viernes, 26 de agosto de 2016

Tierra en la órbita de la estrella más cercana al Sol

Tierra en la órbita de la estrella más cercana al Sol
Órbita la enana roja Próxima Centauri, a más de 4 años luz de la Tierra. Tiene superficie rocosa y un tamaño similar a nuestro planeta. Aún se desconoce si tiene atmósfera.

20MINUTOS. 24.08.2016 - 20:48h
Los científicos han encontrado un planeta similar a la Tierra en la órbita de la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, según un estudio publicado por la revista científica Nature. Imágenes 1 Foto No es el primer planeta similar a la Tierra que los astrónomos identifican. Pero éste es el más cercano, posiblemente al alcance de los telescopios terrestres. El planeta ha sido llamado Próxima b. Es 1,3 veces más grande que la Tierra; tiene superficie rocosa, como nuestro mundo, y está a una distancia de su sol que hace prever una temperatura adecuada para permitir que el agua se deposite sobre la superficie, siempre que el planeta también tenga atmósfera. Próxima Centauri está a 4,2 años luz de la Tierra. No se puede ver a simple vista, pero los científicos ya la han estudiado largamente al ser la estrella más cercana al sistema solar. "Mundo rocoso" Los resultados del estudio de este planeta se publican en la portada de Nature, en un artículo cuyos dos primeros autores son españoles: Guillem Anglada-Escudé, de la Universidad Queen Mary de Londres, y Pedro J. Amado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA). Puede ser el planeta más cercano que pueda albergar vida fuera del Sistema Solar" Este mundo rocoso es un poco más masivo que la Tierra y es el exo-planeta más cercano a nosotros y también puede ser el planeta más cercano que pueda albergar vida fuera del Sistema Solar", afirma en una nota de prensa el Observatorio Europeo Austral (ESO), y desde cuyos telescopios los expertos han logrado identificar al planeta. Próxima Centauri, una enana roja, que es la estrella más cercana al Sol. La posibilidad de que exista vida en los planetas en torno a este tipo de estrellas es, a día de hoy, objeto de debate entre la comunidad científica internacional. Posibilidades existen pero para verificarlas queda mucho trabajo por hacer y muchas horas de observación con instrumentos, incluso, que aún están por construir, explica a Efe Pedro J. Amado. "Hablar de vida en el nivel de conocimiento que tenemos del planeta es ir demasiado lejos" porque, entre otras cosas, para que un planeta tenga una temperatura sobre su superficie que permita agua líquida -lo que posibilita la aparición de vida, al menos como la conocemos- se necesita una atmósfera que lo proteja y caliente". Si el nuevo planeta tuviera atmósfera con gases que produjeran efecto invernadero "sería suficiente para calentar ese poquito más que necesitaría su superficie para que el agua estuviera en estado líquido", según Amado, quien puntualiza que también hay que demostrar, por tanto, que existe hielo en este cuerpo celeste. "Esto son dos pasos fundamentales", aclara Amado, para quien el hallazgo de Próxima b es "super excitante" porque el planeta está, a escalas del universo, "ahí al lado, en el rellano de nuestra casa". Su estrella es muy fácil de alcanzar para el estudio, y para este trabajo se observó durante el primer trimestre de este año, además de usar datos públicos tomados en los últimos 16 años. Hallazgo de Próxima b Las observaciones se hicieron con el espectógrafo HARPS del telescopio de 3,6 metros de ESO en La Silla (Chile) y la estrella fue monitorizada simultáneamente con otros telescopios del mundo. Esto se hizo dentro de la campaña Pale Red Dot, en la que un equipo de astrónomos, dirigido por Anglada-Escudé, buscaba el pequeño bamboleo que por la fuerza de la gravedad provocaría en la estrella la existencia de un planeta en órbita, explica el ESO. "Seguí revisando la consistencia de la señal todos los días durante las 60 noches de la campaña Pale Red Dot: los 10 primeros fueron prometedores; con 20 ya fueron consistentes con las expectativas y a los 30 días el resultado era bastante definitivo, ¡así que empezamos a redactar el artículo!", relata Anglada-Escudé. Las primeras señales de un posible planeta se vieron en 2013, pero tal y como explicó Anglada-Escudé en una teleconferencia organizada por Nature, es ahora cuando la señal es convincente. Los datos revelan la existencia de un planeta con al menos 1,3 veces la masa terrestre que gira en torno a Próxima Centauri cada 11,2 días a una distancia de unos 7 millones de kilómetros, según una nota del CSIC. Se piensa que en torno al 70 % de las estrellas de nuestra galaxia son enanas rojas, como Próxima Centauri, más débiles y pequeñas que el Sol. Este tipo de estrellas presentan, además, períodos de actividad repentinos cuya señal puede confundirse con la de un planeta, según Cristina Rodríguez, del IAA y también autora. Para excluir esta posibilidad fueron claves las observaciones hechas por el telescopio ASH2, en el observatorio SPACEOBS en San Pedro de Atacama (Chile), y operado por el IAA, agrega Rodríguez. Desde el CSIC también se recuerda que el proyecto Starshot, apadrinado por el físico británico Stephen Hawking, plantea el envío de una flota de naves minúsculas al sistema estelar triple Alfa Centauri, del que forma parte Próxima Centauri, para buscar planetas potencialmente habitables. "En el marco de este proyecto, Próxima b constituye el único planeta que se podría visitar en el plazo de una generación", concluye Amado.


