viernes, 29 de julio de 2016

ASTRO-NOTICIAS 29-07-16


Antonín Rükl (1932-2016).


Un cartógrafo lunar de renombre mundial, cuyos hermosos atlas son una excelente posesión, ha fallecido a los 83 años.
Conocido en todo el mundo por su cartografía lunar, Antonín Rükl recibió el premio Cenu Františka Nušla en 2012 - el premio más alto de la República Checa para el logro astronómico.
Antonín Rükl, prolífico autor de múltiples libros y atlas y director retirado del Planetario de Praga, falleció el 12 de julio en su casa en Praga, República Checa.
La pérdida de Rükl ha sido muy sentida por cualquier persona que le guste mirar la Luna. Entre los libros de su autoría, su legendario Atlas de la Luna, publicado originalmente en 1991 y revisado por última vez en 2007, sigue siendo uno de los más buscados libros de su tipo.
Sus mapas astronómicos, atlas, publicaciones y fotos fueron publicadas no sólo en la República Checa, sino también fueron traducidos a muchos idiomas y publicados en el extranjero.
Además de sus admirados atlas lunares, una lista de otros libros de Rükl incluyen Mapa Esqueleto de la Luna, 1: 6000000 (1965), Mapas de los hemisferios lunares, 1: 10000000 (1972), Luna, Marte y Venus (1976), el astrónomo aficionado (1985), Enciclopedia de estrellas y planetas (1988), Atlas de la Luna (1991), La guía de las constelaciones (1996), y una guía para las estrellas, constelaciones y planetas (edición de Inglés, 1998).
Rükl nació en Čáslav, Checoslovaquia, el 22 de septiembre de 1932. Su gran interés en la astronomía comenzó como un hobby cuando tenía 17 años de edad. Se graduó de la Universidad Técnica Checa de Praga en 1956, después de lo cual se incorporó a la Universidad Técnica Checa como miembro del personal, que trabaja en el Planetario de Praga en febrero de 1960. Rükl se convirtió en jefe del planetario poco después de su creación, posición que mantuvo hasta 1999 cuando pasó a "semi-retiro". Incluso entonces, según un comunicado publicado después de su muerte, Rükl continuó trabajando en programas de planetario hasta sus últimos días.
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Las huellas de un impacto protoplanetario.
23 de julio de 2016.


El mar de la lluvia (Mare Imbrium), esa mancha negra que se ve en la parte noroccidental de la Luna, pudo ser causado por un asteroide mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora, de un tamaño similar al de un planeta en formación, que además se rompió cuando chocó contra el satélite, según ha publicado esta semana Nature.
El objeto que golpeó la Luna hace 3.800 millones de años debía medir unos 250 kilómetros de diámetro, frente a los 80 que se creía, y tener diez veces más masa, según un estudio basado en nuevas observaciones y modelos por computadora, que firman  Peter Schulz y David Crawford de las universidades de Brown y Alburquerque.
Además, proporciona información sobre el tamaño de los objetos del cinturón de asteroides que bombardearon a los planetas del Sistema Solar y configuró la cara visible de la Luna.
El mar de la lluvia, un cráter de unos 1.200 kilómetros de diámetro, fue "probablemente ocasionado por un objeto enorme, lo suficiente como para ser calificado de protoplaneta" (planeta en formación), indicó Schulz en un comunicado,
Las nuevas mediciones y observaciones, gracias a material de la NASA ayudaron además a explicar algunas de las características geológicas acerca del mar de la lluvia, rodeado de surcos y brechas que pueden verse desde la Tierra con pequeños telescopios.
Esos relieves, bautizados como "escultura Imbrium", se disponen desde el centro del cráter hacia el exterior, como los radios de una rueda, y se concentran, sobre todo, en el lado sudeste de la cuenca, lo que sugiere que el objeto llegó desde el noreste e impactó con un ángulo oblicuo.
Otro grupo de relieves tiene un alineamiento que es "realmente misterioso", según Schultz, quien explicó que pueden ser marcas de fragmentos del meteorito que golpeó la Luna y que se rompió tras el impacto, las cuales ayudaron al experto a estimar el tamaño total del objeto.
Schultz indicó que aún se sorprende de las cosas que se pueden saber con solo mirar la Luna. El satélite terrestre "guarda aún claves que pueden afectar a nuestra interpretación de todo el Sistema Solar", esa "cara marcada nos puede decir mucho sobre lo que estaba pasando en nuestro vecindario hace 3.800 millones de años".
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100 torres Eiffel en la punta de un dedo: se alcanza la presión de un Terapascal.
22 de julio de 2016.


