miércoles, 5 de octubre de 2016

NOTICIAS ASTRONÓMICAS 05-10-16

Posted: 28 Sep 2016 05:24 AM PDT
A continuación tenéis una selección de algunas de las fotografías más curiosas tomadas por la sonda Cassini durante este mes de septiembre. Hay que advertir que todas ellas están sin procesar.


Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
Esta curiosa imagen fue tomada el pasado 25 de septiembre. En ella vemos a la luna Encélado proyectando su sombra sobre el anillo E de Saturno.

Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
En la imagen superior se aprecia perfectamente a la luna Prometeo. La fotografía fue tomada el pasado 24 de septiembre por la sonda Cassini.


Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
El 23 de septiembre, Cassini capturó esta bonita imagen de los anillos de Saturno.



Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
Luces y sombras en Saturno y sus anillos. La fotografía fue tomada el pasado 17 de septiembre.




Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute


Otra vista de Saturno y sus anillos capturada el pasado 11 de septiembre.

Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
Detalles de la atmósfera de Saturno capturados el pasado 11 de septiembre.


Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
En esta bonita imagen puede apreciarse el hexágono de Saturno y la sombra del planeta sobre sus anillos. Fue capturada también el pasado 11 de septiembre.
Posted: 27 Sep 2016 10:11 AM PDT





Crédito: NASA
El planeta Mercurio podría verse sometido todavía a terremotos, según un nuevo estudio que centra su análisis en los acantilados del planeta. Este hallazgo sugiere que la Tierra no es el único planeta tectónicamente activo.
Mercurio es el planeta más pequeño e interno del Sistema Solar, y era un mundo misterioso hasta que la nave MESSENGER de la NASA se convirtió en la primera sonda en orbitarlo en 2011. La única visita que el planeta recibió anteriormente fueron los sobrevuelos realizados por la sonda Mariner 10 de la NASA hace más de 40 años.
Mariner 10 descubrió una amplia gama de grandes escarpes de falla, o acantilados, en Mercurio, y a su vez, MESSENGER reveló que el mayor de estos escarpes posee 1.000 kilómetros de largo y más de 3 km de altura. La presencia de estos acantilados en la superficie del planeta sugirieron la posibilidad de la existencia de terremotos o "mercurimotos".

Grandes escarpes en Mercurio. Crédito: Laboratorio de Física de la NASA / Johns Hopkins University Applied / Carnegie Institution de Washington


Los acantilados se forman cuando las rocas son empujadas hacia arriba a lo largo de fallas o fracturas en la corteza de un planeta. El modelo más ampliamente aceptado del origen de las fallas en Mercurio es que son esencialmente "arrugas" que se forman en la superficie del planeta a medida que el mundo se enfría, ya que este proceso provoca su contracción. Investigaciones previas sugieren que Mercurio podría haberse encongido alrededor de entre 3 a 14 kilómetros de diámetro.

Durante aproximadamente los últimos 18 meses de la misión MESSENGER, la nave descendió más cerca de Mercurio, lo que ayudó a tomar fotografías de su superficie con mayor detalle. Ahora los científicos han descubierto pequeños escarpes de falla que tienen menos de 6 millas (10 kilómetros) de largo y sólo decenas de pies de altura.

El nuevo análisis muestra que la aparición prístina de estos pequeños escarpes sugiere que poseen menos de 50 millones de años. Investigaciones anteriores apuntaron a que las características mayores se correspondían a marcas de cráteres de impactos de meteoritos. Pero la juventud de los nuevos escarpes estudiados apunta a que Mercurio todavía se está encongiendo.

"Estas fallas en Mercurio tienen que ir acompañadas de actividad sísmica", dijo Thomas Watters.

Estos escarpes son comparables a los que se ven en la Luna. Los cuatro sismómetros establecidos por las misiones Apolo detectaron "lunarmotos" que alcanzaron hasta la magnitud 5 en la escala de Richter.
"Podríamos esperar eventos sísmicos similares a los de la Luna en Mercurio", dijo Watters. "E incluso podríamos ver eventos significativamente más intensos en los escarpes más grandes".

