miércoles, 25 de enero de 2017

Astronoticias 25-01-17

Astronoticias.

2016: el año más caliente desde que se hacen registros.
21 de enero de 2017.






Brotes de formación estelar en donde no deberían estar.
Se observan brotes de formación estelar en un tipo de galaxias donde, en teoría, ya no nacen estrellas

Las galaxias elípticas se caracterizan por su forma esferoidal, carente de rasgos destacables, y por un color rojizo que procede de una población estelar muy envejecida. Se trata de galaxias muy masivas donde la formación de estrellas se detuvo hace miles de millones de años. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos ha hallado, en tres galaxias elípticas del universo cercano, una estructura muy tenue similar a los brazos de las galaxias espirales que alberga estrellas en formación.
"Según nuestra visión actual, los diseños en forma de grandes espirales se asocian con las galaxias con forma de disco, como la Vía Láctea o M101. Estas son, generalmente, regiones donde la formación estelar se dispara. De ahí que nos sorprendiera descubrir rasgos similares en galaxias elípticas donde, en principio, no se forman estrellas", apunta Jean Michel Gomes, investigador del Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio (IA) de Oporto (Portugal) que encabeza el estudio.
El hallazgo de estos brazos espirales, extremadamente tenues, ha sido posible gracias a CALIFA, un proyecto desarrollado en el Observatorio de Calar Alto (España) que emplea la técnica conocida como espectroscopía 3D, que permite cartografiar galaxias enteras y generar mapas de sus distintas propiedades, como la edad de sus estrellas, su velocidad o su composición química. Los datos de CALIFA han sido combinados con las imágenes del sondeo SDSS.
"Nunca hubiéramos podido detectar rasgos tan débiles sin CALIFA -señala José Manuel Vílchez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en el trabajo-. Con las técnicas tradicionales estructuras así quedaban diluidas por la luz de fondo de las estrellas, pero la sensibilidad espectral de CALIFA ha abierto un nuevo escenario en el estudio de las galaxias elípticas".



Composición de las tres galaxias elípticas estudiadas, con la estructura en forma de brazos espirales delineada en contornos. (Foto: sondeos SDSS y CALIFA)
Estas estructuras espirales, donde se están formando estrellas masivas, constituyen una prueba de que las galaxias elípticas, en apariencia mortecinas, aún mantienen un leve crecimiento en sus regiones externas. Sin embargo, aún se desconoce si estos brotes de formación estelar son sus últimos vestigios de actividad o si se trata más bien de un rejuvenecimiento debido a la interacción con galaxias menores.
La búsqueda y el estudio de este tipo de estructuras resulta fundamental para comprender la historia de las galaxias elípticas que, se cree, se forman mediante procesos de fusión de galaxias y contienen en torno a la mitad de las estrellas que el universo ha producido a lo largo de su historia.
El Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto está situado en la Sierra de Los Filabres, norte de Almería (Andalucía, España). Es operado conjuntamente por el Instituto Max-Planck de Astronomía en Heidelberg, Alemania, y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) en Granada, España. Calar Alto proporciona tres telescopios con aperturas de 1.23m, 2.2m y 3.5m. Un telescopio de 1.5m, también localizado en la montaña, es operado bajo el control del Observatorio de Madrid. (Fuente: CAHA)

Más información en:

http://noticiasdelaciencia.com/not/22694/se-observan-brotes-de-formacion-estelaren-
un-tipo-de-galaxias-donde-en-teoria-ya-no-nacen-estrellas/

Violación de la conservación de la energía en el Universo
primigénio podría explicar la energía oscura.


Los físicos Thibaut Josset y Alejandro Perez, de la
Universidad de Aix-Marseille,Francia, y Daniel Sudarsky, de la Universidad Nacional Autónoma de México, han publicado en la revista Physical
Review, que la violación de la conservación de la energía en
el Universo primigenio, como lo predicho por ciertas teorías modificadas de la Mecánica Cuántica y Gravedad Cuántica, podría explicar el problema de la constante cosmológica.
La idea básica de este nuevo estudio es que la violación de la conservación de la energía en el Universo primigenio debió haber sido tan pequeño, que pudo no tener efectos insignificantes a escalas locales y permanecer inaccesible a los experimentos modernos, y aún en ese mismo tiempo, estas violaciones pudieron haber tenido una significante contribución al valor presente de la constante cosmológica.
La propuesta es muy general y cualquier violación de la conservación de la energía es esperada que contribuya a una constante cosmológica efectiva; esto podría permitir establecer nuevas limitaciones en modelos fenomenológicos más allá del modelo estándar de la mecánica cuántica. La clave principal de este trabajo fue la inesperada relación entre dos, aparentemente muy distintas cuestiones: la expansión acelerada del Universo y la Física Microscópica. Esto ofrece una nueva perspectiva al problema de la constante cosmológica, la cual está aún lejos de ser solventada.
Astrónomos observan la agitada adolescencia de galaxias similares a la Vía Láctea


