martes, 23 de agosto de 2016

Las viejas estrellas gigantes rojas podrían ser un buen hogar para la vida

Las viejas estrellas gigantes rojas podrían ser un buen hogar para la vida
17 de mayo de 2016

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Sobre estás líneas la nueva ubicación de la zona de habitabilidad (en amarillo) cuando el sol tenga una edad de 12.500 millones de años.
Cuando nuestra estrella comience a morir, lo cual se espera que suceda en aproximadamente 7.500 millones de años, iniciará su transformación en una gigante roja, lo que le llevará a hincharse hasta alcanzar 200 veces su tamaño actual. Mucho antes de que su disco crezca, engullendo a Mercurio y Venus por el camino, hasta alcanzar los dominios de la órbita de la Tierra, nuestro planeta se habrá evaporado acabando con cualquier forma de vida (ese es el más probable de los fines del mundo que nos esperan). Pero tranquilos, la buena noticia es que en el momento en que el sol comience su transformación en gigante roja, la Tierra seguirá siendo habitable por al menos otros 1.500 millones de años.
Eso nos da tiempo más que de sobra para encontrar una vía de escape. Obviamente, es una temeridad hacer cálculos sobre cómo serán (si es que existen) o por donde andarán nuestros descendientes dentro de 7.500 millones de años. Lo que si sabemos, porque un equipo de astrónomos de la Universidad Cornell lo acaba de calcular, es que nuestro Sistema Solar seguirá siendo un lugar aceptable para la vida, si bien la zona de habitabilidad se habrá mudado tanto hacia las afueras, que los dos mayores planetas gaseosos quedarán dentro de ella. Malas noticias para nosotros, cierto, pero esto sin duda dará a dos prometedoras lunas heladas: Europa (Júpiter) y Encélado (Saturno) la oportunidad de deshelarse, y ofrecer una vía evolutiva para las hipotéticas formas de vida sub-superficiales que puedan existir en la actualidad en los océanos ocultos bajo los eternos hielos que cubren su superficie.
Para Lisa Kaltenegger, una de las autoras del estudio recientemente publicado en The Astrophysical Journal, muchas estrellas se convierten en gigantes rojas y permanecen en ese estado durante miles de millones de años. Según su investigación, algunos planetas exteriores que queden dentro de la zona de habitabilidad de estrellas mayores que nuestro sol, podrían disfrutar de períodos de estabilidad de 9.000 millones de años, tiempo más que suficiente para que la vida surja, evolucione y alcance niveles de complejidad avanzada.
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Sobre estas líneas, aspecto que tendrá el sol cuando se transforme en gigante roja, comparado con su tamaño actual (abajo a la izquierda).
Lo que determina la zona de habitabilidad de una estrella es su luminosidad, es decir la cantidad de luz que emite a lo largo del tiempo. A medida que una estrella se hincha transformándose en gigante roja, su luminosidad se incrementa. En el caso del sol, por ejemplo, su luminosidad aumentará más de 4000 veces. Eso, y sigo hablando de nuestra estrella, implicará que los planetas exteriores podrían albergar vida durante al menos medio millón de años. Sin duda un plazo muy corto para que la hipotética vida presente en Europa o Encélado alcance niveles elevados de complejidad, pero para nosotros los humanos y nuestros descendientes, estas lunas podrían ser un buen refugio para disfrutar de los últimos milenios de vida del sistema estelar que nos vio nacer.
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El trabajo de investigación de Kaltenegger y sus compañeros incluye una lista de 23 estrellas gigantes rojas de nuestro vecindario (una circunferencia a nuestro alrededor con un diámetro de 100 años luz) en la que los cazadores de planetas deberían de fijarse. Lo normal cuando los astrónomos buscan vida ahí fuera es que se centren en estrellas no demasiado viejas de tipo G y en secuencia principal, es decir estrellas similares a nuestro sol. Kaltenegger y sus colegas creen que tampoco deberíamos descartar a las viejas gigantes rojas, ya que sus condiciones de estabilidad ofrecen una “segunda juventud” a sus sistemas planetarios, haciendo que los mundos que inicialmente quedaban demasiado lejos de su sol tengan después su propia oportunidad de convertirse en hogar de formas de vida. Por supuesto que un planeta quede dentro de la zona de habitabilidad no supone que termine por transformarse en un vergel, nosotros mismos somos testigos de este hecho ya que al igual que la Tierra Venus también queda dentro de ella. Sin embargo su densa atmósfera de gases invernadero ha terminado por convertirlo en un infierno inhóspito para la vida (al menos superficialmente).
Llegan tiempos maravillosos para los aficionados a la astronomía, el futuro Telescopio Espacial James Webb tal vez nos muestre un buen puñado de exoplanetas candidatos para convertise en Tierra 2, y ¿quién sabe? puede que muchos de ellos orbiten alrededor de viejas estrellas gigantes rojas.

Me enteré leyendo Techtimes.
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https://es-us.noticias.yahoo.com/las-viejas-estrellas-gigantes-rojas-podr%C3%ADan-ser-un-183651706.html
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