Los sismómetros detectaron en la Luna 28 lunarmotos de poca profundidad que van desde una magnitud de 1,5 a 5 en la escala de Richter entre 1969 y 1977.

"Mercurio tiene el potencial para sufrir muchos más terremotos que la Luna, ya que se contrae mucho más que nuestro satélite", dijo Watters.

Sigue siendo un misterio cómo un planeta tan pequeño como Mercurio no se haya enfriado por completo y haya perdido todo su calor. En su lugar, Mercurio sigue siendo lo suficientemente caliente como para mantener la contracción y tener un núcleo externo fundido.

"La forma en la que los cuerpos terrestres como Mercurio, la Tierra y la Luna, han evolucionado térmicamente se perfila como uno de los rompecabezas que los investigadores necesitan para resolver la ciencia planetaria", dijo Watters.
Más información en el enlace.
Posted: 27 Sep 2016 07:42 AM PDT




Crédito: Robin Dienel
Cuando una estrella es joven, a menudo, está rodeada por un disco primordial giratorio compuesto de gas y polvo en el que pueden formarse planetas. A los astrónomos les gusta encontrar este tipo de discos ya que les concede la posibilidad de estudiar el proceso de la formación planetaria.
Sin embargo, es muy raro encontrar este tipo de discos alrededor de enanas marrones o estrellas de baja masa. Ahora, un nuevo trabajo dirigido por  Anne Boucher de la Universidad de Montreal, Jonathan Gagné del Carnegie y Jacqueline Faherty, ha dado a conocer el descubrimiento de cuatro nuevas estrellas de baja masa rodeadas de discos. Los resultados serán publicados en la revista The Astrophysical Journal.
Tres de las cuatro estrellas descubiertas por estos investigadores son bastante pequeñas, de entre sólo 13 y 18 veces la masa de Júpiter. La cuarta tiene alrededor de 120 veces la masa de Júpiter. (Para realizar una comparación, el Sol posee poco más de 1.000 veces la masa de Júpiter.)
"La búsqueda de discos en sistemas de baja masa es muy interesante porque los objetos que existen en el límite inferior de lo que define una estrella, y que poseen discos, indican que la formación planetaria puede decirnos mucho acerca de la evolución estelar y de sus sistemas", dijo Boucher, quien trabaja en el iREx.

En un disco de formación planetaria, los granos de polvo chocan y se agregan para formar guijarros, que crecen hasta crear cantos rodados, y así sucesivamente, aumentando de tamaño hasta dar lugar a planetesimales o embriones planetarios. Estos embriones continúan su crecimiento hasta llegar a formar planetas telúricos, que finalmente, en algunos casos, podrían llegar a ser núcleos de planetas gigantes gaseosos.

Los astrónomos son capaces de ver estos discos de polvo porque la estrella calienta el polvo circundante haciéndolo visible si se emplea una cámara infrarroja. En algunos discos, la formación planetaria ya ha terminado y lo que queda son escombros dejados por todas la colisiones durante la formación de los planetas y las colisiones que se producen posteriormente. Con el tiempo, estos restos polvorientos son barridos del sistema. Pero hasta que eso ocurre, un anillo delgado de polvo frío rodea  a la estrella.

En otros discos, se ha podido percibir que el proceso de formación de planetaria todavía se está dando. Para los astrónomos es importante saber si la formación de planetas ha terminado o no para realizar un mejor trazado del modo en el que nacen los planetas, y su evolución con el tiempo.

Los científicos han podido comprobar como en los cuatro objetos de poca masa recién descubiertos, la formación planetaria se encontraba todavía activa, es decir, ninguno se encontraba en la fase final con un fino anillo de polvo. Y lo que es aún más interesante, es que posiblemente, dos de estos astros posean entre 42 y 45 millones de años, lo que significa que  son los objetos más antiguos rodeados de discos activos que se han encontrado.