Las galaxias espirales como nuestra Vía Láctea no siempre fueron remolinos bien formados como los que vemos en el Universo hoy. Los astrónomos creen que hace unos 8 a 10 mil millones de años, los progenitores de la Vía Láctea y demás galaxias espirales similares eran estructuras más pequeñas y menos organizadas, pero increíblemente ricas en material que sirve de alimento para las estrellas en formación. Tanto así, que probablemente hayan sido verdaderas fábricas que producían estrellas más rápido que en cualquier otro período del Universo.
Ahora, gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), en Chile, los astrónomos encontraron indicios que respaldan su teoría. Tras estudiar cuatro jóvenes galaxias similares a la Vía Láctea observándolas como eran hace unos 9.000 millones de años, descubrieron que todas eran extraordinariamente ricas en gas de monóxido de carbono, un material conocido por propiciar la formación de estrellas.
“Usamos ALMA para detectar versiones adolescentes de la Vía Láctea y descubrimos que efectivamente tienen cantidades mucho mayores de gas molecular, que alimentarían un rápido proceso de formación estelar”, explica Casey Papovich, astrónomo de la Texas A&M University, en College Station, y autor principal de un artículo publicado en la revista Nature Astronomy. “Estas galaxias las comparo con un adolescente que consume grandes cantidades de alimento para poder crecer”.
Chispas en la superficie lunar provocadas por tormentas solares

Las tormentas solares potentes pueden cargar eléctricamente el suelo en los polos lunares, en concreto en las regiones gélidas y que se hallan sumidos en la sombra de manera perpetua, y podrían posiblemente producir fuertes “chispazos” capaces de vaporizar y fundir la capa superficial de las áreas de suelo afectadas. Este fenómeno podría causar en la Luna transformaciones de tanta envergadura como las ocasionadas por los impactos de meteoritos, según las conclusiones a las que se ha llegado en una nueva investigación. Es posible que se descubran huellas de esta exótica clase de alteración cuando se analicen futuras muestras de estas regiones.
La Luna casi no tiene atmósfera, así que su superficie está expuesta al agresivo entorno espacial. Los impactos de pequeños meteoritos golpean constantemente la capa superior de polvo y roca, llamada regolito, del satélite. Cerca del 10 por ciento de esta capa percutida ha sido fundida o vaporizada por impactos de meteoritos. El equipo de Andrew Jordan, de la Universidad de New Hampshire en la localidad estadounidense de Durham, ha descubierto que en las regiones en sombra perpetua de la Luna se podría fundir o vaporizar un porcentaje similar de la superficie a consecuencia de las chispas ocasionadas por las tormentas solares.
La actividad solar explosiva, como las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, lanza partículas cargadas eléctricamente y muy energéticas hacia el espacio. La atmósfera de la Tierra nos escuda de la mayor parte de esta radiación, pero en la Luna estas partículas (iones y electrones) golpean directamente contra la superficie. Se acumulan en dos capas por debajo de esta última; los voluminosos iones no pueden penetrar a mucha profundidad porque tienen una mayor probabilidad de chocar contra átomos en el regolito, así que forman la capa más cercana a la superficie, mientras que los diminutos electrones pueden avanzar más y por eso forman una capa a mayor profundidad. Los iones tienen una carga positiva, en tanto que la de los electrones es negativa. Dado que las cargas opuestas se atraen, normalmente de aproximan entre sí y acaban cancelándose mutuamente.
Mapa que muestra las regiones en sombra perpetua (en azul) que cubren aproximadamente el 3 por ciento del polo sur de la Luna. (Imagen: NASA Goddard/LRO mission)
En agosto de 2014, sin embargo, el equipo de Jordan presentó los resultados de simulaciones que predicen que las tormentas solares intensas causarían que el regolito de las regiones en sombra perpetua (PSR, por sus siglas en inglés) acumulase carga en estas dos capas hasta que esta fuera liberada explosivamente, como un relámpago en miniatura. Las PSR son tan gélidas que el regolito en ellas se convierte en un conductor extremadamente pobre de electricidad. Por tanto, durante tormentas solares intensas, se supone que el regolito disipa la acumulación de carga demasiado despacio, no pudiendo evitar los efectos destructores de una descarga eléctrica súbita, llamada ruptura dieléctrica. Se estima que el alcance de este proceso es suficiente como para alterar el regolito.
El citado proceso no es completamente nuevo para la ciencia espacial: las descargas electrostáticas pueden suceder en cualquier material escasamente conductor (dieléctrico) expuesto a una intensa radiación espacial, y es en la práctica la causa principal de las anomalías que padecen las naves espaciales, tal como argumenta Timothy Stubbs, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, coautor de la investigación.

