lunes, 26 de septiembre de 2016

COSMO-NOTICIAS 26-09-16

COSMO-NOTICIAS
Posted: 23 Sep 2016 08:00 AM PDT
Imagen en alta resolución de Ahuna Mons (izquierda) y simulacion en falso color a partir de las imágenes captadas por la sonda Dawn (derecha). Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.
Una solitaria montaña de 5 km de altura en Ceres tiene probablemente un origen volcánico y el planeta enano puede tener una tenue atmósfera temporal. Estas y otras conclusiones son publicadas en seis nuevos estudios acerca de Ceres.
“Dawn ha revelado que Ceres es un mundo diverso que claramente tuvo actividad geológica en su pasado reciente”, dijo Chris Russell, investigador principal de la misión Dawn que orbita Ceres.
Atmósfera temporal
Un hallazgo sorprendente es que Dawn pudo haber detectado una tenue atmósfera temporal. El detector de rayos gamma y neutrones (GRaND) de la sonda observó evidencia de que Ceres aceleró electrones del viento solar a muy altas energías durante un periodo de aproximadamente seis días. En teoría, la interacción entre las partículas energéticas del viento solar y las moléculas atmosféricas podría explicar las observaciones de GRaND.
Una atmósfera temporal sería consistente con el vapor de agua que el Observatorio Espacial Herschel detectó en Ceres en 2012-2013. Los electrones que detectó GRaND pudieron haber sido producidos por el viento solar que impacta las moléculas de agua que observó Herschel, pero los científicos también buscan explicaciones alternativas.
El criovolcán Ahuna Mons

Ahuna Mons visto desde la superficie por Dawn en diciembre de 2015. Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.
Ahuna Mons es un domo volcánico diferente de cualquier otro en el Sistema Solar, según un nuevo análisis. Los científicos estudiaron modelos de formación de domos volcánicos, mapas de terreno 3D e imágenes de Dawn, así como características geológicas análogas en otros lugares del Sistema Solar. El análisis llevó a la conclusión de que la solitaria montaña tiene probablemente una naturaleza volcánica. En concreto, sería un criovolcán; un volcán que libera un líquido hecho de compuestos volátiles como agua, en lugar de silicatos.
Ceres: Rocoso y congelado
Aunque Ahuna Mons pudo haber liberado agua líquida en el pasado, Dawn ha detectado agua en el presente. En un nuevo estudio se usó el espectrómetro de mapeo visible e infrarrojo (VIR) para detectar la probable presencia de hielo de agua en el cráter Oxo, una depresión pequeña y brillante en las latitudes medias de Ceres.
El hielo de agua expuesto es raro en Ceres, pero la baja densidad del planeta enano, los flujos generados por impactos y la misma existencia de Ahuna Mons sugieren que la corteza de Ceres contiene un componente significativo de hielo de agua. Esto es consistente con un estudio de las diversas características geológicas de Ceres.
Los cráteres de impacto son claramente la característica geológica más abundante en Ceres, y sus diferentes formas ayudan a contar la intrincada historia del pasado del planeta enano. Los cráteres con formas aproximadamente poligonales dan a entender que la corteza de Ceres está altamente fracturada. Además, varios de sus cráteres tienen patrones de fracturas visibles en sus suelos.
Algunos cráteres, como el pequeño Oxo, tienen terrazas, mientras que otros como el enorme cráter Urvara (de 170 km de ancho), tienen cimas centrales. Hay cráteres con rasgos similares a flujos y cráteres que se encuentran dentro de otros más grandes, así como cadenas de pequeños cráteres. Las áreas brillantes salpican a Ceres, con las más reflectantes en el cráter Occator. Algunas formas de cráteres podrían indicar la existencia de hielo de agua subsuperficial.
Las varias formas de los cráteres del planeta enano son consistentes con una capa externa en Ceres que no es solamente de hielo o roca, sino más bien una mezcla de ambos. También se determinó que hay más cráteres en el hemisferio norte de Ceres que en el sur, donde los cráteres Urvara y Yalode son las características dominantes.
La desigual distribución de los cráteres indica que la corteza no es uniforme y que Ceres ha tenido una compleja evolución geológica.
