martes, 11 de octubre de 2016

Lectura – Efecto

Lectura – Efecto
Carlos Mujica |septiembre 27, 2016

Cuando arrojamos un objeto al agua, inmediatamente sobre la superficie del líquido, a partir del punto del impacto, se forman ondas circulares que se expanden hacia afuera y en cada instante su diámetro es mayor; las ondas crecen a medida que se expanden. El objeto que se arroja es un cuerpo extraño que no forma parte del líquido, pero si provoca en él la reacción de la onda en la superficie. A ese objeto lo llamaremos “desencadenante”. De modo, pues, que el desencadenante provoca una reacción en el agua que es el efecto. Todo efecto tiene una causa. Entendemos por causa su causante. La causa para este caso es el desencadenante.
¿Por qué sobre la superficie del agua se forman esos círculos que son las ondas? ¿Qué son las ondas? Las ondas son el resultado de la acción provocada por el desencadenante en la energía pasiva contenida en cada una de las moléculas del agua. Toda partícula material contiene su porción de energía. De tal manera, la energía del cuerpo líquido se activa generando con su actividad esos círculos que conocemos por ondas y que con ello queda demostrado visualmente la actividad de la energía en las moléculas del agua. La onda es el despertar activo de la energía pasiva contenida en todas y cada una de las moléculas del líquido. La reacción cesa cuando las ondas de superficie se extinguen; es decir, cuando la energía del agua regresa después de la reacción manifiesta a su estado pasivo.
La energía contenida en el agua como en cualquier cuerpo material es invisible porque siempre permanece en estado pasivo. Por lo tanto el objeto que se arroja al agua como lo decimos al inicio es el desencadenante que activa la energía contenida en las moléculas del agua. Y que se manifiesta en las ondas, (efecto de la acción del desencadenante que activa la energía del líquido).
La onda, pues, es un efecto del agua producida por un cuerpo extraño al líquido. De manera general, la partícula o la molécula como ladrillos básicos de la materia en cualquiera de los estados, requieren siempre de un cuerpo extraño que active la energía contenida en la partícula o en la molécula.
De modo que las ondas de la luz o las ondas del sonido son, como las ondas del agua, un efecto producido en las energía de las partículas de un filamento o en las moléculas de un gas en el caso de la luz; y en el caso del sonido, son las moléculas del aire atmosférico las que deben ser intervenidas.

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