de que existan civilizaciones extraterrestres; Sagan mostró su habilidad para seducir al lector y especular, pero con raíces firmes en los conocimientos científicos de la época.
Ese mismo año 1966 Sagan fue el autor principal de Planets, perteneciente a la famosa Colección Científica de Time-Life, que se editó en numerosos idiomas; este fue un espaldarazo para el joven astrónomo, a la sazón de 32 años de edad.
En 1973 apareció The Cosmic  Connection–An Extraterrestrial Perspective (“La conexión cósmica–una perspectiva extraterrestre”), compilación de ensayos con ilustraciones algo sicodélicas. Esta obra fue inmensamente popular y motivó las primeras invitaciones a Sagan a presentarse en televisión, sobre todo en el célebre programa The Tonight Show de Johnny Carson; el rostro de Sagan comenzó a ser conocido por un público amplio.
Un triunfo editorial aún mayor fue The Dragons of Eden: Speculations on the Evolution of Human Intelligence (“Los dragones del Edén, especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana”, 1978), que le mereció el premio Pulitzer y terminó de consagrarlo como divulgador de la ciencia, aun antes de que alcanzara la fama internacional.
En 1979 apareció uno de sus libros más celebrados, Broca’s Brain: Reflections on the Romance of Science (“El cerebro de Broca: reflexiones sobre el romance de la ciencia”).
Otras obras exitosas de las que Sagan fue coautor fueron Murmurs of Earth (“Murmullos de la Tierra”, 1978), descripción detallada y llena de sensibilidad sobre cómo se concibió y elaboró el disco de las sondas Voyager; y Comet (1985), relacionado con el retorno del cometa Halley. Como dato curioso, dos de sus esposas colaboraron en Murmurs of Earth: Linda Salzman y Ann Druyan.
En 1992 se publicó Shadows of Forgotten Ancestors (“Sombras de antepasados olvidados”), escrito junto a Ann Druyan y subtitulado “una búsqueda de quiénes somos”. Para algunos de sus críticos –y su biógrafo, Keay Davidson–, esta es su obra de prosa más elegante y madura. Sin embargo, Pale Blue Dot: a vision of the human future in space (“Un punto azul pálido: visión del futuro humano en el espacio”, 1994), que algunos consideran secuela de Cosmos, es quizá su libro más emotivo, que pone en perspectiva nuestro futuro como especie en el contexto de un universo colosal. Pale Blue Dot se inspiró en la diminuta imagen de la Tierra trasmitida por Voyager 2 desde los confines del Sistema Solar, imagen que se tomó a instancias del propio Sagan, y es uno de los pocos libros sobre temas científicos capaces de conmover al lector hasta las lágrimas. The New York Times lo incluyó en su exclusiva lista de “libros notables”.
El último libro de Sagan que se publicó durante su vida fue The Demon Haunted World. Science as a candle in the dark (traducido al español como “El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad”, 1996), en la que advertía sobre el crecimiento de la seudociencia, la superstición y el fanatismo en una época en que la opinión pública requiere, más que nunca, estar informada sobre los temas científicos para tomar decisiones racionales.
Ann Druyan publicó dos libros póstumos de Sagan: Billions and billions (1997), una serie de ensayos que incluye reflexiones sobre su propia enfermedad, y The Varieties of Scientific Experience: a personal view of the search for God (traducido al español como “La diversidad de la ciencia”, 2007), que compila una serie de conferencias sobre el tema de la ciencia y la religión que Sagan dictó en Escocia en 1985.
 
 
 
FUENTES
 
Davidson, Keay (1999). Carl Sagan - A life. Nueva York: John Wiley & Sons.
Sagan, Carl (1994). Pale Blue Dot: a vision of the human future in space. New York: Random House.
Wikipedia.org.
 
Sami Rozenbaum

¿Los rayos gamma causaron una extinción masiva en la Tierra?

¿Los rayos gamma causaron una extinción masiva en la Tierra?