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5 datos fascinantes de Próxima b, el recién descubierto planeta "vecino" y similar a la Tierra

Planete B | Eso
Un planeta rocoso y muy cercano a su estrella, pero con un clima favorable, es como los astrónomos consideran que es el ambiente de Próxima b

25 DE AGOSTO 2016 - 07:29 AM
Esta vez todas las señales dicen que es cierto: hay un planeta fuera del Sistema Solar que tiene las condiciones necesarias para la vida, o lo más parecido posible a como la conocemos.
Se trata del planeta llamado Próxima b que orbita a la estrella Próxima Centauri.
A diferencia del Alfa Centauri b, descubierto en 2012 como un planeta similar a la Tierra pero cuya existencia fue rebatida en 2015, los "signos de vida" de este planeta son más certeros.
Los científicos del Observatorio Espacial Austral (ESO, por sus siglas en inglés) acaban de compartir este miércoles algunas claves de este primo terrestre no tan lejano de nuestro vecindario.
1. Existe y es el más cercano
Próxima b se encuentra a unos 4 años luz del Sistema Solar, que es una de las distancias relativamente más cercanas a la Tierra para un planeta similar al nuestro nunca antes detectado.
"Las primeras señales de un posible planeta se vieron en 2013, pero la detección no era convincente", cuenta Guillem Anglada-Escudé, el científico español líder de la investigación.
Para confirmar su existencia, los científicos revisaron durante 60 días las señales del espectógrafo HARPS, ubicado en Chile, en conjunto con otros telescopios alrededor del mundo.
2. Temperatura adecuada
Este nuevo planeta se encuentra a 7 millones de kilómetros de su estrella, Próxima Centauri.
Eso significa que está a 5% de la distancia la distancia de la Tierra al Sol (149,6 millones de kilómetros), ¿cómo puede ser habitable entonces?
"Su estrella es mucho más débil que el Sol. Como resultado, Próxima b se encuentra dentro de la zona habitable alrededor de la estrella y tiene una temperatura superficial estimada que permitiría la presencia de agua líquida", explica el ESO.
Los cálculos indican que podría tener una temperatura de unos 4°C, lo que genera condiciones para tener agua, el factor clave de la vida terrestre.
3. Sus condiciones
La masa de este planeta es 1,3 veces la de la Tierra y hasta ahora los científicos creen que puede tener un paisaje rocoso, habitable para el ser humano.
Aún es pronto para llegar a conclusiones, pero el debate científico se centra en determinar si su atmósfera se está evaporando lentamente, como ocurre con planetas similares y qué tipo de química posee.
La superficie podría estar recibiendo "llamaradas de rayos X y de radiación ultravioleta" de su estrella que serían mucho más fuertes que las que tenemos en la Tierra, un factor a considerar para la vida que conocemos.
4. Dos caras
Todavía es temprano para confirmarlo, pero los astrónomos consideran "muy probable" que la fuerza de gravedad que influye en el planeta haga que un lado esté expuesto a la luz y otro permanezca oscuro.
Los patrones que han detectado los astrónomos los llevan a concluir que este planeta gira alrededor de Próxima Centauri cada 11,2 días terrestres.
5. Cercano y lejano
La idea de un planeta similar a la Tierra en un vecindario cercano suena bien, pero las distancias astronómicas son considerables.
Próxima Centauri se encuentra a 40 billones de kilómetros, una distancia que requeriría miles de años para alcanzarse con la tecnología que disponemos.
La misión Juno, que recorrió 3.000 millones de kilómetros para llegar a Júpiter en julio, tardó cinco años en llegar a su objetivo en un trazo calculado para interceptar al planeta.