Distribución de los materiales superficiales
¿Cuáles son los materiales rocosos en la corteza de Ceres? Un estudio indica que los minerales que forman la arcilla llamados filisilicatos se encuentran por todo Ceres. Estos filosilicatos son ricos en magnesio y también tienen algo de amonio dentro de su estructura cristalina. Su distribución a través de la corteza del planeta enano indica que el material de la superficie ha sido alterado por un proceso global con participación de agua.
Cráteres en ceres. La imagen muestra datos de mapeo visibles (izquierda) y topográficos (derecha) obtenidos por Dawn. Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI.
Si bien los filosilicatos de Ceres son uniformes en su composición, hay marcadas diferencias en cuán abundantes son en la superficie. Por ejemplo, los filosilicatos son especialmente predominantes en la región alrededor del cráter Kerwan (280 km de diámetro), y menos en Yalode (260 km de ancho), que tiene áreas de terreno tanto suaves como rugosos a su alrededor. Como Kerwan y Yalode son similares en tamaño, esto puede significar que la composición del material en los lugares en que impactaron puede ser diferente. Los cráteres Dantu y Haulani se formaron recientemente –geológicamente hablando–, pero también parecen diferir en composición.
Desde las alturas
Ahora, en su misión extendida, la sonda Dawn ha entregado un tesoro de imágenes y otros datos desde su altura actual (385 km) sobre la superficie de Ceres, estando más cerca del planeta enano que la Estación Espacial Internacional de la Tierra. La nave aumentó su altitud el 2 de septiembre de 2016, para que algunas preguntas puedan ser examinadas desde una altura superior.
Fuente: NASA
Las primeras estrellas del Universo se formaron más tarde de lo que se creía
Posted: 22 Sep 2016 08:00 AM PDT

Era de la reionización cósmica. Crédito: ESA/C. Carreau.
El satélite Planck de la ESA ha revelado que las primeras estrellas del Universo comenzaron a formarse más tarde de lo que indicaban las observaciones de la radiación cósmica de fondo realizadas hasta el momento. Este nuevo análisis también muestra que estas estrellas fueron las únicas responsables de la reionización de los átomos del cosmos y que, cuando el Universo llegó a los 700 millones de años de edad, ya habían completado la mitad del proceso.
Con la multitud de estrellas y galaxias que pueblan el Universo actual, cuesta imaginar lo diferente que el cosmos sería en sus albores. En esa fase más temprana encontramos el caldo primigenio, formado principalmente por electrones, protones, neutrinos y fotones.
En ese entorno denso y caliente, el Universo se asemejaba a una niebla opaca, ya que los fotones, o partículas de luz, chocaban con los electrones antes de poder recorrer distancia alguna.
A medida que el cosmos fue expandiéndose, el Universo, cada vez más frío y menos denso, acabó volviéndose “transparente” al cabo de 380.000 años. Para entonces, las colisiones entre partículas eran esporádicas y los fotones podían atravesar libremente el cosmos.
Hoy, telescopios como Planck pueden observar esta luz fósil en forma de radiación cósmica de fondo. Su distribución en el firmamento presenta minúsculas fluctuaciones que revelan abundante información sobre la historia, la composición y la geometría del Universo.
La radiación cósmica de fondo se liberó en el momento en que los electrones y los protones se unieron para formar átomos de hidrógeno. Ese fue el primer momento en la historia del cosmos en que la materia se encontró en estado eléctricamente neutro.
A partir de él, tuvieron que pasar varios cientos de millones de años hasta que esos átomos pudieron combinarse y dar lugar a la primera generación de estrellas del Universo.
Al nacer estas primeras estrellas, llenaron el espacio circundante de luz, lo que a su vez dividió los átomos neutros, que volvieron a separarse en electrones y protones. Los científicos denominan a esta fase la “era de la reionización”. La mayoría de la materia del Universo tardó poco en volver a estar completamente ionizada y, salvo en escasos puntos aislados, se ha mantenido así.
Las observaciones de galaxias muy lejanas con agujeros negros supermasivos muestran que, al cabo de unos 900 millones de años de edad, el Universo ya estaba totalmente reionizado. En cambio, el punto de partida de este proceso es mucho más difícil de determinar y ha sido objeto de un intenso debate en los últimos años.
