martes, 16 de agosto de 2016

Antes de que llegara el meteorito

LA CIENCIA DE LA SEMANA
Antes de que llegara el meteorito
La idea de que nos debemos a la catástrofe que barrió a los dinosaurios es demasiado simple: los mamíferos florecieron mucho antes de eso
Imagen del cráter de Chicxulub, provocado por el meteorito al que se responsabilizó de la extinción de los dinosaurios.


Hay que simplificar todo lo posible, pero ni un milímetro más, dijo Einstein, y el relato que hemos interiorizado sobre el fin de los dinosaurios –que su extinción por un meteorito permitió que florecieran nuestros ancestros mamíferos— ha empezado a resultar demasiado simple para describir la realidad prehistórica. Primero, porque los dinosaurios ya habían emprendido un largo declive antes de que les cayera del cielo el leviatán del descabello. Y segundo, porque los mamíferos ya estaban floreciendo con vigor decenas de millones de años antes de todo aquello, como puedes leer en Materia. La idea de que nuestra evolución se debe a un meteorito ha cruzado el milímetro de seguridad de Einstein.
La paleontología está a caballo de la geología y la biología, y la profesión incluye a científicos de ambas inclinaciones. Los paleontólogos más geo disfrutan con la deriva continental –a la que se debe buena parte de la historia natural del planeta—, son felices con las variaciones del nivel de oxígeno y de la temperatura de la Tierra, y desde luego con los meteoritos y otras catástrofes que atropellan en un instante las sutilezas y complejidades que había tejido la evolución en 50 millones de años. Stephen Jay Gould, el evolucionista neoyorkino muerto en 2002, hizo toda una carrera de ese peso fundamental de la contingencia y el accidente histórico en la historia de la vida.
Los paleontólogos más bio, en cambio, aceptan, por supuesto, que hay catástrofes y contingencias, pero ponen el acento en la dinámica interna de los seres vivos y sus ecologías, sus cadenas tróficas y sus interacciones complejas. La nueva investigación les da un gran espaldarazo. El florecimiento temprano de los mamíferos tiene buenas explicaciones de tipo bio. Los primeros mamíferos se alimentaban de semillas e insectos, y la evolución de las plantas con flores y de los insectos que las polinizan, que estaba entonces en ebullición, pudieron ponerles en bandeja un continente de nuevos almuerzos que llevarse a la boca. Según este estilo de pensamiento, la historia de la Tierra se explica dentro de la biología, y las catástrofes no son más que una impertinencia. Aunque bien antipática, desde luego.
A los geo y a los bio se les ha escapado hasta ahora el estilo evo-devo (evolución y desarrollo, en su abreviatura inglesa). Los datos genéticos y moleculares indican con fuerza que la invención evolutiva clave en el origen de los mamíferos, la placenta, es una genialidad de un retrovirus primitivo. Pero dejemos esto para posteriores entregas de Materia.

LA CIENCIA DE LA SEMANA es un nuevo espacio en el que Javier Sampedro analiza la actualidad científica. Suscríbete a la newsletter de Materia y lo recibirás cada sábado en tu correo, junto con una selección de nuestras mejores noticias de la semana.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Científicos aclaran qué provocó la extinción de los dinosaurios
Foto: El Mercurio
Una investigación en EE UU  aclaró que un "doble mecanismo de aniquilación", que incluyó erupciones volcánicas y grandes emisiones de dióxido de carbono, provocó la desaparición
EL MERCURIO | CHILE
6 DE JULIO 2016 - 05:26 PM
Las erupciones volcánicas y las emisiones de enormes cantidades de dióxido de carbono contribuyeron, junto al conocido impacto de un meteorito, a la extinción de los dinosaurios al final del periodo Cretácico, según revela un estudio publicado hoy por la revista "Nature".
La investigación, desarrollada por científicos de las universidades de Michigan y Florida (ambas en EE UU), apunta a que la desaparición de los dinosaurios terrestres y de tres cuartas partes de las especies de la tierra hace aproximadamente 66 millones de años se debió a un doble mecanismo de aniquilación relacionado con el cambio climático.
A través del análisis de fósiles en la Antártica y de dos variaciones bruscas de la temperatura de sus aguas, los expertos observaron que un primer ciclo de extinción detectado al final del Cretácico pudo estar relacionado con grandes erupciones volcánicas ocurridas en la región de Deccan Traps, en la India.
El segundo ciclo está vinculado al impacto de un gran meteorito en Chicxulub, en la península mexicana del Yucatán, en el límite entre el Cretácico y el Paleógeno.
Una parte de la comunidad científica todavía sostiene que el mecanismo principal que provocó la extinción fue el impacto del meteorito, mientras que el mecanismo secundario se relaciona con las masivas erupciones volcánicas. No obstante, la proximidad en el tiempo entre esos dos eventos, así como la ausencia de registros de fósiles completos, ha complicado hasta ahora su diferenciación, explican los autores de este nuevo estudio.
Los científicos volvieron a analizar la gran extinción a partir de un conjunto de fósiles completos hallados en la Isla Seymour, en la Antártica.
Para su examen, recurrieron a una nueva técnica denominada "paleotermometría de isótopos de carbono agrupados", con la que fueron capaces de calcular con más exactitud los cambios ocurridos en la temperatura de las aguas, que quedaron impresos en las conchas de moluscos durante ese periodo.
Así constataron que la extinción de las especies coincidió con dos rápidos aumentos de la temperatura del mar. La primera ocurrió como consecuencia de las erupciones volcánicas y la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono en Deccan Traps al final del Cretácico, mientras que la segunda, menos pronunciada, tuvo lugar 150.000 años más tarde, en el límite ya con el Paleógeno y coincidiendo con el impacto del meteorito.

Los expertos sugieren que los eventos que provocaron el primer ciclo de la extinción sacudieron el equilibrio del ecosistema, lo que acentuó su vulnerabilidad de cara a la llegada del gran asteroide. "Estos nuevos registros de la temperatura demuestran que existe un vínculo directo entre el vulcanismo y el impacto y los ciclos de extinción. Ese vínculo es el cambio climático", destaca Sierra Petersen, de la Universidad de Michigan.
Publicar un comentario