"Por supuesto, ir allí ahora mismo es ciencia ficción, pero la gente está pensando en ello y ya no es solo un ejercicio académico imaginar que podríamos enviar una sonda allí un día", dijo Anglada Escudé.

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Hallado un planeta como la Tierra en la estrella más cercana al Sistema Solar
Un nuevo exoplaneta, Proxima b, se encuentra en la zona habitable de su estrella y podría reunir las condiciones para albergar vida


http://elpais.com/elpais/2016/08/24/ciencia/1472055229_085556.html#?id_externo_nwl=newsletter_verano20160825m
Recreación del planeta Próxima b. ESO / M. KORNMESSER / EL PAÍS VÍDEO

Mirando al cielo, desde cualquiera de los hemisferios, se pueden ver sin telescopio unas 4.500 estrellas. Esa minúscula muestra de los innumerables soles del universo ni siquiera es representativa de los mundos que existen. Las estrellas más abundantes, tres de cada cuatro en la Vía Láctea, son las enanas rojas y tienen un brillo tan tenue que no pueden contemplarse a simple vista. Ni siquiera la más cercana de ellas, Proxima Centauri, a solo 4,5 años luz, es visible en el cielo nocturno. Sin embargo, es en torno a esos astros donde se empieza a plantear que, por probabilidad, será más fácil encontrar mundos habitables. Precisamente en esa estrella vecina, los astrónomos acaban de encontrar un nuevo planeta que puede ofrecer una idea sobre la naturaleza de los refugios de la vida en el cosmos, bastante distintos de nuestro planeta o de lo que cabría imaginar si la Tierra es nuestra referencia.
Proxima b, como han bautizado al nuevo exoplaneta, el más cercano a la Tierra que se conoce, no ha sido observado directamente. Los astrónomos responsables del hallazgo, liderados por Guillem Anglada-Escudé, investigador barcelonés de la Universidad Queen Mary de Londres, revelaron su presencia observando a su estrella. Una pequeña anomalía en su órbita, provocada por la influencia gravitatoria del planeta, ha servido para deducir su presencia y alguna de sus características. Da una vuelta alrededor de su sol en solo 11 días, y tiene un tamaño ligeramente superior a la Tierra y una superficie sólida.
En el planeta Proxima b, el día y el año duran lo mismo: 11 días
Otra de las condiciones de este peculiar planeta es su cercanía a Próxima Centauri. Se encuentra a un 5% de la distancia que separa la Tierra del Sol, una proximidad que lo convertiría en un infierno si su estrella fuese como la nuestra, pero que la coloca en el área de habitabilidad en el caso de una enana roja. Esto se debe a que las estrellas como Próxima Centauri, con un 12% de la masa solar, consumen su combustible nuclear con mucha parsimonia, tanta que en los 13.000 millones de años de historia del universo aún no ha dado tiempo a que ninguna de ellas haya muerto. Con esas características, el nuevo planeta tendría una temperatura de 40 grados bajo cero sin contar con el efecto invernadero de una posible atmósfera, que podría elevar la temperatura sobre aquel mundo por encima de los cero grados.
Los autores, que han publicado sus resultados esta semana en la revista Nature, responden también a algunas dudas sobre la posibilidad de que una enana roja cuente con planetas habitados. Uno de los inconvenientes para la vida de estos sistemas planetarios es que tienen que estar muy cerca de su estrella para tener una temperatura en la que el agua pueda existir en estado líquido. Cuando eso sucede, en gran parte de los casos se da un fenómeno que se llama rotación sincrónica y que podemos ver en nuestra propia Luna. El tiempo de traslación y el de rotación se iguala y el planeta muestra siempre su misma cara a la estrella. Esto haría pensar en un hemisferio abrasado en el que la atmósfera se evaporase, y otro congelado. Sin embargo, según los autores, una atmósfera más densa que la de la Tierra permitiría matizar esas temperaturas extremas a través de la circulación atmosférica y la redistribución del calor.