Las explosiones de rayos gammas son detonaciones breves, pero muy intensas, de radiaciones electromagnéticas de alta . En apenas unos segundos, se produce más energía que toda la que ha generado el sol en su largo tiempo de . ¿Crees que causaron una extinción masiva en la Tierra?

de los eventos más poderosos que hay en el universo es la explosión de los rayos gamma, por eso, en los últimos tiempos científicos se han venido preguntando si pudieron los rayos gamma haber sido causa de una extinción masiva en la Tierra. Veamos qué se ha obtenido al respecto.

¿Qué son las explosiones de rayos gamma?

Las explosiones de rayos gammas no son más que detonaciones breves, pero muy intensas, de radiaciones electromagnéticas de alta . En apenas unos segundos, se produce más energía que toda la que ha generado el sol en su largo tiempo de .

Consecuencias de una explosión de rayos gamma en la Tierra

De producirse una explosión de rayos gamma dentro del área vecina a nuestro planeta ―léase la Vía Láctea― y en a esta, las consecuencias podrían ser funestas. Aunque las ondas no penetraran en nuestra atmósfera, se dañaría considerablemente la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioletas, creándose las condiciones para que se produjera una extinción masiva. Si se liberan rayos cósmicos, las partículas cargadas de energía actuarían como una explosión nuclear, de modo que toda vida en la superficie quedaría afectada por la radiación.

Tipos de explosiones de rayos gamma

Hay dos tipos de explosiones de rayos gamma: las largas y las cortas. Dependen de si duran más o menos de 2 segundos. Las primeras se asocian con las hipernovas, esto es, la muerte de estrellas gigantes; las segundas, con la colisión de estrellas de neutrones.
Se ha observado que las explosiones largas ocurren en galaxias distantes donde hay pocos más pesados que el hidrógeno y el helio. Por eso, los científicos creen que de producirse en la Vía Láctea, debería ser en zonas con características similares.
Las explosiones cortas ocurren cinco veces más en el universo, pero son muy débiles y se cree que su afectación sobre la vida terrestre es despreciable.

Probabilidades de que provocara una extinción masiva

De acuerdo a cálculos matemáticos, los científicos han descubierto que las probabilidades de que una explosión de rayos gamma provocara una extinción masiva en la Tierra son de un 50% hace 500 millones de años; 60% hace mil millones de años, y más de 90% hace cinco mil millones de años.
Ello sugiere que una explosión de rayos gamma pudo haber causado una de las 5 extinciones masivas del planeta. Por ejemplo, la extinción del Ordovícico tuvo lugar hace 440 millones de años y ocurrió en segundos. Pero lleva además a los expertos a preguntarse si este fenómeno pudo haber dañado también otros planetas de la Vía Láctea imposibilitando el desarrollo de la vida como la conocemos.
Saber si los rayos gamma pudieron causar una extinción masiva en la Tierra es una pregunta muy importante para la ciencia, pues puede ayudar a contestar la pregunta de por qué no ha aparecido hasta ahora ninguna de vida extraterrestre en nuestras inmediaciones. La respuesta, sin dudas, aguarda por nosotros.

Fuente: Ojo Científico
AJV

Urano ¡A mirar el cielo!

Dom, 1 de Mar, 2015 10:01 am . Enviado por:

"Claudia C. Pérez Ferrer" achernardifuastro

¿Nunca vio a Urano?

Para quienes cuenten con binoculares, también llamados
prismáticos o “larga vistas”, pero no de los más pequeños, nos referimos a los
“7X50”; “10X50” quizás puedan ver a Urano.

Urano, si bien es un planeta “gigante gaseoso”, es decir, mucho
más grande que la Tierra, pero compuesto sólo de gas en diversos estados, se
encuentra tan lejano que ya no es visible a simple vista (aunque algún
aficionado nos ha dicho que sí puede hacerlo) y aún con instrumentos, es
difícil para los no conocedores del cielo, diferenciarlo de las estrellas de
fondo.