“La radiación cósmica de fondo puede decirnos cuándo comenzó la era de la reionización y, en consecuencia, cuándo se formaron las primeras estrellas del Universo”, explica Jan Tauber, científico del proyecto Planck para la ESA.
Para realizar esta medida, los científicos aprovechan que una parte de la radiación cósmica de fondo está polarizada, por lo que la luz vibra en una dirección preferente. Esto se debe a que los fotones de la radiación de fondo rebotan en los electrones, algo que fue muy frecuente en el caldo primigenio, antes de que esta radiación fuera liberada, así como después de la reionización, cuando la luz de las primeras estrellas devolvió a los electrones libres a su fase cósmica.
“Gracias precisamente a las mínimas fluctuaciones en la polarización de la radiación cósmica de fondo, podemos ver la influencia del proceso de reionización y deducir cuándo comenzó”, añade Tauber.
En 2003, la sonda WMAP de la NASA llevó a cabo las primeras estimaciones de la reionización, sugiriendo que este proceso podría haber comenzado en una fase temprana de la historia del cosmos, cuando el Universo apenas tenía un par de cientos de millones de años de edad. Este resultado generaba dudas, ya que no había pruebas de que para entonces se hubiera formado estrella alguna, lo que obligaba a plantear la existencia de otras fuentes exóticas que hubieran causado la reionización al mismo tiempo.
Esta primera estimación pronto fue corregida, ya que los siguientes datos de WMAP trasladaban la fecha inicial a épocas posteriores, lo que indicaba que el Universo no habría experimentado una reionización significativa hasta, como mínimo, los 450 millones de años de edad.
Aunque no resolvía el problema, esta hipótesis daba algunas pistas para su solución: aunque se ha observado que las primeras estrellas ya estaban presentes cuando el Universo tenía entre 300 y 400 años de edad, seguía sin saberse con certeza si eran las responsables de la completa reionización del cosmos o si también habían contribuido otras fuentes.
Visualización de la polarización de la radiación de fondo cósmico detectada por el satélite Planck. Crédito: ESA y Colaboración Planck.
En 2015, la Colaboración Planck ofreció nuevos datos que abordaban el problema, y que atrasaban aún más la era de la reionización en la historia cósmica, revelando que este proceso se produjo hacia la mitad, cuando el Universo tenía unos 550 millones de años. El resultado se basaba en los primeros mapas de la polarización de la radiación cósmica de fondo que abarcan la totalidad del firmamento, elaborados a partir de datos del instrumento de baja frecuencia (LFI) de Planck.
Ahora, un nuevo análisis procedente del instrumento de alta frecuencia (HFI), el otro detector de Planck y el más sensible a este fenómeno, muestra que la reionización comenzó aún más tarde… Mucho más tarde de lo que sugerían los datos anteriores.
“Las medidas de alta sensibilidad del HFI han demostrado claramente que la reionización fue un proceso muy rápido, que comenzó relativamente tarde en la historia del cosmos y que, a los 700 millones de años, ya había reionizado casi la mitad del Universo”, afirma Jean-Loup Puget, del Instituto de Astrofísica Espacial de Orsay, Francia, y principal investigador del instrumento de alta frecuencia de Planck. “Estos resultados ahora nos están ayudando a generar un modelo del comienzo de la fase de reionización”.
Matthieu Tristram, científico de la Colaboración Planck en el Laboratorio del Acelerador Lineal (LAL) en Orsay, Francia, añade: “También hemos confirmado que, más allá de las primeras estrellas, en la reionización del Universo no intervinieron otros agentes”.
El nuevo estudio ubica la formación de las primeras estrellas en un punto muy posterior de lo que se creía anteriormente en la línea temporal del cosmos. Esto implica que la primera generación de galaxias estaría al alcance de las observaciones de los futuros instrumentos astronómicos, e incluso de algunos de los actuales.
De hecho, es probable que algunas de las galaxias primigenias ya hayan sido detectadas en exposiciones largas, como el campo ultraprofundo del Hubble (HUDF) observado con el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA. Además, también resultará más sencillo detectar muchas más galaxias con instrumentos futuros, como el telescopio espacial James Webb de NASA/ESA/CSA.
Fuente: ESA
Posted: 21 Sep 2016 08:00 AM PDT
Lanzamiento del laboratorio Tiangong-2. Crédito: Xinhua.
