jueves, 4 de agosto de 2016

Auge de la Astronomía y la Astrología en el siglo XII

Si uno está buscando a un intelectual del Siglo XII, 
no puede haber otro mejor que Juan de Salisbury.
El Libro II de su Policraticus está dedicado a una
 discusión general de pronósticos, adivinación y
 problemas filosóficos de predestinación. 
Muestra claramente su disgusto por los astrólogos,
 clasificándolos como "practicantes de otras trivialidades", 
pero está claro que sus problemas con ellos no
 fueron completamente por desacuerdos filosóficos.
En el capítulo 19 dice: "es probable que haya algún poder 
en el fenómeno de los cielos, por lo tanto las mentes 
inquisitivas investigan los poderes de los fenómenos
 celestiales y se esfuerzan en explicar con las
 reglas de su tipo de astronomía todo lo que 
ocurre en nuestro mundo. Hoy en día la
 astronomía es una ciencia noble y
 gloriosa si se confina a sus discípulos dentro
 de los límites de la moderación, pero si es lo 
suficientemente presuntuoso para 
transgredir estas, es más un engaño de
 impiedad que una fase de la Filosofía.
Hay en realidad bastantes cosas en común 
entre la astronomía y la ASTROLOGÍA
pero esta última tiende exceder los límites 
de la razón y, difiriendo en su enfoque, 
no ilumina a su exponente sino 
que lo desvía".
Roberto de Lorraine, 
Obispo de 1075 a 1096,
 escribió varios libros
 sobre el calendario, 
la astronomía y el ábaco,
 esa novedad.
Juan enfáticamente no niega que Dios nos ha dado 
algunos medios de conocimiento
 sobrenatural. Describe las características de cada 
uno de los planetas y cree en la 
erudición del tiempo. Pero está en contra
 de delinear horóscopos para responder 
cuestiones triviales y asegura que los astrólogos
 se rebelan contra la verdadera religión y 
el concepto del libre albedrío. "Imponen sobre
 las cosas un tipo de fatalidad so pretexto de
 humildad y reverencia hacia Dios".
El hecho de que Juan de Salisbury hay estado
 tan molesto con ellos sugiere un justo número
 de gente astrológicamente centrada, y el estilo 
teológico de su posición ante ellos, lo hace a
 uno pensar hacia quién estaba escribiendo.
El Libro II de la Policraticus es un llamado 
a los dirigentes a ser guiados por la Iglesia 
en lugar de por cualquier adivinador, 
y se debe a que los astrólogos se comportan 
como adivinadores, 
y "practicantes de trivialidades" 
que eluden a los dirigentes cristianos.
Hubo muchos escolásticos del Siglo XII 
que fueron a España en busca del nuevo 
conocimiento árabe.
Daniel de Morley fue uno de los pocos 
que dejaron un registro de sus motivaciones
 y experiencias. En su libro Naturis Inferiorum
 et Superiorum cuenta su molestia del estado
 del aprendizaje en París, con su concentración
 en la ley y la teología, y su viaje a Toledo 
en busca de los "filósofos más sabios del mundo".
Ahí encontró a Gerard de Cremona, que había
 traducido entre otras obras el Almagest
 de Ptolomeo. El libro de Daniel se inspiró 
en las preguntas del Obispo sobre "la astronomía
 y aquellos eventos sublunares que parecen servir
 a cuerpos más elevados de un tipo de obediencia 
necesaria".
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