Pero este miércoles 4…

En el atardecer, Venus estará en una MUY cerrada conjunción
(visualmente cercanos) con Urano, lo que nos ayudará a ubicarlo, sirviendo de
guía.

Muy bajo sobre el Oeste, cuando oscurezca y no por mucho
tiempo ya que se ocultarán a las 20:42hs local (el horario es válido para Mar
del Plata y 50km a la redonda)

Igualmente, no hacerse grandes ilusiones, ya que verán al
espectacular Venus, al que llamamos popularmente “el Lucero” y sólo una
“estrellita” visualmente muy cercana a él, que será Urano. Quizás puedan
notarle una ligera tonalidad verde-azulada, que lo caracteriza.

La alegría que sentirán al momento de saber que están viendo
a Urano, será incomparable.

Como todos nos movemos alrededor del Sol, al día siguiente,
ya se habrán separado visualmente aproximadamente, un grado.

Un dato más. A unos 5º “bajo” ellos, estará Marte, ya casi
perdiéndose con las luces del ocaso.

DATOS TÉCNICOS

Venus, magnitud -4
a 204 millones de Km; Urano, magnitud 5.9 a 3.119 millones de Km.
siendo la separación visual en ese momento (en los horarios para Mar del Plata)
unos 13 minutos de grado (Un grado equivale aproximadamente, al ancho de un
dedo con la mano extendida al cielo)

Buena suerte para todos.

Claudia C. Pérez Ferrer Achernar - Difusión de la Astronomía Tel: (0223) 500-4507 Movil (0223) 155-268990 38º 06' S 57º 33' W Mar del Plata - República Argentina www.achernarastrono mia.blogspot. com.arFacebook: achernar-difusió n de la astronomía (oficial)
"La estupidez de las personas, suele ser inversamente proporcionalal cuadrado de lo inteligentes que creen ser"CCPF

Eventos Astronómicos. Marzo 2015 por Germán Puerta

Mensaje

Lun, 2 de Mar, 2015 5:34 pm . Enviado por:

farromc


1. Principales eventos celestes de Marzo 2015
Jueves 5 – Luna llena Jueves 12 – Conjunción de la Luna y Saturno Viernes 13 – Luna en cuarto menguante Viernes 20 – Luna nueva Viernes 20 - Eclipse total de Sol visible en las Islas Faroe en al Atlántico Norte y parcial en Europa, Asia y Norte de Africa Viernes 20 – Equinoccio Sábado 22 – Ocultación de Marte por la Luna visible en Chile y Argentina Viernes 27 – Luna en cuarto creciente
2. Principales Efemérides históricas de Marzo 2015
Domingo1 – 1966: La sonda Venera 3, primera nave en impactar otro planeta, Venus Martes 3 – 1972: Lanzamiento de la nave Pionner 10 Miércoles 4 – 1835: Nace Giovanni Domenico Schiaparelli Miércoles 4 – 1979: La nave Voyager 1 descubre los anillos de Júpiter Sábado 7 – 1792: Nace el astrónomo inglés John Herschel Domingo 8 – 1979: La nave Voyager 1 descubre volcanes activos en la luna Io de Júpiter Viernes 13 – 1781: William Herschel descubre el planeta Urano Viernes 13 – 1855: Nace el astrónomo estadounidense Percival Lowell Sábado 14 – 1879: Nace el físico alemán Albert Einstein Lunes 16 - 1926: El físico estadounidense Robert Goddard lanza el primer cohete con combustible líquido Miércoles 18 – 1965: Alexei Leonov efectúa la primera caminata espacial Lunes 23 – 1840: Primera fotografía de la Luna Lunes 23 – 1912: Nace Werner von Braun Lunes 23 – 2001: Cae la estación espacial MIR Miércoles 25 – 1655: Christiaan Huygens descubre a Titán, luna de Saturno Sábado 28 - 1749: Nace el astrónomo y físico francés, Pierre Laplace Domingo 29 – 1974: La nave Mariner 10 envía las primeras imágenes cercanas de Mercurio