miércoles, 23 de noviembre de 2016

ASTRO-NOTICIAS 23-11-16






Baja el calendario 2017 del JPL.
        En el enlace a continuación, podrás bajar el calendario 2017 del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL).


Nuevos análisis proporcionan más evidencias de océanos subterráneos en Plutón.
17 de noviembre de 2016.
           Un océano líquido que yace bajo la superficie congelada de Plutón es la mejor explicación de las estructuras reveladas por la nave espacial New Horizons de NASA, según un nuevo análisis. La idea de que Plutón tiene un océano subterráneo no es nueva, pero el estudio proporciona la investigación más detallada de su probable papel en la evolución de características clave como la de la gran llanura conocida como Sputnik Planitia.


Imagen seccionada de Plutón que muestra un corte en el área de Sputnik Planitia, con el océano subterráneo representado en azul oscuro y la corteza helada en azul claro. Crédito: Pam Engebretson.
           Sputnik Planitia (antes Sputnik Planum), que forma un lado de la famosa estructura con forma de corazón que se vio en las primeras imágenes de New Horizons, se encuentra sospechosamente bien alineada con el eje de mareas de Plutón. La probabilidad de que esto ocurra es de sólo un 5 por ciento, así que la alineación sugiere que la masa extra en ese lugar interactuó con las fuerzas de marea que existen entre Plutón y su luna Caronte y que reorientaron Plutón, colocando Sputnik Planitia en posición directamente opuesta a la cara que mira hacia Caronte. Pero una cuenca profunda parece poco probable que proporcione la masa extra necesaria para causar ese tipo de reorientación.
           "Se trata de un gran agujero elíptico en el suelo, así que el peso extra debe de esconderse en algún lugar bajo la superficie. Un océano es un modo natural de conseguir eso", explica Francis Nimmo (UC Santa Cruz).
           Como las otras cuencas grandes del Sistema Solar, Sputnik Planitia fue con mucha probabilidad creada por el impacto de un meteorito gigante que habría levantado una gran parte de la corteza helada de Plutón. Con un océano subterráneo, la respuesta al choque habría sido el afloramiento de agua que habría empujado contra la corteza delgada y debilitada de hielo. En una situación de equilibrio, como el agua es más densa que el hielo, esto todavía dejaría un cráter bastante profundo con una delgada corteza de hielo sobre la masa de agua. "En ese momento, no existe masa extra en Sputnik Planitia", aclara Nimmo. "Lo que ocurre es que la capa de hielo se hace fría y fuerte y la cuenca se rellena con hielo de nitrógeno. Ese nitrógeno es el que representa el exceso de masa".
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Lanzamiento de la misión Proxima.
18 de noviembre de 2016.


El 17 de noviembre, el astronauta de la ESA Thomas Pesquet, la astronauta de la NASA Peggy Whitson y el comandante de Roscosmos Oleg Novitsky abandonaron la Tierra desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán. El cohete que los transportaba, un Soyuz-FG, que transportó la cápsula Soyuz MS-03, fue lanzado a las 20:20 GMT y sus tres tripulantes ya se encuentran camino de la Estación Espacial Internacional (ISS).
La misión Proxima comenzará en el momento en que Thomas entre en la Estación Espacial Internacional. Thomas cuenta con una apretada agenda de ciencia y experimentos previstos para los seis meses de su misión. Durante su primera semana en la ISS, comenzará a trabajar en el experimento Aquamembrane, que promete simplificar los ensayos de contaminación del agua, tanto en la Tierra como en el espacio.
También pondrá placas alrededor del laboratorio Columbus para el experimento Matiss, que investiga las propiedades antibacterianas de los materiales en el espacio, para comprobar si las futuras naves podrían resultar más fáciles de limpiar. Además, durante su primera semana en el espacio, Thomas colocará monitores para estudiar cómo la radiación espacial afecta a la estación y a su cuerpo.
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El cráter Occator en Ceres.
18 de noviembre de 2016.
La zona más brillante del planeta enano Ceres se destaca en medio de un terreno sombrío y lleno de cráteres es esta nueva visión dramática tomada por la nave espacial Dawn de la NASA.
Esta es una imagen del 16 de octubre, desde un ángulo de perspectiva e iluminación del Sol muy diferente a las obtenidas en órbitas anteriores. Dawn estaba a 1.480 kilómetros sobre Ceres cuando esta imagen fue tomada a principios de octubre.


