lunes, 21 de noviembre de 2016

NOTICIAS ASTRONÓMICAS 21-11-16


Posted: 13 Nov 2016 09:00 PM PST




Io y Júpiter
El concepto de velocidad de la luz y su valor calculado, en 299.792.458 m/s, inunda los libros de ciencias. ¿Pero cuándo se calculó por primera vez esta velocidad?

René Descartes, Galileo y Robert Hooke lo intentaron sin éxito, pero llegaron a la conclusión de que la velocidad de la luz en el vacío debía de ser muy grande. ¿Pero era finita o infinita?

La primera medición de la estimación cuantitativa de la velocidad de la luz se la debemos a Ole Römer en 1676. Römer utilizó los valores del periodo del satélite Io en torno a Júpiter para determinar la velocidad de la luz en el vacío interestelar. Es posible medir el tiempo de revolución de Io debido a las sombras que proyecta sobre la atmósfera de Júpiter, en intervalos regulares, así como con la observación de la desaparición de la luna tras el planeta,o la sombra del planeta, en el mismo periodo.


Römer
Cassini determinó que el periodo de Io era de 42,5 horas. Pero hay que tener en cuenta que la Tierra y Júpiter no están siempre a la misma distancia el uno del otro, ya que ambos poseen su propio movimiento de translación alrededor del Sol. Por ello, cuando Júpiter, y con él Io, se encuentran más lejos de la Tierra, la luz tarda más en llegar a nuestro planeta que en órbitas más próximas. Debido a este efecto, Römer detectó que el tiempo entre los eclipses del satélite Io de Júpiter eran menores cuando la distancia a la Tierra decrecía, y viceversa. Es decir, a medida que nuestro planeta se aleja de Júpiter, la luz de Io tarda más en llegar y la hora del eclipse se va retrasando. El mayor retraso se produce cuando la Tierra y Júpiter están a la máxima distancia, a ambos lados del Sol. Después, los planetas comienzan a acercarse de nuevo y los eclipses se adelantan. Estos 22 minutos de retraso calculados con meticulosas observaciones correspondían con el tiempo que tarda la luz en cruzar el diámetro de la órbita de la Tierra, es decir, el doble de la distancia Tierra-Sol, que nosotros hemos denominado unidad astronómica (UA).
Römer calculó para la velocidad de la luz un valor de 2,1x10^8 m/s. Esta diferencia con el dato actual se debe a que en la época de Römer no se conocían bien las distancias interplanetarias. Pero con los medios de hoy en día, cualquier astrónomo aficionado puede aventurarse a medir el valor de la velocidad de la luz en el vacío.

Veamos el método que hay que emplear:

Primero se necesitan realizar observaciones de los eclipses de Io. Una vez obtenidos los datos debemos operar de la siguiente manera:
1) Durante medio año, el observador terrestre ve la aparición de Io oculto en la sombra de Júpiter, y durante el otro medio año la desaparición (eclipses) en dicha sombra.
2) Supongamos que la Tierra está en la posición A, la más cercana a Júpiter (oposición), cuando Io aparece de la sombra de Júpiter. El mismo acontecimiento ocurrirá 42.5 horas más tarde, cuando Io haya completado una vuelta.

3) La Tierra se mueve alrededor del Sol, después de N periodos de Io, la Tierra se encuentra en la posición B (conjunción) la más alejada de Júpiter.

4) Sea P' el periodo de Io medido por un observador terrestre y P el "verdadero" periodo de Io. La distancia entre la Tierra y Júpiter se ha incrementado en AB=d=2UA, el diámetro de la órbita aproximadamente circular de la Tierra alrededor del Sol

5) Ahora se mide la diferencia NP'-NP=990 s, que será igual al cociente entre la distancia AB y la velocidad de la luz c.

Para afinar esta medida debe tenerse en cuenta la velocidad relativa de la Tierra con respecto a Júpiter, lo que complica las operaciones. Puede verse el proceso completo en el siguiente enlace.


