miércoles, 21 de septiembre de 2016

ASTRO-NOTICIAS 21-09-16



Comienza el Gran Final de la nave Cassini en Saturno.
16 de septiembre de 2016.


La nave espacial Cassini de la NASA ha entrado en el último año de su épico viaje, tras pasar 12 años estudiando Saturno, sus anillos y lunas. La conclusión de esta odisea científica histórica está prevista para septiembre de 2017, pero antes la nave espacial completará un par de atrevidos actos.
El primer acto iniciará el 30 de noviembre, la órbita de Cassini enviará la nave espacial poco más allá del borde exterior de los anillos principales. Estas órbitas, una serie de 20, se llaman las órbitas del anillo F. Durante estas órbitas semanales, Cassini se acercará a menos de 7.800 kilómetros del centro del estrecho anillo F, con su peculiar estructura doblada y trenzada.
"Durante las órbitas al anillo-F esperamos ver los anillos, junto con las pequeñas lunas y otras estructuras incrustadas en ellos, como nunca antes", dijo Linda Spilker, científica del proyecto Cassini en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
El último acto de Cassini (llamado el Gran Final), comenzará en abril de 2017. Un primer sobrevuelo de la luna gigante de Saturno, Titán, remodelará la órbita de la nave espacial de forma que pase a través de la brecha entre Saturno y los anillos, un espacio sin explorar de sólo alrededor de 2.400 kilómetros de ancho. Se espera que la nave efectúe 22 zambullidas través de este espacio, a partir de su primera inmersión, el 27 de abril.
Durante el Gran Final, Cassini hará las observaciones más cercanas de la historia de Saturno, mapeando los campos magnéticos y la gravedad del planeta con una precisión exquisita y enviando puntos de vista ultra-definidos de la atmósfera.
El Gran Final llegará a un dramático desenlace el 15 de septiembre de 2017, cuando Cassini se sumerja en la atmósfera de Saturno mientras remite datos sobre la composición química del planeta hasta que se pierda su señal. La fricción con la atmósfera hará que la nave espacial arda como un meteoro poco después.
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Primer mapa de la Vía Láctea divulgado por la misión GAIA.
14 de septiembre de 2016.


La Misión GAIA de la Agencia Espacial Europea (ESA) acaba de divulgar un nuevo mapa de la Vía Láctea, aparecen también algunas galaxias vecinas, basados en el trabajo observacional del satélite, con imágenes obtenidas desde Julio 2014 hasta Septiembre 2015. El mapa es la suma y composición de las observaciones de cada porción del cielo, las regiones con mayor densidad de estrellas se aprecian en la imagen como las más luminosas, mientras que la menor concentración de estrellas se visualiza en las zonas más oscuras del mapa. La amplitud de nuestra Vía Láctea es 100.000 años luz (AL), un espesor de 1.000 años luz (AL), la mayor cantidad de estrellas se encuentra en el llamado disco galáctico, la zona blanca central y diametral de la imagen.
Propiamente en el disco, las zonas oscurecidas están representadas por gas y polvo que obstaculiza y/o absorbe la radiación de las estrellas que están por detrás de éstas.
La estructura en forma de "burbuja" que marca el borde "físico" de la galaxia es el denominado Halo Galáctico. El mapa también muestra la existencia de algunos cúmulos globulares y abiertos de estrellas distribuidos alrededor de la Galaxia. Los cúmulos estelares están formados por agrupaciones de estrellas, son lugares en los que existe fuerte interacción gravitatoria entre sus estrellas, particularmente, los globulares, poseen desde miles a millones de estrellas de avanzada edad y son un herramienta esencial en los estudios de Astrofísica, son comúnmente encontrados dispersos en el Halo Galáctico, mientras que los cúmulos abiertos son más frecuentes en el Disco.
En la imagen se perciben las galaxias vecinas de la Vía Láctea, las capturadas Nubes de Magallanes a la derecha y abajo, La Galaxia de Andrómeda (M31) y su compañera, la Galaxia del Triángulo (M33) a la izquierda y abajo. A Través del enlace podrán también mirar la fotografía con las etiquetas de los objetos catalogados, e incluso una imagen sin fondo negro.
En la superficie del Halo Galáctico se observa la presencia de artefactos, los cuales se espera vayan desapareciendo a medida que vaya mejorando el mapeo, es decir, a medida que aumente el número de observaciones. Las líneas curvas no poseen origen astronómico y deberán desaparecer a medida de que el proyecto avance y obtenga fotografías de las zonas que a la fecha no han sido completamente detalladas.
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Las tormentas estelares representan peligro para los planetas que orbitan estrellas enanas clase M?
14 de septiembre de 2016.