Un equipo internacional de investigadores dirigido por la Dra. Natalia Dubrovinskaia y el Dr. Leonid Dubrovinsky de la Universidad de Bayreuth, Alemania, han logrado producir una presión de 1 billón de Pascal en el laboratorio. Uno de cada 'La ciencia avanza' publicado estudio abre nuevas oportunidades de investigación para la física y la química de los sólidos, ciencia de los materiales, la geofísica y astrofísica.
Presiones y temperaturas extremas generadas y controladas en el laboratorio con gran precisión, son las condiciones ideales para la física, la química y la ciencia de los materiales. Ellas hacen posible dilucidar las estructuras y propiedades de los materiales para sintetizar nuevos materiales para aplicaciones industriales y para descubrir nuevos estados de la materia. Penetran a una comprensión más profunda de la materia y así ganar por ejemplo, conocimientos sobre la estructura y dinámica de la Tierra y otros planetas. Por lo tanto, existe un fuerte interés de investigación en todo el mundo para seguir incrementando los niveles alcanzados en los laboratorios y utilizar ese conocimiento en la búsqueda de nuevas tecnologías de materiales.
La presión alcanzada se refleja en el título de la nota: es la equivalente a la que producirían 100 torres Eiffel sobre la punta de nuestro dedo!!
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Elegido el lugar de impacto de la sonda Rosetta.
21 de julio de 2016.


Los responsables de la misión Rosetta de la ESA han elegido el lugar de impacto controlado en la superficie del cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko el 30 de septiembre, poniendo fin a la misión.
La nave espacial se dirigirá a la región de Ma'at, en el lóbulo pequeño del cometa, y que alberga algunos hoyos activos. Esta zona ha sido elegida por su potencial científico y teniendo en cuenta las limitaciones operativas clave que participan en la ejecución del descenso.
La hora prevista para el contacto de Rosetta con la superficie del cometa es aproximadamente a las 10:30 GMT del 30 de septiembre.
Tras 12 años en el espacio y 2 orbitando el cometa, la misión está llegando a su fin como consecuencia de la cada vez mayor distancia de la nave espacial del Sol y la Tierra. El cometa se está dirigiendo hacia la órbita de Júpiter, lo que resulta en una reducción de la energía solar recibida para operar la nave y sus instrumentos, y una reducción en el ancho de banda disponible para el enlace descendente de datos científicos.
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2012 VP 113 y 2015 FJ245: dos nuevos objetos en el confín del Sistema Solar.
21 de julio de 2016.


La búsqueda de objetos del Sistema Solar exterior ha permitido la detección de dos mundos pequeños fuera de la órbita de Neptuno. Los nuevos objetos se encuentran más allá del Cinturón de Kuiper, el cinturón de objetos congelados más allá de Neptuno simplemente, de los cuales Plutón es miembro. Los objetos recién descubiertos poseen el tercer y cuarto perihelios más distantes de todos los cuerpos del Sistema Solar.
Además, los movimientos orbitales de estos objetos están en resonancia con la órbita de Neptuno, que fue algo inesperado. Sus trayectorias orbitales implican que estos mundos o bien han interactuado con Neptuno en el pasado o se continúa haciéndolo - a pesar de sus grandes distancias del planeta gigante de hielo.
Este último descubrimiento se basa en observaciones hechas con el telescopio Subaru en Hawái y el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo (CTIO) en Chile, y se describe en un artículo publicado en la edición de julio de 2016 de Astrophysical Journal Letters.
El Dr. Scott Sheppard (Instituto Carnegie) y sus colaboradores Dr. Chadwick Trujillo (Observatorio Gemini en el momento de la investigación) y el Dr. David J. Tholen (Universidad de Hawái) han estado llevando a cabo el más amplio y profundo estudio sobre los confines del Sistema Solar. Los miembros del equipo comenzaron su levantamiento utilizando el generador de imágenes Suprime-Cam en el Telescopio Subaru hace varios años. Su principal objetivo es encontrar objetos extremos Trans-Neptunianos y han encontrado varios. Ahora, con el nuevo Hyper Suprime-Cam en Subaru, se encuentran en capacidad de cubrir mucho más del cielo que en el pasado en su búsqueda de débiles mundos distantes.
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Una nueva visión de la superficie de Venus.
20 de julio de 2016.