Cráter Occator en Ceres, hogar de las intrigantes manchas blancas en el planeta enano.
Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.
El Cráter Occator con su región brillante central y secundaria, menos reflexiva, aparece bastante prominente cerca del borde de Ceres. Tiene 92 kilómetros de ancho y unos 4 kilómetros de profundidad.
Occator muestra evidencia de actividad geológica reciente. La investigación sugiere que el material brillante en este cráter se compone de sales, donde un líquido salobre surge desde la profundidad, se congela en un segundo paso y luego se sublima; cambiando así su estado de hielo en vapor.
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El Ártico se recalienta este otoño más que ninguna otra región
17 de noviembre de 2016.




Octubre de 2016 fue el segundo más cálido en 136 años de registros modernos, pero el Ártico se recalienta de forma marcada, según el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA.
El mes pasado fue de 0,89 grados Celsius más caliente que la temperatura media de octubre de 1951-1980. En la región ártica, la anomalía supera los cuatro grados.
Las tres principales anomalías de temperatura de octubre han sido los últimos tres años. 2015 fue el más caliente en el registro, 1,07 grados Celsius más caliente que la temperatura media de octubre, seguido por 2016 y 2014. Las principales 10 anomalías de temperatura de octubre todas han ocurrido desde el año 2000.
Del análisis de octubre de 2016, destaca que la región del Ártico fue mucho más cálida que el promedio de las últimas décadas para esa zona del mundo. Estados Unidos y África del Norte también se mostraron relativamente cálidas. Temperaturas más frías se registraron en latitudes intermedias de Rusia.
El análisis mensual realizado por el equipo de GISS se compila a partir de datos obtenidos por el público de aproximadamente 6.300 estaciones meteorológicas de todo el mundo, instrumentos basados en buques y boyas que miden la temperatura de la superficie del mar y estaciones de investigación antárticas.
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La búsqueda de la identidad de la materia oscura.
17 de noviembre de 2016.