La semana pasada, China lanzó Tiangong-2 (que en español significa “Palacio Celestial”), su segundo laboratorio espacial y pieza clave de los planes del país para tener una estación espacial permanentemente habitada a comienzos de la década de 2020.
La nave no tripulada despegó exitosamente desde el Centro Jiuquan de Lanzamiento de satélites en el noroeste de China, a las 14:04 GMT del jueves 15 de septiembre, a bordo de un cohete Larga Marcha-2F T2.
El laboratorio espacial alcanzará una altitud de 393 km –la misma altura a la que operará la futura estación espacial china– y esperará allí la visita de dos astronautas que llagarán a bordo de la nave Shenzhou-11 a mediados o finales de octubre. Estos dos astronautas permanecerán 30 días en la estación, realizando una serie de experimentos, según informó Xinhua.
El primer laboratorio, Tiangong-1, que fue visitado por astronautas en dos ocasiones y sirvió para probar tecnologías de acoplamiento, terminó su vida operacional en marzo de 2016 y reingresará a la Tierra en 2017. Tiangong-2 mejoró las características de las habitaciones y la infraestructura de soporte vital, facilitando estadías más largas.
Fuente: Space.com
Posted: 20 Sep 2016 08:00 AM PDT
Vista transversal del Universo. La mayoría de las galaxias visibles aquí pertenecen a un cúmulo a 5.000 millones de años-luz de distancia. Crédito: NASA, ESA.
Observar el cielo ha apasionado al ser humano desde que tenemos memoria. En la actualidad observamos el cielo con instrumentos potentes y de avanzada y tenemos acceso a poderosos computadores que nos permiten analizar e interpretar esos datos.
En esta charla se recorrerá el Universo desde la Tierra hacia sus confines más lejanos, intentando dar explicación a lo que vemos: cómo se expande el Universo, qué es la materia oscura, cómo creemos se forman las galaxias, donde vivimos nosotros, los terrestres.
La charla “El Universo en que vivimos” será dictada por Patricia B. Tissera, investigadora del Instituto Milenio de Astrofísica y profesora titular de la Universidad Andrés Bello.
Cuándo: Martes 27 de septiembre de 2016 a las 18:30 h.
Dónde: Biblioteca Regional. Jorge Washington 2623, Antofagasta.
Valor: Entrada liberada.
Posted: 19 Sep 2016 08:00 AM PDT


Simulación detallada de la estructura a gran escala del Universo. La distribución de la materia oscura se muestra en azul y la distribución de gas en naranja. Esta simulación se basa en el estado actual del universo y está centrada en un cúmulo masivo de galaxias. La región que se muestra mide alrededor de 300 millones de años luz. Crédito: Illustris Collaboration.
Sí, el universo está muriendo, hay que superarlo.
Primero, hay que retroceder. El universo, definido como “todo lo que existe, en su suma total”, no está yendo a ningún lado pronto. O nunca. Si el universo cambia a algo diferente en el futuro, eso significa que hay más universo ¿cierto?
¿Pero todo lo que hay en el universo? Esa es una historia diferente. Cuando hablamos de las cosas, entonces sí, todo en el universo está muriendo. Un miserable día a la vez.
En un artículo pasado de Paul Sutter (¿Qué inició el Big Bang?) mencionó que tan revolucionario es el paradigma moderno cosmológico: no vivimos en un universo estático y sin cambios, sino en un dinámico que ha existido por un tiempo finito y continuará cambiando en el futuro. Pero lo que no mencionó es que el proceso es agonizantemente lento, doloroso y triste.
No se puede ver con un simple vistazo al cielo nocturno, pero la oscuridad definitiva se está asentando. Las estrellas aparecieron en una fase temprana del cosmos, hace más de 13 mil millones de año, solo unos pocos millones de años después del Big Bang. Pero hay tantas cosas en el universo y solo unas pocas oportunidades para hacer bolas gigantescamente densas para iniciar la fusión nuclear, creando las estrellas que luchan contra la implacable noche.
La expansión del universo diluye todo en él, lo que significa que habrá cada vez menos oportunidades de hacer que la magia nuclear suceda. Hace aproximadamente 10 mil millones de años, la expansión llegó a su punto de inflexión. La materia que se expandió en el cosmos era muy fina. Los motores de la creación se cerraron. La cortina cayó: la época del pico de la formación estelar había pasado y actualmente estamos viviendo en la etapa de caída. Las estrellas siguen formándose, pero la tasa de nacimiento está decayendo.
