lunes, 12 de septiembre de 2016

Cosmo Noticias 12-09-16



Posted: 05 Sep 2016 01:30 PM PDT

Ubicación de Philae en el cometa 67P. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA; ESA/Rosetta/NavCam.
A menos de un mes para que la misión de Rosetta se de por finalizada (30 de septiembre) la cámara de alta resolución de la sonda ha revelado la ubicación del módulo Philae, dentro de una oscura grieta del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.
Las imágenes fueron tomadas el 2 de septiembre por la cámara OSIRIS cuando el orbitador se encontraba a 2,7 km de la superficie y muestran claramente el cuerpo del aterrizador, junto con dos de sus tres patas.
Dichas imágenes también permiten comprobar la orientación de Philae, dejando claro por qué fue tan difícil establecer comunicaciones con el módulo luego de su accidentado aterrizaje el 12 de noviembre de 2014.

Una serie de características de Philae son visibles en esta imagen, donde también podemos ver la orientación del módulo. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
Philae había sido visto por última vez cuando tocó tierra en Agilkia, rebotó y se desplazó durante otras dos horas antes de terminar en un lugar apodado Abydos, sobre el lóbulo más pequeño del cometa. Después de tres días, la batería principal de Philae se agotó y el módulo entró en hibernación, para despertar nuevamente y comunicarse brevemente con Rosetta en junio y julio de 2015 cuando el cometa estaba más cerca del Sol y había más energía disponible.
Sin embargo, la ubicación precisa era desconocida hasta ahora. Si bien existía una cantidad de objetos candidatos en un área de pocas decenas de metros, estos objetos no pudieron ser analizados en detalle en las imágenes de poca resolución disponibles.
Aunque la mayoría de los candidatos pudieron ser descartados mediante distintos análisis, la evidencia apuntaba a un objetivo en particular, que ahora ha sido confirmado en imágenes tomadas desde muy cerca de la superficie del cometa. A 2,7 km, la resolución de la cámara de OSIRIS es de unos 5 cm por píxel, suficiente para revelar rasgos característicos del cuerpo y patas de Philae, como se ve en las imágenes en cuestión.
Fuente: Rosetta blog
Posted: 05 Sep 2016 08:00 AM PDT

Centro del cráter Occator. En el recuadro, el color rojo significa una alta abundancia de carbonatos, y el verde una baja abundancia de los mismos. Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/IAPS/INAF.
El área más brillante de Ceres, localizada en el misterioso cráter Occator, tiene la concentración de minerales de carbonato más alta vista fuera de la Tierra, según un nuevo estudio de científicos de la misión Dawn de la NASA.
“Esta es la primera vez que vemos esta clase de material en cualquier lugar del Sistema Solar en una cantidad tan grande”, dijo Maria Cristina De Sanctis (Instituto Nacional de Astrofísica, Roma), autora principal e investigadora del espectrómetro de mapeo visible e infrarrojo de Dawn.
De unos 80 millones de años de edad, Occator es considerado un cráter joven. Mide 92 km de diámetro, con un punto central de unos 10 km de ancho. Una estructura de domo en el centro, cubierta con material altamente reflectante, tiene fracturas radiales y concéntricas sobre y alrededor de ella.
El estudio de De Sanctis descubrió que el mineral dominante de esta área brillante es el carbonato de sodio, un tipo de sal que se encuentra en los ambientes hidrotermales de la Tierra. Este material parece venir desde el interior de Ceres, dado que el impacto de un asteroide no podría haberlo entregado. El afloramiento de este material sugiere que las temperaturas dentro de Ceres son más cálidas de lo que se pensaba anteriormente. El impacto de un asteroide en Ceres pudo haber ayudado a traer este material desde el interior, pero los investigadores creen que un proceso interno también fue importante.
Más intrigante aún es que los resultados sugieren que podría haber existido agua líquida bajo la superficie de Ceres en el tiempo geológico reciente. Las sales podrían ser los remanentes de un océano, o masas de agua localizadas, que alcanzaron la superficie y se congelaron hace millones de años.
“Los minerales que hemos encontrado en el área brillante central de Occator requieren alteración por agua”, dijo De Sanctis. “Los carbonatos apoyan la idea de que Ceres tuvo actividad hidrotermal interior, la que empujó estos materiales a la superficie dentro de Occator”.
El espectrómetro visible e infrarrojo de la sonda examina cómo las diferentes longitudes de onda de la luz solar son reflejadas por la superficie de Ceres. Esto permite a los científicos identificar minerales que probablemente están produciendo esas señales. Los nuevos resultados provienen del componente infrarrojo, que examina Ceres en longitudes de onda de la luz que son demasiado largas para ser vistas por el ojo humano.
El año pasado, en un estudio publicado en Nature, el equipo de De Sanctis reportó que la superficie de Ceres contiene filosilicatos amoniacales, o arcillas que contienen amoniaco. Dado que el amoniaco es abundante en el Sistema Solar exterior, este hallazgo introdujo la idea de que Ceres pudo haberse formado cerca de la órbita de Neptuno y luego haber migrado más cerca del Sol. Otra posibilidad es que Ceres se haya formado más cerca de su posición actual entre Marte y Júpiter, pero con material acumulado del Sistema Solar exterior.
Los nuevos resultados también encontraron sales de amoniaco –cloruro de amonio y/o bicarbonato de amonio– en el cráter Occator. El hallazgo de carbonato refuerza aún más la conexión de Ceres con los mundos congelados del Sistema Solar exterior. El amoniaco, además del carbonato de sodio y bicarbonato de sodio encontrados en Occator, ha sido detectado en los penachos de Encélado, la luna de Saturno conocida por sus géiseres emitidos desde la fisuras en su superficie. Tales materiales hacen de Ceres un objeto interesante para estudios de astrobiología.
“Necesitaremos investigar si las otras áreas brillantes de Ceres también contienen estos carbonatos”, dijo De Sanctis.
Otro estudio publicado en 2015 en Nature por otro equipo de científicos de Dawn planteó que las zonas brillantes contienen un tipo diferente de sal: sulfato de magnesio. Sin embargo, los nuevos resultados sugieren que el constituyente más probable es el carbonato de sodio.
“Es sorprendente cuánto hemos sido capaces de aprender del interior de Ceres a partir de las observaciones de Dawn de sus propiedades químicas y físicas. Esperamos más descubrimientos así al escarbar en este tesoro de datos”, dijo Carol Raymond, investigadora principal de la misión Dawn en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
El estudio “Bright carbonate deposits as evidence of aqueous alteration on (1) Ceres” fue publicado en la edición del 4 de agosto de 2016 de la revista Nature.