Buscando la enigmática materia oscura, unos físicos han usado elaborados cálculos de ordenador para obtener un esbozo de las partículas que deben constituir esta forma desconocida de materia. Para hacer esto, los científicos extendieron el exitoso Modelo Estándar de la física de partículas, que les permitió, entre otras cosas, predecir la masa de unas partículas hipotéticas llamadas axiones, candidatas prometedoras para la identidad de la materia oscura. El equipo germano-húngaro de investigadores, incluyendo a Andreas Ringwald del DESY (Sincrotrón Alemán de Electrones), a J. Redondo de la Universidad de Zaragoza en España, y a Zoltán Fodor de la Universidad Eötvös en Budapest (Hungría) y del Centro de Investigación de Jülich en Alemania, llevó a cabo sus cálculos en la supercomputadora de este último centro, JUQUEEN.
Las pruebas sobre la existencia de esta forma de materia proceden, entre otras cosas, de la observación astrofísica de galaxias, que giran demasiado rápido sobre sí mismas como para mantenerse cohesionadas mediante tan solo el tirón gravitatorio de la materia visible. Mediciones de alta resolución usando el satélite europeo Planck muestran que casi el 85 por ciento de toda la masa del universo consiste en materia oscura. Todas las estrellas, planetas, nebulosas y otros objetos en el cosmos que están hechos de materia convencional constituyen no más del 15 por ciento de la masa del universo.
El adjetivo “oscuro” no significa simplemente que esa materia no emita luz visible. Tampoco parece emitir radiación electromagnética en ninguna otra longitud de onda, y su interacción con los fotones debe ser realmente muy débil.
Esa desconocida forma de materia puede consistir en partículas relativamente poco abundantes pero muy pesadas, o en una gran cantidad de ligeras. Las búsquedas directas de candidatos pesados de materia oscura, usando grandes detectores en laboratorios subterráneos, y la búsqueda indirecta de ellos usando grandes aceleradores de partículas, siguen todavía en marcha, pero no han revelado hasta la fecha ninguna partícula de la materia oscura. Una serie de consideraciones físicas hacen de unas hipotéticas partículas extremadamente ligeras, llamadas axiones, candidatos muy prometedores. Utilizando unas ingeniosas instalaciones experimentales, podría ser incluso posible obtener pruebas directas de ellas.
Sin embargo, para hallar este tipo de evidencias sería extremadamente útil conocer qué valores de masa estamos buscando. De lo contrario, la búsqueda podría llevar décadas, dado que el intervalo de masas que habría que rastrear es demasiado grande.
Aquí entra en escena la supercomputadora JUQUEEN. Sus nuevos cálculos muestran, entre otras cosas, que si los axiones conforman la mayor parte de la materia oscura, deberían tener una masa de entre 50 a 1.500 micro-electronvoltios, expresada en las unidades habituales de la física de partículas, y por tanto ser hasta 10.000 millones de veces más ligeras que los electrones. Esto obligaría a que cada centímetro cúbico del universo contuviera una media de 10 millones de tales partículas ultraligeras. La materia oscura no está sin embargo distribuida de manera uniforme en el universo, sino que forma aglomeraciones y brazos de una red con aspecto de telaraña. Debido a ello, nuestra región local de la Vía Láctea debería contener alrededor de un billón de axiones por centímetro cúbico.
Los nuevos cálculos obtenidos gracias a la citada supercomputadora proporcionan ahora a los físicos un intervalo concreto en el que buscar axiones con las mayores probabilidades de éxito.
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Encuentran un gran valle en Mercurio.
16 de noviembre de 2016.
                  Un equipo de científicos ha descubierto un nuevo gran valle en Mercurio, que puede ser la primera prueba del desplome de la capa exterior de silicatos en el planeta en respuesta a la contracción global. Los investigadores descubrieron el valle utilizando un nuevo mapa topográfico de alta resolución del hemisferio sur de Mercurio, creado por las imágenes en estéreo de la nave espacial MESSENGER de NASA.


Imagen 3D del ahora denominado Valle Rembrandt.
Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington/DLR/Smithsonian Institution.
                  La explicación más factible del gran valle de Mercurio es el hundimiento de la litosfera del planeta (la corteza y el manto superior) en respuesta a una contracción global, según los autores del estudio. La litosfera de la Tierra está rota en muchas placas tectónicas, pero la litosfera de Mercurio consiste en una sola placa. El enfriamiento del interior de Mercurio provocó que la única placa del planeta se contrajera y doblara. Allí donde las fuerzas de contracción son mayores, las rocas de la corteza son impulsadas hacia arriba mientras que el fondo de un valle emergente se dobla hacia abajo.
                  El valle tiene unos 400 kilómetros de ancho y su fondo se encuentra a 3 km por debajo del terreno de los alrededores. El valle tiene más de 1.000 km de extensión y alcanza hasta la cuenca Rembrandt, una de las cuencas de impacto mayores y más jóvenes de Mercurio.
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¿Son creadas todas las estrellas de igual modo?
15 de noviembre de 2016.
                  Un equipo de astrónomos ha encontrado pruebas, utilizando datos del observatorio Gemini, de que la formación de las estrellas más masivas sigue un camino similar al de sus parientes de menor masa, pero utilizando esteroides.