Posted: 10 Nov 2016 01:53 PM PST

 Miles de millones de años atrás, cuando el planeta rojo era todavía joven, poseía una atmósfera lo suficientemente densa como para conservar océanos de agua líquida en la superficie, un ingrediente esencial para la vida. Esta animación muestra cómo podría haber sido la superficie de Marte durante este periodo. Las nubes en movimiento indican el paso del tiempo, desde un ambiente cálido y húmedo, hasta un clima frío y seco. La animación muestra cómo los lagos se secan mientras se produce una transición gradual en el color del cielo, desde un azul similar al terrestre al color rosa y al marrón, debidos al polvo, observados actualmente.

Posted: 15 Nov 2016 09:30 PM PST














El 16 de noviembre de 1974, hace ahora 41 años, se envió al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo un mensaje de radio en dirección al cúmulo globular M13, en la constelación de Hércules. Este objeto celeste se encuentra a 25.000 años luz y está formado por unas 400.000 estrellas.
El mensaje consistía en 1.679 dígitos binarios (210 bytes) que se transmitieron a una frecuencia de 2.380 MHz, modulada por un desplazamiento de la frecuencia de 10Hz, y con una potencia de 1.000 kW. La emisión duró tres minutos.
Frank Drake, con ayuda de Carl Sagan entre otros, escribió este famoso mensaje enviado a las estrellas. Pero debemos tener en cuenta que el mensaje tardará 25.000 años en llegar a su destino y otros 25.000 años en llegar una posible respuesta. Así que este mensaje, más que un intento de contactar con inteligencia extraterrestre, fue más una demostración de lo que era capaz de alcanzar la tecnología de la época.
El mensaje consta de siete partes, que de arriba a abajo poseen el siguiente significado:
1) Los números del 1 al 10.
La primera "línea" del mensaje tiene los números del 1 al 10 escritos en formato binario.
Aún conociendo el formato, la codificación de los números es un tanto engañosa. Para leer los siete primeros dígitos, ignorar la fila inferior y leer como tres bits desde arriba hacia abajo. Para los dígitos 8, 9 y 10, la lectura es algo diferente, pues tienen una columna adicional a la derecha de cada uno (a la izquierda en la fotografía real puesto que el mensaje está invertido).
2) Los números atómicos de los elementos hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo, que componen el ácido desoxirribonucleico (ADN) (púrpura)
3) Las fórmulas para los azúcares y bases de los nucleótidos del ADN (verde).
Los nucleótidos son descritos como secuencias de los cinco átomo descritos en la fila anterior. Cada secuencia representa la fórmula molecular del nucleótido tal y como se incorpora en el ADN (la fórmula puede ser diferente si el nucleótido se encuentra libre) Por ejemplo,  (C5H7O en el ADN, C5H10O4 cuando está libre), el nucleótido en la parte superior izquierda de la imagen, se lee como:

11000
10000
11010
XXXXX
-----
75010

es decir, 7 átomos de hidrógeno, 5 átomos de carbono, 0 átomos de nitrógeno, 1 átomo de oxígeno, y 0 átomos del fósforo.
4) Hélice doble del ADN, la cual comparten todos los seres vivos de la Tierra (la barra vertical representa el número de nucleótidos).
 5)   Una figura gráfica de un ser humano y la altura de un hombre común y corriente. Así como la población humana de la Tierra (rojo, blanco, y azul, respectivamente)
El elemento del centro representa al humano. El elemento de la izquierda su altura promedio: 1764 mm. Esto corresponde al 14 (escrito de forma horizontal) multiplicado por la única medida de longitud que aparece en el mensaje, que no es ni más ni menos que su longitud de onda (126 mm). El elemento de la derecha representa el tamaño de la población humana codificado en 32 bits.
6)  Un gráfico del Sistema Solar en el que se indica de qué planeta procede el mensaje.
El sistema solar: el Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y también Plutón. El planeta de dónde vino el mensaje se destaca desalineado. El número de puntos se refiere al tamaño del planeta en cuestión.
 7)   Un gráfico del radiotelescopio de Arecibo y las diámetro físicas del plato de la antena transmisora ​​(púrpura, blanco, y azul).
2430 multiplicado con la longitud de onda da como resultado 306,18 m.
Más información en el enlace.





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