jueves, 3 de noviembre de 2016

ASTRO-NOTICIAS 03-11-16



Confirmado el impacto de la sonda Schiaparelli contra la superficie de Marte.

27 de octubre de 2016.
El destino de aterrizaje Schiaparelli de la Agencia Espacial Europea está sellado. Una imagen tomada el pasado martes 25 de octubre por el Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO) de la NASA revela una serie de puntos de impacto esparcidos por la zona prevista de aterrizaje de la nave, y no hay indicios de la propia sonda. La carcasa y el paracaídas de la nave aparecen en la parte inferior de la imagen, mientras que el escudo térmico se encuentra en la parte superior derecha. Un cráter oscuro en la parte superior izquierda es la única evidencia de aterrizaje de la nave.


Imagen del lugar de aterrizaje de la sonda.
Crédito: NASA / JPL-Caltech / Univ. de Arizona.
La imagen fue tomada por la cámara de Experimento Científico de Imágenes de Alta Resolución (HiRISE) del orbitador y muestra tres puntos de impacto dentro de un área aproximada de 1,5 kilómetros cuadrados. El cráter hecho por el módulo de aterrizaje se estima en alrededor de 2,5 metros de diámetro y alrededor de 0,5 metros de profundidad.
Una imagen anterior capturada por la cámara mostró evidencia de un cráter oscuro, pero no proporcionó detalles suficientes para sacar conclusiones firmes. Esta última imagen ha conseguido una resolución de unos 30 centímetros por cada píxel, y confirma la desaparición de la sonda Schiaparelli.
El módulo de aterrizaje se suponía iba a realizar un aterrizaje suave en la superficie de Marte, el 19 de octubre, utilizando una combinación de escudo térmico, paracaídas y cohetes propulsores para frenar su descenso. Un probable error de software ha hecho que la nave funcione mal, deshaciéndose de su paracaídas demasiado pronto y disparando sus propulsores durante sólo tres segundos. El resultado fue una caída libre de más de 1,8 kilómetros de altura, impactando la superficie de Marte a una velocidad de 290 kilómetros por hora, muy lejos de un aterrizaje suave.
El accidente de la Schiaparelli debe proporcionar datos valiosos a considerar para futuras misiones. Sin embargo, los primeros datos aportados al comienzo del descenso mantienen una información valiosa.
El orbitador TGO (el Analizador de Trazas de Gas), funciona según lo previsto.
Más información en:


Júpiter regresa con tumultuosas sorpresas.
28 de octubre de 2016.


Jets en las bandas Norte de Júpiter.
Crédito: NASA-IRTF.
Varios astrónomos observadores de planetas han iniciado su campaña de observación de Júpiter 2017-2018 y han reportado la aparición de varias tormentas en el Cinturón Templado Norte (NTB). Las mismas fueron detectadas por primera vez el pasado 19 de octubre por Glenn Orton, haciendo uso del Telescopio Infrarrojo de la NASA en Hawái. Los puntos de color blanco presagian un pronóstico turbulento para el planeta, que ya está ascendiendo en el cielo del amanecer.
John Rogers, de la Asociación Astronómica Británica señala que este tipo de brotes se produce aproximadamente en intervalos de 5 años, y éste se inició durante la conjunción de Júpiter con el Sol. De hecho, la imagen del descubrimiento de Orton muestra el evento ya se había extendido y probablemente había comenzado hace varias semanas. Astrónomos aficionados con equipos capaces de registrar este tipo de eventos, como Anthony Wesley, Phil Millas, Thomas Ashcraft, e Isao Miyazaki han estado siguiendo el progreso de la tormenta en longitudes de onda infrarrojas y visuales, a pesar de la baja altitud del planeta.
Nave espacial Juno de la NASA ha descubierto reveladoras manchas oscuras a lo largo de la NTB en longitudes de onda visuales, aunque debido a la órbita polar elíptica de la nave, sólo se ha grabado imágenes de baja resolución hasta el momento. Visualmente, el brote parece como una serie de puntos oscuros y festones que rodean el planeta.
Más información en:


Más de 15.000 objetos cercanos a la Tierra… y contando…
28 de octubre de 2016.
El esfuerzo internacional para encontrar, confirmar y catalogar la multitud de asteroides que suponen una amenaza para nuestro planeta ha alcanzado un hito: 15.000 descubrimientos, y continua el conteo.