El mundo más parecido al nuestro descubierto por los astrónomos era Kepler-452b, a 1.400 años luz
Alberto González Fairén, astrobiólogo en el Centro de Astrobiología en Madrid y en la Universidad Cornell en Nueva York, que no ha participado en el estudio, coincide con estas hipótesis que permitirían la existencia de vida en Proxima b, y aporta otras. “El hemisferio del planeta expuesto a la luz de la estrella podría fabricar nubes de alta reflectividad que contribuirían a enfriar la superficie. Estas nubes contendrían gran cantidad de agua y cubrirían el cielo de la cara diurna hasta en un 80%. Además, las nubes más densas y gruesas se formarían allí donde la luz de la estrella llegara con mayor intensidad, aumentando así el albedo [la cantidad de luz que refleja] del planeta. El resultado final sería un enfriamiento notable del planeta”, señala el investigador.
Otro de los grandes problemas para la vida en un sistema planetario presidido por una enana roja serían sus erupciones de rayos X. Al estar tan cerca de la estrella, el planeta recién descubierto tendrá unos flujos de rayos X 400 veces superiores a los de la Tierra. Sin embargo, los investigadores argumentan que varios estudios sugieren que el campo magnético de un planeta así podría prevenir la erosión atmosférica de este tipo de radiación. Esto puede marcar la diferencia entre un desierto y un vergel, como han demostrado las historias divergentes de Marte y la Tierra. En el primero, la falta de un núcleo de hierro como el que tiene la Tierra le dejó con un campo magnético débil que no pudo defender su atmósfera frente a las arremetidas de los vientos solares. González Fairén comenta además que las enanas rojas emiten “la mayoría de la radiación ultravioleta y los rayos X en los primeros mil millones de años de su existencia, para quedar después como estrellas mucho menos activas”. Como la vida media de las estrellas de masa reducida como Proxima Centauri es muy superior a la de las estrellas de tipo solar, hay mucho más tiempo “para la estabilidad de zonas biofavorables en sus planetas en órbita”, concluye.
El descubrimiento, que se logró gracias a los telescopios del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, forma parte del proyecto internacional Pale Red Dot, lanzado para buscar un planeta parecido a la Tierra en la estrella más cercana al Sistema Solar. Hasta ahora, el mundo más parecido al nuestro descubierto por los astrónomos era Kepler-452b, a 1.400 años luz. La proximidad del nuevo exoplaneta ofrece una oportunidad para estudiar con mucho mayor detalle sus características y buscar en nuestro vecindario las primeras señales de vida extraterrestre.
LLEGAR A OTRO SISTEMA SOLAR EN 40 AÑOS
Con la tecnología actual, serían necesarios 30.000 años para llegar a Próxima b. Sin embargo, un grupo de científicos y filántropos aseguran que pueden hacer llegar naves hasta el sistema planetario más cercano a la Tierra en unas pocas décadas. El proyecto Breakthrough Starshot, apoyado por el científico Stephen Hawking, el fundador de Facebook, Marck Zuckerberg, o el magnate ruso Yuri Milner, pretende desarrollar nano-naves de unos pocos gramos. Estos artefactos se moverían con luz láser y serían capaces de llegar al astro en unos 20 años. Antes de eso es posible que se tarde otros 20 años en desarrollar toda la tecnología necesaria. La iniciativa está financiada con 100 millones de dólares.

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