Representación artística de una explosión en el disco de acreción de un joven objeto de masa estelar como S255 NIRS 3.
Crédito: Deutsches SOFIA Institut (DSI).
                  El nuevo descubrimiento muestra que las explosiones episódicas dentro de los discos de acreción, que se sabe ocurren durante la formación de estrellas de masa media como nuestro Sol, también se producen en la formación de estrellas muy masivas.  "Estas explosiones, que son varios órdenes de magnitud mayores que las de sus hermanas de menor masa, pueden emitir tanta energía como la que produce nuestro Sol a lo largo de 100.000 años", explica el Dr. Alessio Garatti (del Instituto de Estudios Avanzados de Dublín, Irlanda). "Sorprendentemente, los fuegos artificiales se observan, no sólo al final de las vidas de las estrellas masivas, como las supernovas, sino también en su nacimiento".
                  Este equipo de astrónomos ha presentado el primer caso claro de que las estrellas masivas pueden formarse a partir de discos de material con grumos, de manera muy parecida a como se forman las estrellas menos masivas. Anteriormente se pensaba que los discos de acreción observados alrededor de estrellas de menos masa no sobrevivirían alrededor de estrellas de mayor masa debido a su intensa presión de radiación. Por tanto, era necesario buscar otros procesos que explicaran la existencia de las estrellas más masivas, que pueden superar entre 50 y 100 veces la masa de nuestro Sol.
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Reveladas las particularidades de la corriente ecuatorial en la atmósfera de Saturno.
14 de noviembre de 2016.
                  La atmósfera de Saturno, un planeta gigante gaseoso diez veces mayor que la Tierra, compuesto principalmente de hidrógeno, posee una corriente más intensa y ancha que los demás planetas del Sistema Solar. Los vientos que soplan a velocidades de hasta 1.650 km/h de oeste a este en la atmósfera ecuatorial, tienen una fuerza trece veces mayor que el más destructivo de los huracanes que se forman en el ecuador de la Tierra.




El planeta Saturno observado con la cámara de amplio campo del Hubble. 30 de junio de 2015. El recuadro muestra la tormenta en cuestión.
                  Esta enorme corriente, además, se extiende a lo largo de 70.000 km de norte a sur, más de cinco veces el tamaño de nuestro planeta. Todavía no existe una teoría capaz de explicar la naturaleza de esta corriente ni las fuentes de energía que la alimentan.
                  "En junio del año pasado, utilizando un sencillo telescopio de 28 cm que pertenece a  Aula EspaZio Gela, descubrimos la presencia de una mancha blanca en el ecuador de Saturno que se movía a velocidades de 1.600 km/h, una velocidad que no se había observado en Saturno desde 1980", explica Agustín Sánchez-Lavega (UPV/EHU). Observaciones realizadas un mes después con la cámara PlanetCam instalada en el telescopio de 2.2 m del Observatorio de Calar Alto (Almería, España), permitieron confirmar la velocidad de esta estructura.  Las imágenes obtenidas por otros observadores en distintos países utilizando telescopios pequeños también se emplearon en el estudio. Los investigadores estudiaron el fenómeno con detalle tras conseguir tiempo de observación en el telescopio espacial Hubble concedido por el director para captar imágenes de Saturno en una época en la que la sonda Cassini, que se halla en órbita alrededor del planeta, no podía ofrecer imágenes buenas.
                  Estudiando el movimiento de las nubes que formaban la mancha blanca (una enorme tormenta de 7.000 km) y las presentes en las zonas adyacentes, los investigadores pudieron obtener información nueva y valiosa sobre la estructura de la enorme corriente ecuatorial. Además midieron la altura de las distintas estructuras atmosféricas y determinaron que los vientos aumentan dramáticamente a menor altura en la atmósfera. Alcanza los 1.100 km/h en la alta atmósfera pero llegan a los 1.650 km/h a una profundidad de unos 150 km. Además, mientras que el viento profundo es estable, en la alta atmósfera la velocidad y anchura de la corriente ecuatorial son altamente variables, quizás debido al ciclo estacional de insolación de Saturno, y su intensidad aumenta con el cambio de las sombras de los anillos sobre el ecuador.
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