Gracias a las observaciones de la nave espacial “Venus Express” de la ESA, los científicos han demostrado por primera vez cómo los patrones meteorológicos vistos en las gruesas capas de nubes de Venus están directamente relacionados con la topografía de la superficie que cubren. En lugar de impedirnos la observación, las nubes de Venus podrían ofrecernos información de lo que hay debajo.
Las altas temperaturas de Venus, debidas al extremo efecto invernadero que calienta su superficie hasta alcanzar los 450 grados Celsius, son bien conocidas. El clima en la superficie del planeta resulta opresivo: además del calor, recibe poca luz debido a la gruesa capa de nubes que rodea completamente el planeta. Los vientos superficiales son muy lentos, soplando a un metro por segundo, apenas la velocidad de un tranquilo paseo.
Sin embargo, lo que vemos al observar nuestro planeta gemelo desde las alturas es un enorme manto nuboso, liso y brillante, formado por una gruesa capa de 20 km de espesor. Al situarse entre 50 y 70 km por encima de la superficie del planeta, presenta unas temperaturas menores y similares a las temperaturas en la cima de las nubes terrestres, de unos -70 grados Celsius. La capa superior también sufre una meteorología más extrema, con vientos cientos de veces más rápidos que en la superficie del planeta (e incluso más rápidos que su velocidad de rotación, en un fenómeno denominado ‘super-rotación’).
Aunque estas nubes suelen impedirnos ver la superficie venusiana, ya que solo podemos atravesarlas mediante radares o luz infrarroja, es probable que sean la clave para desvelar algunos de los secretos del planeta. Los científicos sospechan que los patrones meteorológicos producidos en la cima de las nubes son consecuencia de la topografía del terreno que se halla debajo. Aunque ya habían obtenido indicios de ello en el pasado, no habían sido capaces de desvelar completamente su funcionamiento hasta ahora.
Gracias a las observaciones de la Venus Express, los científicos han podido mejorar enormemente la precisión del mapa de Venus explorando tres aspectos del clima nuboso del planeta: la velocidad de circulación de los vientos, cuánta agua alojan las nubes y qué brillo presentan estas nubes en el espectro.
“Los resultados muestran que estos aspectos —vientos, contenido acuático y composición de las nubes— se relacionan de algún modo con las propiedades de la propia superficie de Venus”, admite Jean-Loup Bertaux del laboratorio francés LATMOS (Laboratorio de atmósferas, medios y observaciones espaciales) y autor principal del nuevo estudio de Venus Express. “Hemos utilizado observaciones de la sonda recopiladas a lo largo de seis años, de 2006 a 2012, lo que nos ha permitido estudiar los patrones meteorológicos del planeta a largo plazo”.
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Avances en los preparativos de la misión a Marte en el 2020.
19 de julio de 2016.


Después de un amplio proceso de revisión y de alcanzar un importante objetivo en su desarrollo, la NASA está lista para proceder con el diseño final y construcción de su próximo robot marciano, actualmente previsto para partir de la Tierra en verano del 2020 y con una llegada al planeta rojo estimada para febrero de 2021.
Ilustración de cómo será el robot 2020 Mars de la NASA. (Foto: NASA/JPL-Caltech).
El vehículo robótico de superficie de esta misión investigará una región de Marte donde el primitivo entorno pudo ser favorable para la vida microbiana, y examinará las rocas marcianas en busca de pruebas de vida pasada. A lo largo de su investigación, recogerá muestras pétreas y de tierra, y las guardará en la superficie para su posible envío a la Tierra mediante una futura misión.
El robot Mars 2020 es el primer paso en una potencial campaña de varias misiones para recoger muestras pétreas y de tierra, cuidadosamente seleccionadas y selladas, y luego traerlas a la Tierra.
A fin de reducir riesgos técnicos y también para conseguir un ahorro de coste, el robot de 2020 se parecerá mucho a su predecesor de seis ruedas y una tonelada de peso, el Curiosity, pero con un conjunto de instrumentos científicos nuevos y diversas mejoras, todo lo cual permitirá explorar Marte como nunca antes se ha hecho. Por ejemplo, el robot llevará a cabo la primera investigación sobre la disponibilidad de recursos marcianos y su utilización, incluyendo oxígeno, en preparación para futuras misiones con astronautas de carne y hueso.
El Mars 2020 llevará un sistema completamente nuevo para recoger y preparar las muestras pétreas y de tierra marcianas, que incluye un taladro con broca en su brazo y un bastidor de tubos ensayo. Unos 30 de estos tubos de ensayo serán depositados en lugares seleccionados para que sean enviados a la Tierra en una posible misión futura de recogida de muestras. Las muestras marcianas podrían ser analizadas en los laboratorios más grandes y sofisticados de la Tierra en busca de huellas de vida marciana pasada, quien sabe si incluso actual, y de posibles peligros para la salud de las personas integrantes de las futuras expediciones a Marte.
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NASA confirma más de 100 exo-planetas en la extensión de la misión Kepler.
18 de julio de 2016.


Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto y confirmado un tesoro de nuevos mundos usando el observatorio Kepler de la NASA en su misión K2. Fuera de los 197 candidatos a planetas iniciales, los científicos han confirmado 104 planetas fuera de nuestro Sistema Solar. Entre los sistemas planetarios confirmados hay un conjunto de cuatro planetas prometedores que podrían ser rocosos.
Estos cuatro planetas, todos entre 20 y 50 por ciento más grandes que la Tierra, por el diámetro, están en órbita alrededor de la estrella enana M K2-72, situada a unos 181 años-luz de distancia en la dirección de la constelación de Acuario.
La estrella anfitriona es menos de la mitad del tamaño del Sol y es menos brillante. Los períodos orbitales de los planetas se encuentran entre los cinco años y medio a 24 días, y dos de ellos pueden experimentar niveles de irradiación de su estrella comparables a las de la Tierra.
A pesar de sus órbitas cercanas - más cerca que la órbita de Mercurio alrededor de nuestro sol - la posibilidad de que podría surgir la vida en un planeta alrededor de una estrella de este tipo no puede ser descartada, según el autor principal de la investigación, Ian Crossfield, compañero de Carl  Sagan en la Universidad de Arizona, en el Instituto Lunar y Planetario, en Tucson.
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