Al mismo tiempo, la ruin energía oscura está causando que la expansión del universo se acelere, separando las galaxias a una velocidad mayor que la de la luz (así crean que esto viola las leyes de la física), alejándolas que cualquier posible contacto -o incluso visibilidad- con sus vecinas. Con la excepción de Andrómeda y algunas otras pequeñas que no valen la pena, ninguna otra galaxia será observable. Estaremos muy solitarios en nuestro pedazo observable del universo.
El universo infante era una criatura de luz y calor, pero el cosmos del futuro será un animal frío y oscuro.
La única consolación es la escala de tiempo que nos tomará eso. ¿Creen que 14 mil millones de años fue hace mucho? Los siguientes números son ridículos, aún con su notación exponencial. Es difícil que la cabeza los comprenda. Simplemente son… grandes.
Para empezar, tenemos al menos dos billones de años para que el último sol nazca, pero las estrellas pequeñas continuarán ardiendo lenta y establemente por otros cien billones de años. Nuestro Sol se habrá ido hace mucho tiempo, quemando a su paso la Tierra. Alrededor de la misma época, la Vía Láctea y Andrómeda habrán colisionado creando un desastre en el sistema local.
Al final de esta era de cien billones de años, el universo quedará solo con sobras: enanas blancas (algunas enfriadas a enanas negras), estrellas de neutrones y agujeros negros. Muchos agujeros negros.
Bienvenidos a la era de la degeneración, un estado que es tan triste como suena. Pero esto no será el fin del juego. No. Se pone peor. Después de incontables interacciones gravitacionales, los planetas serán expulsados de sus decadentes sistemas y las mismas galaxias se disolverán. Al perder cohesión, nuestro camino en el universo será una despeinada ruina, con sombrías estrellas muertas regadas al azar y agujeros negros acechando en las profundidades.
El universo joven fue un lugar muy extraño, y el universo final será igualmente extraño. Debido al tiempo, las cosas que parecían imposibles aparecerán y objetos que se creían inmutables cambiarán. A través de un duro proceso llamado Efecto Túnel, cualquier objeto sólido lentamente perderá átomos, por lo que se disolverán. Debido a esto, desaparecerán las enanas blancas, los planetas, los asteroides, todo lo sólido.
Incluso las partículas fundamentales no son inmunes. En 100 quintillones de años (un 100 seguido de 33 ceros), los neutrones en las estrellas de neutrones se separarán en partículas. Todavía no sabemos si el protón es estable, pero si no lo es, solo tiene 100 sextillones de años (un 100 seguido de 39 ceros) para conocer su final.
Con el tiempo suficiente (lo tenemos, por lo que han podido ver), el universo consistirá en nada más que partículas de luz, protones y agujeros negros. Los agujeros negros probablemente comenzarán a disolverse vía la radiación de Hawking, iluminando de manera corta la impenetrable oscuridad antes que decaigan.
Después de 100 hexadecallones de años (un 100 seguido de 99 ceros, si alguien sigue contando), no quedará nada más que desechos macroscópicos. Solo una débil sopa de partículas y protones, esparcidos tan lejos que difícilmente interactuarán.
¿Y entonces qué? ¿Quién sabe? Cuando miramos a escalas de tiempo tan insondables, es difícil de predecir. De pronto el universo se continuará enfriando, borrando cualquier diferencia de temperaturas, haciendo que los motores, la computación y la cognición sean efectivamente imposibles.
Pero de pronto nuestro universo es solo un parche pequeño de un gran retazo, y mientras el nuestro está muriendo, otro pedazo del cosmos más grande está entrando en sus gloriosos días de formación de estrellas. No es que lo podamos alcanzar, pero es un pequeño consuelo. De pronto cambie la fluctuación e iniciará un nuevo Big Bang. De pronto lo que sea que maneja la energía oscura revelará su verdadera naturaleza y decaerá, dando nueva vida a un cosmos destrozado. De pronto… De pronto… De pronto… De pronto no.
Por ahora, tengan un buen día.
Fuente: Space

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