Las eyecciones de masa coronal (CME), enormes liberaciones de energía del Sol, pueden tener consecuencias significativas para la atmósfera y el clima en la Tierra. Considerando esta posibilidad real, cabe preguntarse: ¿Las tormentas similares de estrellas más pequeñas (enanas M) como V374 Peg, o la cercana Próxima Centauri, representan peligro para los planetas de estas estrellas anfitrionas?
El primer peligro para los planetas de una enana M es que la zona habitable se encuentra mucho más cerca de la estrella (dentro de la órbita de Mercurio). Al estar tan cerca de la estrella, sin duda hace que un planeta en la zona habitable de una enana M sea vulnerable a las tormentas.
Se podría pensar que debido a que las enanas M son las estrellas más frías, las mismas serían mucho más tranquilas (menor número de CME y con menos energía). Sorprendentemente, es todo lo contrario: las enanas M son significativamente más activas que las estrellas de tipo solar y las CME son típicamente diez veces más masivas que las liberadas por el Sol. Así, los impactos de estas poderosas explosiones podrían arrasar fácilmente cualquier ambiente existente en el planeta, haciendo que el planeta sea probablemente mucho menos habitable. Para empeorar las cosas, las enanas M pueden permanecer activas magnéticamente durante miles de millones de años: incluso una estrella como Próxima Centauri, que es de cerca de 5 mil millones de años de edad, podría estar todavía relativamente activa.
Curiosamente, un factor importante en la supervivencia de un planeta en la zona habitable de una enana M, es el plano en el que se encuentra la órbita del planeta. Un equipo de científicos dirigido por Christina Kay (Laboratorio de Física Solar de la NASA Goddard y la Universidad de Boston) recientemente modeló las CME de V374 Peg (un tipo de enana M de aproximadamente un tercio de la masa y el radio del Sol) para determinar cómo las CME se propagan y la probabilidad de afectación a un hipotético planeta en la zona habitable de la estrella.
El equipo muestra que las CME que viajan tienden a ser desviadas por el campo magnético de la estrella. En lugar de propagarse radialmente hacia fuera, las CME son empujadas hacia la hoja actual astroposférica (el punto mínimo del fondo del campo magnético) que se mueve alrededor de la estrella, que por lo general se encuentra hacia el plano ecuatorial estelar.
Si el planeta orbita más o menos alineado con la hoja actual tiene una mayor probabilidad de ser golpeado por una CME (10%). Por el contrario, si el planeta presenta una órbita de mayor inclinación sus probabilidades de impacto por una CME disminuyen (1%). Sin embargo, aun así esto representaría de 2 a 20 veces el promedio de que la Tierra fuese golpeada durante el máximo solar. Esto representa aún una tasa muy alta, ¿entonces, cómo puede esperar sobrevivir un planeta de estos? La clave está en tener un campo magnético fuerte para proteger el planeta. Los cálculos indican que un campo magnético planetario de 1 a 2 órdenes de magnitud mayor que el de la Tierra, sería capaz de desviar las partículas cargadas de una CME.
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Hallan meteorito de 30 toneladas en Argentina.
13 de septiembre de 2016.