Posted: 06 Sep 2016 08:00 AM PDT

Esta será la primera versión del Concierto Cielos de Chile, una experiencia que combina a la Orquesta Juvenil de Pudahuel, dirigida por Jorge Luis Cornejo, al pianista neoyorquino Kimball Gallagher y al astrónomo y charanguista Sebastián Pérez.
El concierto incluirá obras de Beethoven, Grieg y Yermakova, entrelazadas por conocimiento e imágenes de la astronomía moderna.
Cuándo: Sábado 10 de septiembre de 2016 a las 17:00 h.
Dónde: Sala Pablo Neruda, Estación de Metro Quinta Normal, Santiago.
Valor: Entrada liberada, admisión por orden de llegada.
Posted: 09 Sep 2016 08:00 AM PDT
Lanzamiento de la misión OSIRIS-REx. Crédito: NASA/Kim Shiflett.


La primera misión de la NASA de obtención de muestras de un asteroide, fue lanzada al espacio a las 7:05 p.m. EDT del jueves 8 de septiembre de 2016 desde Cabo Cañaveral en Florida, comenzando un viaje que podría revolucionar nuestra comprensión del Sistema Solar primitivo.
Un cohete United Launch Alliance Atlas V impulsó a la sonda OSIRIS-REx (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer) al espacio, en un camino que lo llevará al asteroide 1999 RQ36, mejor conocido como Bennu. Poco después que la sonda se separó de su vehículo de lanzamiento, los controladores en tierra recibieron buenas noticias desde órbita: la nave se encontraba en buen estado y sus paneles solares se habían desplegado.
Se espera que OSIRIS-REx llegue a Bennu en 2018, mapeando y estudiando al asteroide como preparación para su recolección de muestras. En 2020, la sonda realizará una osada maniobra para recolectar una muestra de, al menos, 60 gramos de pequeñas rocas y polvo. OSIRIS-REx regresará a la Tierra con las muestras recolectadas en septiembre de 2023.
Los asteroides como Bennu son remanentes de la formación del Sistema Solar hace más de 4.500 millones de años. Los científicos sospechan que los asteroides pueden haber sido una fuente de agua y moléculas orgánicas para la Tierra primitiva y otros cuerpos planetarios. Una muestra de asteroide no contaminada, procedente de una fuente conocida, permite un análisis más preciso, proporcionando resultados mucho mejores que los logrados hasta ahora.
Fuente: NASA

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