"Todavía tenemos mucho por aprender de los discos que rodean a las estrellas de baja masa", concluyó Gagné, colaborador del iREx. "Con suerte, podremos llevar a cabo nuevas investigaciones sobre ellos y ser capaces de deducir qué tipo de actividad podemos ver y si serían o no un buen objetivo para los futuros cazadores de planetas".

Fuente: Phys.org
Posted: 26 Sep 2016 11:55 AM PDT



Créditos: NASA/ESA/W. Sparks (STScI)/USGS Astrogeology Science Center
Empleando el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, los astrónomos han anunciado que han detectado lo que podrían ser plumas de vapor de agua en erupción en la superficie de la luna Europa de Júpiter. Este hallazgo refuerza otras observaciones del Hubble que sugieren que la luna helada podría emitir plumas de gran altitud de vapor de agua.
Esta observación aumenta las posibilidades de que las misiones a Europa puedan ser capaces de demostrar la existencia de un océano en la luna sin la necesidad de perforar a través de kilómetros de hielo.
"Se considera al océano de Europa como uno de los lugares más prometedores en los que podría haber vida en el Sistema Solar", dijo Geoff Yoder, en calidad de administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA en Washington. "Estas plumas, si efectivamente existen, pueden proporcionar datos de lo que hay bajo la superficie de Europa".
Se estima que la altura de las lunas podría alcanzar los 200 kilómetros antes de volver a precipitarse su contenido a la superficie. Europa posee un enorme océano global que contiene el doble de agua que todos los océanos de la Tierra juntos, pero en el caso de la luna está protegido por una fría y espesa capa de hielo de espesor desconocido. Las plumas son una oportunidad tentadora para recoger muestras procedentes de este océano sin tener que perforar a través del hielo.
El equipo, dirigido por William Sparks del STScI, en Baltimore, observó estas proyecciones similares a dedos mientras visualiza el limbo de Europa cuando la luna pasó por delante de Júpiter.

El objetivo original del equipo fue determinar si Europa dispone de una delgada atmósfera. Utilizando el mismo método de detección de atmósferas planetarias alrededor de los exoplanetas, los científicos se percataron de que esta técnica también les serviría para ver si existían plumas en la luna. Es decir, la atmósfera de un exoplaneta bloquea parte de la luz de la estrella situada tras él, por lo que si Europa posee una delgada atmósfera, bloquearía parte de la luz de Júpiter.

Durante 15 meses de observación, los científicos observaron a Europa pasar 10 veces por delante de Júpiter, y en tres de esas ocasiones vieron lo que podrían ser plumas en erupción. En 2012, un equipo dirigido por Lorenz Roth, del Instituto de Investigación del Suroeste en San Antonio, ya detectó evidencias de vapor de agua en erupción desde la región del polo sur de la gélida Europa alcanzando una altura de unos 160 kilómetros, empleando un método diferente.

"Cuando calculamos de una manera completamente diferente la cantidad de material que sería necesario para crear estas características de absorción, el resultado fue bastante similar a lo que Roth y su equipo encontraron", dijo Sparks. "Las estimaciones de la masa y de la altura de las columnas son similares. La latitud de dos de los candidatos a plumas que vemos corresponden a su trabajo anterior."

Sin embargo, hasta el momento, los dos equipos no han detectado simultáneamente las plumas. Las observaciones han sugerido que las plumas podrían ser muy variables, lo que significa que pueden entrar en erupción de forma esporádica durante algún tiempo y luego apagarse.

Si se confirma, Europa sería la segunda luna del Sistema Solar en la que se detecta este tipo de actividad. En 2005, Cassini detectó chorros de vapor de agua y polvo expulsados de la luna Encélado de Saturno.

Los científicos esperan que en el futuro, gracias a los nuevos instrumentos, puedan por fin confirmar la existencia de las plumas de Europa.



Fuente : NASA

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