Un meteorito que según el primer pesaje superaría las 30 toneladas, lo que lo ubica como el segundo más grande del mundo, fue encontrado el sábado 10 de septiembre por un equipo de exploradores de la Asociación de Astronomía del Chaco en cercanía de la localidad de Gancedo, en el sudoeste chaqueño.
Mario Vesconi, presidente de la Asociación de Astronomía del Chaco, detalló que el hallazgo fue una gran sorpresa "porque si bien sabemos detrás de los que estamos y de lo que se trata nuestra investigación, lo que nos sorprende es el tamaño y pesaje del mismo".
Explicó que el cuerpo celeste hallado, según los primeros estudios, pesa 30.800 kilos y que se aprovecharon los equipos de extracción para realizar un nuevo pesaje sobre otro meteorito descubierto con anterioridad, El Chaco, que arrojó un peso de 28.840 kilos.
El hallazgo se produjo en la zona denominada Campo del Cielo, jurisdicción del municipio de Gancedo, donde hace aproximadamente 4.000 años impactó una lluvia de meteoritos metálicos.
"Fue una gran sorpresa también el tema del pesaje porque pudimos cotejar el peso con el otro gran meteorito hallado en la provincia, llamado El Chaco, porque si bien esperábamos pesos superiores a los que veníamos registrando, no esperábamos que superara las 30 toneladas", dijo Vesconi.
Al respecto dijo que al pesaje "lo vamos a realizar nuevamente porque más allá de la confianza que tenemos de la doble balanza y de las varias lecturas que hicimos, producto de la sorpresa del pesaje, es algo que queremos volver a cotejar".
Vesconi resaltó el trabajo realizado ya que es la primera vez que un hallazgo de esta magnitud se da gracias a los estudios preliminares de un equipo completamente chaqueño.
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La cantidad de quásares en los confines del Universo es de casi el doble de lo creído.
13 de septiembre de 2016.


Los quásares son agujeros negros super-masivos con un "envoltorio" ultra-luminoso. Se hallan en el centro de enormes galaxias, capturando materia, y brillan tanto, que a menudo se habla de ellos como balizas del cosmos profundo y figuran entre los objetos más alejados en el universo que podemos estudiar actualmente.
El equipo de Eduardo Bañados, del Instituto Carnegie de Ciencia en Estados Unidos, ha descubierto 63 quásares de la época en que el Universo tenía solo 1.000 millones de años (en la actualidad tiene casi 14.000 millones). Las imágenes ahora captadas de tales objetos se deben a la luz que emitieron en aquella época y que, debido a la enorme distancia que nos separa de ellos, solo ahora está llegando a nuestra región del Universo.
Se trata de la serie más grande de tales quásares distantes presentada en una única investigación hecha pública en un artículo académico. Tanto es así, que casi ha multiplicado por dos el número de quásares arcaicos conocidos anteriormente.
Hasta ahora, la población de quásares muy antiguos conocidos era tan pequeña que la capacidad de la comunidad científica para recoger información sobre ellos era muy limitada. Uno de los principales retos en la búsqueda de estos quásares lejanos es que son extremadamente raros. Los científicos los han buscado durante décadas, pero el esfuerzo es comparable al de buscar una aguja en un pajar.
Los quásares descubiertos por el equipo de Bañados proporcionarán información valiosa de los primeros mil millones de años después del Big Bang (la "explosión" con la que se formó el universo), que es un período de gran interés para los astrónomos.

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Identifican un grupo de meteoritos que podrían proceder del asteroide 21 Lutetia.
12 de septiembre de 2016.


  
Uno de los principales objetivos de la planetología es determinar la procedencia de los meteoritos que llegan a la Tierra pero de muy pocos se sabe con certeza su origen. Ahora, un equipo internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, ha descubierto una posible conexión entre el asteroide 21 Lutetia y una clase de meteoritos del grupo de las condritas carbonáceas -entre ellas Pecora Escarpment 91467 (PCA 91467)- encontradas en nuestro planeta. El trabajo se publica en la revista Meteoritics & Planetary Science.
Hace unos años se enviaron desde el Johnson Space Center de la NASA para su estudio unas delgadas láminas de PCA 91467 al Instituto de Ciencias del Espacio de Barcelona, único centro de investigación español que es repositorio de meteoritos antárticos de la NASA. El meteorito, con una masa de apenas 47 gramos, fue encontrado en 1991 en la Antártida y es, según los expertos, el mejor preservado de ese grupo de condritas carbonáceas, anómalo por su alto contenido en metal.
“En la Antártida encontramos meteoritos no diferenciados, un legado fósil de la creación de los planetesimales -los objetos primarios que formaron los planetas como los conocemos en la actualidad-. A diferencia de lo que ocurre en otras regiones, en la Antártida se pueden recuperar meteoritos de pocos gramos y escasos centímetros que pueden proceder de asteroides o cometas no muestreados en las colecciones de meteoritos de todo el mundo”, apunta Josep Maria Trigo, investigador del CSIC y del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya en el Instituto de Ciencias del Espacio.
Las láminas han sido analizadas y, dado su grado de preservación, una de ellas ha permitido profundizar en sus propiedades reflectivas mediante espectrómetros de alta resolución. Como explica Carles E. Moyano, también investigador del CSIC y del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya en el Instituto de Ciencias del Espacio, “la importancia de este estudio radica en que la composición del meteorito PCA 91467 nos habla de la compleja historia formativa y colisional de su asteroide progenitor”.
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El pasado explosivo de la Vía Láctea.
07 de septiembre de 2016.



