miércoles, 14 de septiembre de 2016

No, la ESA no va a poner una base en la Luna en 2030


No, la ESA no va a poner una base en la Luna en 2030


Durante los últimos días numerosos medios se han hecho eco del supuesto plan de la agencia espacial europea (ESA) para construir una base en la Luna alrededor de 2030. Probablemente soy el primero al que le encantaría ver astronautas europeos correteando por la superficie lunar, pero me temo que nos vamos a quedar con las ganas. Analicemos por qué.

Modelo de una base lunar europea construida mediante impresoras 3D (ESA).
Modelo de una base lunar europea construida mediante impresoras 3D (ESA).
Antes de nada, ¿de dónde proviene la noticia? Podríamos pensar que, como suele ocurrir, la culpa es de ciertos medios por distorsionar las noticias para crear titulares sensacionalistas, pero en esta ocasión lo cierto es que es la propia ESA la que ha estado publicando noticias sobre bases lunares desde hace varios meses. Efectivamente, ya hace cosa de medio año se habló mucho sobre los planes lunares de la agencia espacial, aunque, como suele se habitual hoy en día, la cosa quedó en nada y todo el mundo se olvidó al cabo de un par de semanas. Pero hace unos días la ESA ha vuelto a la carga con la idea y, una vez más, la red se ha echo eco de la propuesta ad nauseam.

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Concepto de base lunar europea (ESA).
En realidad la idea de una base lunar proviene directamente nada más y nada menos que del nuevo director general de la ESA, Johann-Dietrich Wörner, quien desde que ocupó su cargo el pasado julio ha puesto la Luna como uno de los objetivos prioritarios para la agencia. En concreto, Wörner quiere construir una base en la cara oculta dedicada a la radioastronomía que ha bautizado como “pueblo lunar” o Moon village (para ser justos, Wörner no ha dicho en ningún momento que se vaya a construir la base justo en 2030, sino a partir de ese año). No en vano Wörner viene de la agencia espacial alemana DLR, una institución que se ha caracterizado en los últimos años precisamente por apoyar la exploración lunar. Y lo ha hecho ante la pasividad, cuando no el rechazo directo, del resto de colegas europeos.
Vale, pero entonces, si el propio director de la ESA está detrás de este plan, ¿cómo osa este humilde blog llevarle la contraria? Pues porque, evidentemente, ir a la Luna no es una cuestión de palabras, sino de recursos. Y actualmente la ESA no es que no quiera ir a la Luna, es que simplemente no puede. Dejemos las cosas claras: más allá de powerpoints y otros brindis al Sol, la ESA carece -repito, no tiene- ningún plan serio para poner un hombre en la superficie de la Luna. Punto. Naturalmente, si los países que forman la ESA se pusieran de acuerdo para financiar semejante proyecto, en un par de meses podrían tener listo un borrador (que requeriría de la colaboración con otros países, aunque ese es otro tema). Pero no lo van a hacer, porque ningún país europeo está por labor de poner sobre la mesa un plan que requiere un presupuesto tan descomunal como es este.

Sonda lunar europea ELL (ESA).
Sonda lunar europea ELL (ESA).
La triste verdad es que Wörner está solo. De hecho, el DLR propuso hace varios años una sonda para explorar el polo sur lunar -denominada primero MoonNEXT, luego NEXT y, finalmente, ELL (European Lunar Lander)- que no logró ganarse el favor del resto de países europeos. Si Europa no es capaz de financiar siquiera una simple sonda automática, ¿cómo va a mandar un hombre a la Luna? Por si alguien todavía tiene alguna duda, recordemos que la ESA carece de lanzadores potentes para una misión lunar. El futuro Ariane 6 A64 podrá situar en órbita baja menos de 25 toneladas de carga útil, muy por debajo de las 70 toneladas del cohete SLS Block 1 de la NASA o las 130 toneladas del Saturno V de la era Apolo. Además, huelga decir que la ESA no dispone de una nave tripulada propia.

Concepto de módulo lunar europeo (izquierda) y estación espacial lunar europea (ESA).
Concepto de módulo lunar europeo (izquierda) y estación espacial lunar europea (con colaboración rusa) de hace diez años (ESA).
Más de uno podrá pensar que, vale, de acuerdo, puede que la ESA en solitario no sea capaz de realizar este proyecto, ¿pero y si colabora con la NASA? A fin de cuentas, la futura nave Orión de la agencia espacial norteamericana contará con un módulo de servicio de la ESA y, precisamente, la NASA va a llevar a cabo varias misiones tripuladas a la Luna durante la próxima década. Sí, es cierto, pero no olvidemos que la NASA no va a aterrizar en la Luna y se limitará efectuar a misiones en órbita lunar, más que nada porque también carece de los fondos necesarios para desarrollar un módulo lunar con el cual realizar misiones en la superficie. Y, aunque tuviera el dinero, la preferencia de la NASA es viajar a Marte, no a la Luna, algo que se ha repetido hasta la saciedad estos últimos años.

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Nave Orión de la NASA con el módulo de servicio de la ESA (ESA).
Por supuesto, el director de la ESA es muy libre de expresar sus preferencias y de intentar favorecer la exploración de la Luna, faltaría más. Es posible que, como resultado, Europa se anime y participe más a fondo en las misiones rusas Luna 25 y Luna 27 -siempre y cuando las presiones políticas del otro lado del Atlántico no se opongan demasiado-, o que la ESA termine por desarrollar alguna nueva sonda lunar. Pero de ahí a construir una base lunar tripulada va un trecho. Uno abismal. Obviamente, todavía hay una última esperanza para Wörner: si la NASA decide abandonar sus ambiciosos planes marcianos y reorientar su programa tripulado a la Luna, ahora sabe que tiene un socio internacional que le apoyaría en esta nueva empresa. Nunca es tarde para resucitar la estación lunar Gateway.

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Planes lunares conjuntos de la NASA y la ESA con la estación Gateway (ESA).
Vídeo sobre los planes lunares de la ESA:


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