Las cuatro jóvenes galaxias similares a la Vía Láctea observadas. (Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) C. Papovich; A. Angelich (NRAO/AUI/NSF); NASA/ESA Hubble Space Telescope)
Pese a la extrema abundancia de gas que alimenta los procesos de formación estelar, estas galaxias aún no están del todo formadas, y son relativamente pequeñas en comparación con la Vía Láctea tal como la vemos hoy. Los nuevos datos obtenidos con ALMA indican que la mayor parte de la masa de estas galaxias está formada por el frío gas molecular más que por las estrellas. Según los astrónomos, estas observaciones ayudan a entender a cabalidad cómo evolucionó la materia en las galaxias de tamaño similar al de la Vía Láctea y cómo se formó nuestra propia galaxia. (Fuente: OBSERVATORIO ALMA/DICYT)

Más información en:
El calor del núcleo terrestre impulsa la dinámica de placas núcleo terrestre impulsa la dinámica de placas...

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
Eyecciones de un pulsar le enseñan geometría a los
astrónomos.


Más información en:
https://phys.org/news/2017-01-tale-pulsars-tails-plumes-geometry.html
Cuatro especies de microbios sobrevivirían en Marte.


Más información en:
Protuberancia en atmósfera de Venus, posiblemente
causada por onda de gravedad.


Más información en:
¿Existen volcanes en los cometas?
15 de Enero de 2017.


De acuerdo a estudios realizados por Richard Miles, científico cometario de la
British Astronomical Association, BAA, los volcanes pueden, no solo existir en las
lunas o planetas, sino también en la superficie de los cometas.
Cometa 29P/Schwassmann-
Wachmann. Imagen del
Telescopio Espacial Spitzer
(NASA). Este cometa experimenta
frecuentes estallidos en su
superficie, el cual puede deberse
de un fenómeno denominado
Criovolcanismo.
Créditos: NASA/JPL/Caltech/Ames
research Center/University of
Arizona.
Miles y sus colegas estudiaron al Cometa 29P/Schwassmann-Wachman, reconocido como el más activo de todos los cometas conocidos, por más de una década, logrando identificar 64
outburst” (estallidos). Este puede tener, como poco, entre tres o cuatro de estos eventos en un año y en algunos años, de siete a ocho erupciones. Al trazar su localización en la superficie del cometa, los científicos encontraron que muchas de estas erupciones provenían de la misma región. Mientras que otras reaparecían después de un día o más, otros tomaban tiempos de hasta 20 años en reaparecer, basados en observaciones hechas con anterioridad. Estas repetidas apariciones
llevaron a Miles y su grupo a denominar dichos eventos como Crio-volcanismo.
A diferencia de los volcanes normales, los cuales despiden lava fundida, los crio-volcanes despiden gases congelados que se mueven igual a su contraparte más caliente. Esta extraña actividad puede ser debido al inusual y largo ciclo de día y noche en el cometa. A diferencia de la mayoría de los cometas, los cuales rotan en escala de horas, el 29P/Schwassmann-Wachman rota solo una vez cada 60 días
terrestres. Durante las largas noches, el material podría contenerse en charcos debajo de la superficie. Cuando el cometa rota hasta su etapa de día, el gas se expande, flexionando la superficie; las altas presiones pueden ayudar a que el gas se distribuya
a través de la superficie, explotando hacia el exterior, en un evento similar al experimentado por un volcán. En lugar de emanar magma caliente, lo que despide son corrientes de gas congelado.
Hallados en Marruecos fósiles de trilobites con patas.
11 de enero de 2017.


Un equipo científico
dirigido por Juan Carlos
Gutiérrez-Marco, del Instituto
de Geociencias, del Consejo
Superior de Investigaciones
Científicas y la Universidad
Complutense de Madrid, ha
hallado en Marruecos fósiles
de trilobites con patas y partes blandas de hace 478
millones de años. Este hallazgo contribuye a interpretar la formación de huellas muy comunes en los mares del periodo Ordovícico de Europa, Asia, África y Sudamérica.
Los trilobites fueron un grupo común de artrópodos marinos, que existieron durante 300 millones de años en todos los mares y océanos de la era Paleozoica, un período en la historia planetaria que abarca desde hace 541 a 252 millones de años atrás. Entre las más de 20.000 especies conocidas, hay desde formas lisas a espinosas,
y su tamaño varía desde unos pocos milímetros hasta casi un metro de longitud.
Sin embargo, lo único que suele fosilizar de los trilobites es su caparazón dorsal mineralizado en carbonatos, porque las patas son quitinosas y se descomponen junto con las partes blandas del organismo, sin dejar vestigio en los sedimentos.
Sólo en una docena de lugares a nivel mundial se conocen trilobites que
preservan apéndices y partes de su anatomía interna, a los que ahora viene a sumarse un nuevo yacimiento de conservación excepcional, correspondiente a la llamada Biota de Fezouata, del sur de Marruecos.
El trabajo sobre estos nuevos fósiles --que pertenecen al periodo Ordovícico (485-443 millones de años)-- ha sido publicado en la revista Scientific Reports, y describe las patas y las estructuras digestivas de la especie Megistaspis (Ekeraspis) hammondi, un trilobites de hasta 30 centímetros de longitud dotado de una larga espina caudal.
Más información en:
http://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-hallados-marruecosfosiles-
trilobites-patas-partes-blandas-hace-478-millones-anos-20170111190311.html

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