Secuencia de aproximación al asteroide Lutetia, por la sonda Rosetta (ESA).
El número de asteroides catalogados que se acercan a la Tierra ha crecido rápidamente desde que la cuenta llegó a los 10.000, hace sólo tres años.
Los Objetos Cercanos a la Tierra, o NEO, son asteroides o cometas con tamaños que van de varios metros a decenas de kilómetros, cuyas órbitas se acercan a la nuestra, lo que significa que podrían llegar a nuestro planeta.
Los NEOs descubiertos son parte de una población mucho mayor de más de 700.000 asteroides conocidos de nuestro Sistema Solar.
"La tasa de descubrimientos ha sido alta en los últimos años, y los equipos de todo el mundo han llevado a un promedio de 30 nuevos asteroides por semana," dice Ettore Perozzi, director del Centro de Coordinación de NEO en el centro de la ESA, cerca de Roma, Italia.
Más información en:


Gaia estudia dos estrellas que intensificaron su brillo repentinamente.
28 de octubre de 2016.

Mientras escaneaba el cielo para medir la posición de más de mil millones de estrellas de nuestra galaxia, El observatorio astronómico Gaia de la ESA, ha detectado dos casos raros de estrellas cuyo brillo se incrementó temporalmente debido a que otros objetos celestes pasaron por delante de su línea de visión. Se espera que una de estas estrellas se ilumine pronto de nuevo. Mediciones de Gaia serán fundamentales para aprender más sobre la naturaleza de estas “lupas cósmicas”.
Los dos eventos fueron identificados en julio y agosto de 2016, respectivamente, por el observatorio Gaia. Hasta ahora, se han detectado más de mil fuentes transitorias, la mayoría de los cuales son producidas por el estallido de estrellas principales, o las explosiones de supernovas al final de la vida de una estrella.
Estos descubrimientos se han estado anunciando a la comunidad astronómica, a través de la página web del Gaia, de modo que otros astrónomos pueden dar seguimiento, en tiempo y forma, con otros telescopios.
En raras ocasiones, también existe otro fenómeno que puede producir un impulso repentino de brillo de una estrella: la gravedad de otros objetos celestes que llegan a pasar entre la estrella y el observador. De acuerdo con la teoría general de la relatividad de Einstein, la gravedad hace que los objetos masivos - estrellas como, planetas, galaxias o agujeros negros – curven el tejido del espacio-tiempo, lo que hace distorsionar la trayectoria de los rayos de luz que pasan cerca.
Cuando un objeto tan masivo está exactamente alineado entre una fuente distante de la luz y un observador, actúa como una lente gravitacional, y el observador puede ver un aumento dramático (y la subsiguiente disminución) de la luminosidad de la fuente - al igual que cuando observamos algo a través de una lupa. Este fenómeno es llamado micro-lente gravitacional.
Más información en:


La formación de cráteres anillados en la Luna.

28 de octubre de 2016.


En el extremo sudoeste de la cara visible de la Luna se encuentra Oriental, la cuenca de impacto más ‘joven’ (con alrededor de 3.800 millones de años), y por tanto la menos alterada, de nuestro satélite; además de ser la más grande, con un diámetro de 930 km.
Con la ayuda del tándem de naves del antiguo Laboratorio Interior y de Recuperación de Gravedad (GRAIL, por sus siglas en inglés), que cartografió el campo gravitatorio de la Luna para conocer su estructura interior, dos equipos de científicos explican ahora la historia geológica de la cuenca Oriental. Sus estudios se publican en la revista Science, a los que dedica su portada de esta semana.
El primer trabajo lo lidera la investigadora Maria Zuber desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, en Estados Unidos, quien ha descubierto que tras el impacto de un gran objeto se produjo un cráter transitorio, con un diámetro de entre 320 y 460 km. Este no coincide con ninguno de los tres anillos visibles hoy en día en Oriental porque quedó oculto tras una relajación posterior del terreno.
Los autores consideran que durante la formación del cráter “se removió y redistribuyó al menos 3,4x106 km3 de material”, y alrededor de un tercio se depositó en la periferia de la cuenca de impacto, engrosando esa zona de la corteza lunar. La presencia de fallas explicaría la formación de los dos anillos exteriores, que se adentran hacia el manto.
El otro estudio lo dirige Brandon Johnson, también del MIT y de la Universidad Brown, cuyo equipo ha utilizado los datos de GRAIL para construir un modelo computacional de cómo se pudo formar la cuenca Oriental. Sus simulaciones indican que su origen está en un cuerpo de 64 km de diámetro, que impactó a 15 km/s sobre la superficie lunar.
Más información en:


Rápido retroceso de glaciares antárticos.
25 de octubre de 2016.



