miércoles, 31 de agosto de 2016

ASTRONOTICIAS 31-08-16




Encontrado planeta rocoso en zona habitable de la estrella más cercana al Sol.
24 de agosto de 2016.


                  Hace dos semanas, esta noticia se coló a nivel mundial por una nota de prensa del periódico alemán Der Spiegel. Esta semana fue confirmada plenamente por el equipo científico del Observatorio Europeo del Sur.
                  Un equipo internacional de astrónomos, incluyendo Paul Butler del Instituto Carnegie, han encontrado claras evidencias de un planeta que orbita a Próxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar. El nuevo mundo, designado Próxima b, orbita a su estrella nodriza, una enana roja, cada 11 días y tiene una temperatura adecuada para que exista agua líquida en su superficie. Este mundo rocoso es un poco más masivo que la Tierra y es el exoplaneta más cercano a nosotros; incluso puede ser la morada más cerca posible de la vida más allá de nuestro propio Sol. Un artículo que describe este hallazgo acaba de ser publicado en la revista Nature.
                  Durante la primera mitad de 2016, el espectrógrafo HARPS en el telescopio de 3,6 metros del Observatorio Europeo del Sur, ESO, situado en La Silla, Chile, ha observado regularmente a la estrella Próxima Centauri, al igual que otros telescopios profesionales y aficionados de todo el mundo. El equipo de astrónomos, llamó a esta campaña “Pale Red Dot” (Pálida Mota Roja), dirigido por el Instituto Carnegie y la Universidad de Londres. El estudio buscaba detectar un pequeño movimiento de vaivén en la estrella, causado por la atracción gravitatoria de un planeta en órbita.
                  Además de los datos recogidos por la campaña “Pale Red Dot”, el documento incorpora las contribuciones de otros científicos que han estado observando Próxima Centauri durante años.
                  El estudio demostró la presencia de un objeto de 1,3 veces la masa de la Tierra, situado a unos 7 millones de kilómetros de Próxima Centauri, lo que provoca un vaivén en la estrella con un período de 11,2 días.
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Sonda Juno se alista para máximo acercamiento a Júpiter.
27 de agosto de 2016.


                  La sonda Juno tiene previsto, este fin de semana, su primer pase cercano al planeta Júpiter, desde su arribo, hace varias semanas.
                  La sonda se aproximará 4.200 kilómetros del planeta, viajando a 208.000 Km/h.
                  "Esta es nuestra primera oportunidad de realizar una mirada cercana al planeta rey de nuestro Sistema Solar y empezar a averiguar cómo funciona", dijo Scott Bolton, investigador principal del proyecto Juno.
                  Juno aprovechará este acercamiento para investigar la composición de las capas de Júpiter, medir su campo magnético, además de otras propiedades. Los científicos esperan aprender sobre la fuente de los fuertes vientos que se producen en el planeta y si Júpiter está hecho totalmente de gas o tiene un núcleo sólido. También esperan aprender más sobre el gran mancha roja del planeta, una enorme tormenta que se ha prolongado durante miles de años.
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Sonda Rosetta captura estallido en el cometa 67P/.
25 de agosto de 2016.
En observaciones hechas sin precedentes a principios de este año, la sonda Rosetta capturó de forma inesperada un estallido en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko que puede haber sido provocado por un deslizamiento de tierra.

Estallido del cometa. Crédito: ESA/Rosetta/ MPS/OSIRIS.
Los nueve de instrumentos de Rosetta, incluyendo sus cámaras, colectores de polvo, y analizadores de gases y plasma, monitoreaban el cometa de unos 35 km de distancia en una secuencia planificada cuando ocurrió la explosión, el pasado 19 de febrero.
"En el último año, Rosetta ha demostrado que los estallidos de actividad en los cometas son totalmente impredecibles. La captura de este evento fue pura suerte”, expresó Matt Taylor, asesor científico del proyecto Rosetta de la ESA.
"Por una feliz coincidencia, estábamos monitoreando al cometa con nuestros instrumentos en el momento que ocurrió el evento. Hemos obtenido una gran cantidad de información de este estallido”.
Los datos fueron enviados a la Tierra a pocos días después de la explosión, pero el análisis posterior ha permitido reconstruir una clara cadena de acontecimientos, tal como se describe en el trabajo enviado por Eberhard Grün del Instituto Max-Planck de Física Nuclear, a la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
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Venus quizas fue habitable en el pasado.
24 de agosto de 2016.
Venus quizá tuvo un océano poco profundo de agua líquida y temperaturas superficiales aptas para la vida durante una etapa remota de su pasado que terminó cuando su edad era de unos 2.000 millones de años. De hecho, tal vez Venus fue el primer planeta de nuestro sistema solar en ser habitable.

Las observaciones sugieren que Venus quizá tuvo un mar o mares de agua en un pasado remoto.
Imagen: NASA.

Estas son las conclusiones a las que se ha llegado a raíz de un modelado informático del clima antiguo del planeta realizado por el equipo de Michael Way, del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA (GISS, por sus siglas en inglés), ubicado en Nueva York, Estados Unidos. Puede que, además, el Venus primitivo tuviera no solo una atmósfera semejante a la terrestre sino también un período de rotación similar al actual de la Tierra.
Así pues, Venus pudo ser un lugar muy diferente a lo que es hoy. En la actualidad, es un mundo infernal. Posee una aplastante atmósfera de dióxido de carbono 90 veces más densa que la terrestre. Casi no tiene vapor de agua, y las temperaturas alcanzan los 462 grados centígrados en su superficie.
Se asume desde hace tiempo que Venus se formó a partir de ingredientes similares a los de la Tierra, pero que siguió un camino evolutivo distinto. Las mediciones obtenidas en la década de 1980 por la misión Pioneer de la NASA a Venus sugirieron que el planeta podría haber tenido originalmente un océano. Sin embargo, Venus está más cerca del Sol que la Tierra y recibe más luz solar. Como resultado de ello, el océano primitivo del planeta se evaporó, las moléculas de vapor de agua se descompusieron por acción de la radiación ultravioleta, y el hidrógeno escapó al espacio. Sin agua en la superficie, el dióxido de carbono se acumuló en la atmósfera, lo que llevó a un efecto invernadero desbocado, que creó las actuales condiciones.
Los resultados de esta investigación se han obtenido usando un modelo similar a los usados para predecir el futuro cambio climático en la Tierra.
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