Un exhaustivo análisis del archivo de observaciones y datos generados por el observatorio espacial XMM-Newton, revela que el agujero negro super-masivo de la Vía Láctea experimentó una gran actividad en el pasado. El estudio ha desvelado que existe una gran cantidad de materia bariónica por toda la galaxia; el XMM-Newton la ha encontrado en forma de gas a una temperatura de un millón de grados, permeando tanto el disco de la Vía Láctea (donde se encuentra la mayoría de las estrellas) como en el halo que la rodea.
El halo de la galaxia es enorme. Mientras que el Sol se encuentra a tan solo 26.000 años-luz del centro de la galaxia, esta nube esférica de materia bariónica se extiende entre  200.000 a 650.000 años-luz.
Si hasta ahora esta materia no se había detectado, es porque no emite luz visible. No obstante, los astrónomos la encontraron gracias al oxígeno de la nube, que absorbía rayos X a longitudes de onda muy específicas procedentes de la luz emitida por objetos celestes más distantes a nuestra galaxia.
Este no ha sido el único descubrimiento que ocultaban los datos. En el momento de modelarlos mediante simulaciones por ordenador para comprender la forma en que el gas se distribuye alrededor de la galaxia, el equipo no obtuvo la respuesta esperada. Se supone que la densidad del gas llegará a su máximo en el centro de la galaxia, reduciéndose al mínimo en los extremos, pero tras meses de modelar los resultados sin lograr que encajaran, finalmente los científicos alejaron la densidad máxima del centro de la galaxia. A unos 20.000 años-luz del centro de la galaxia, el modelo empezó a encajar. Pero aunque el modelo no era lógico, ahora funcionaba.
La explicación se sustenta en la existencia de dos grandes “burbujas” de rayos gamma a la misma distancia del modelo de materia bariónica. Estas burbujas de rayos gamma descubiertas en 2010 por el telescopio espacial Fermi de la NASA, se extienden a lo largo de 20.000 años-luz por encima y por debajo del centro de la Galaxia.
Fabrizio Nicastro, del Instituto Nacional de Astrofísica, Observatorio Astronómico de Roma, en Italia, y sus colegas llevan más de 15 años siguiéndole la pista a los bariones perdidos. Su último descubrimiento con XMM-Newton muestra que la Vía Láctea cuenta con bastante gas a un millón de grados como para contenerlos a todos.
Nicastro reconoce que fue “inesperado y emocionante” encontrar esta cantidad de materia entorno a la galaxia, así como su inusual distribución. Es singular descubrir que algo había empujado el gas del centro de la galaxia hacia fuera, creando estas burbujas gigantes.
Los astrónomos saben que existe un agujero negro super-masivo en el centro de la Vía Láctea. En la actualidad, este no muestra actividad alguna, pero las burbujas indican que las cosas eran muy distintas hace seis millones de años. En ese tiempo el agujero negro super-masivo destruía estrellas y nubes de gas, devorando su contenido. Durante el proceso, la materia a punto de ser absorbida se calentaba y expulsaba grandes cantidades de energía en forma de rayos gamma, empujando el gas del halo de nuestra galaxia hacia afuera y haciendo que las dos burbujas fueran ampliándose, una por arriba y otra por debajo del plano galáctico entorno a los chorros de energía emitidos por el agujero negro super-masivo de nuestra galaxia.
Este descubrimiento coloca a nuestra galaxia hace seis millones de años dentro de un grupo denominado “galaxias de núcleo activo”. “Creo que ahora las pruebas de que la Vía Láctea fue más activa en el pasado son claras”, explica Nicastro. Por su parte, Norbert Schartel, científico de la ESA para el proyecto XMM-Newton concluye: “Con este resultado hemos dado un gran paso hacia adelante. Además, significa que la próxima generación de telescopios de rayos X, como la misión Athena de la ESA, tendrá mucho que estudiar desde su lanzamiento en 2028”.
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