Dos nuevos estudios realizados por investigadores de la NASA y la Universidad de California, Irvine (UCI), detectan las tasas más rápidas en curso de retroceso de los glaciares jamás observadas en el oeste de la Antártida y ofrecen una vista directa sin precedentes de intensa fusión del hielo de la parte inferior de los glaciares flotantes. Los resultados ponen de manifiesto cómo la interacción entre las condiciones del mar y el lecho de roca debajo de un glaciar puede influir en la evolución del glaciar, con implicaciones para la comprensión de la futura pérdida de hielo de la Antártida y el aumento del nivel del mar.
Los dos estudios examinaron tres glaciares en la Antártida Occidental vecinos que se están derritiendo y se retiraban a un ritmo diferente. Smith, papa y Kohler glaciares fluyen en las plataformas de hielo y Dotson Crosson en el Mar de Amundsen en la Antártida Occidental, la parte del continente con mayor pérdida de masa de hielo.
Un estudio dirigido por Bernd Scheuchl de la UCI, publicado en la revista Geophysical Research Letters el 28 de agosto, utiliza las mediciones de radar de la Agencia Espacial Europea Sentinel-1 por satélite y los datos de los anteriores ERS-1 y ERS-2 satélites para observar los cambios en las líneas de conexión a tierra de los glaciares - el límite donde un glaciar pierde el contacto con la roca madre y comienza a flotar en el océano.
Más información en:


Próximo paso hacia el observatorio de ondas gravitacionales en el espacio.
25 de octubre de 2016.
Un observatorio de ondas gravitacionales a bordo de un vehículo espacial fue identificado en el año 2013 como un objetivo del Plan Visión Cósmica de la ESA.

La fusión de agujeros negros. Crédito: ESA-C.Carreau
Un equipo consultivo de científicos fue nombrado en 2014, compuesto por expertos independientes. El equipo completó su informe final a principios de ese mismo año, recomendando la realización de una misión previa para comprobar la viabilidad de un diseño multisatélite con masas de prueba en caída libre, vinculados por un láser a través de millones de kilómetros de separación.
Ahora, después de la primera detección de las esquivas ondas gravitacionales con experimentos basados en tierra y el buen desempeño de la misión espacial LISA Pathfinder de la ESA, la agencia está invitando a la comunidad científica a presentar propuestas para la primera misión espacial para observar las ondas gravitacionales.
“Las ondas gravitacionales prometen abrir una nueva ventana en la astronomía, revelando fenómenos de gran alcance en todo el Universo que no son accesibles a través de observaciones de luz cósmica" expresó Álvaro Giménez, director científico de la ESA.
Las lecciones aprendidas con el LISA Pathfinder serán cruciales para el desarrollo de esta nueva misión, pero también se necesita mucha nueva tecnología para ampliar el diseño de un solo satélite a múltiples satélites. Por ejemplo, los láseres deben ser mucho más potentes que los utilizados en el LISA Pathfinder, así como telescopios de gran estabilidad, será necesario vincular las masas que caen libremente a través de millones de kilómetros.
Conceptos para la misión “L3” de la ESA tendrán que hacer frente a la exploración del Universo con las ondas gravitatorias de baja frecuencia, como complemento de las observaciones realizadas sobre el terreno para explotar plenamente el nuevo campo de la astronomía gravitacional. La fecha de lanzamiento prevista para la misión es 2034.
Más información en:


Flujos activos de lava en Iddun Mons, Venus.
24 de octubre de 2016.
Los datos obtenidos en el infrarrojo cercano por la misión Venus Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) en este planeta gemelo en tamaño a la Tierra, han permitido detectar anomalías en el flanco este de Idunn Mons, un volcán con un diámetro de 200 km en su base, situado en el hemisferio sur de Venus. Estas anomalías constituyen una indicación de vulcanismo geológicamente reciente en esta área.
Modelo de elevación de Idunn Mons, en Venus, un volcán que tiene un diámetro de 200 kilómetros en su base. Crédito: NASA/JPL-Caltech/ESA.
“Con una nueva técnica de estudio podemos combinar los datos en el infrarrojo con imágenes de radar de mucha más alta resolución de la misión Magellan, que estuvo en órbita alrededor de Venus desde 1990 a 1992. Es la primera vez que, combinando los datos de dos misiones diferentes, podemos realizar un mapa geológico de alta resolución de una estructura volcánica activa recientemente en la superficie de un planeta que no es la Tierra”, comenta Piero D’Incecco (DLR).
Más información en:


Publicar un comentario