lunes, 16 de enero de 2017

La partícula de Dios

La partícula de Dios
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MIGUEL AZPÚRUA
17 de agosto de 2016 05:01 AM
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La partícula de Dios
Varios lectores nos han solicitado nuestra interpretación acerca de esta delicada materia, que puede suscitar polémicas entre personajes religiosos, metafísicos y agnósticos; en principio definiremos qué es una partícula: es la porción de materia más pequeña que se pueda imaginar, que no ha perdido sus propiedades químicas fundamentales, mas no es así en su consideración física. La denominada “partícula de Dios” o “partícula de la maldición”, es la que se encuentra en fase experimental muy adelantada en los llamados “aceleradores de partículas”, donde se pretende con la fisión, alcanzar condiciones y velocidades iguales o superiores –inclusive– a la de la luz, al conseguir colisionar en una especie de tubo de ensayo, partículas de materia contra partículas de antimateria (protón vs. antiprotón), provocando una gigantesca explosión, capaz de generar la liberación de energía mas poderosa de la creación.
Cuando el filósofo, digamos que más bien el físico griego Demócrito, enunció el principio del átomo con base fundamental –e indivisible– de todos los elementos, no disponía de herramientas ni de tecnología para determinar sus componentes, núcleo, electrón, protón y neutrino. John Dalton, Joseph Thompson y Ernest Rutherford –a partir de experimentos y teorías de Isaac Newton–, estudiaron con fruición esta materia, hasta llegar las experiencias del danés Niels Bohr, Premio Nobel de Física 1922. Y las revolucionarias de los alemanes Max Plank, Premio Nobel de Física en 1918,  y Albert Einstein, Premio Nobel de Física en 1921, a partir de sus teorías sobre los efectos fotoeléctricos, campos gravitatorios, y la teoría ondulatoria de la luz, que constituyen el fundamento de la teoría y mecánica cuántica (nanotecnología). Que nosotros hemos enunciado en su conjunto como “Diversidad cuántica”.
Retomando el tema de las partículas es necesario referirse al “Bosón de Higgs”, que no es otra cosa que una partícula subatómica simple, de vida efímera, dado que al desintegrarse se transforma en una micropartícula directamente proporcional a su masa; teoría esbozada por el físico inglés Peter Higgs –Premio Nobel de Física 2013–, quien conviene en la “posibilidad” de conseguir a través de sus experimentos en “aceleradores lineales de partículas”, y más recientemente en el Large Hadron Collider (LHC) –Gran Colisionador de Hadrones–, las respuestas sobre la formación de la vida y del Universo. Por eso también la califican como la “partícula de Dios”. Higgs ha determinado la existencia de los “quarks” o “hadrones”, elementos que conforman los elementos subatómicos de masa, sin importar su microscópico tamaño; esta teoría demostrada, evidencia una vez más la ecuación sencilla pero precisa del genio de la física Albert Einstein: E=M C2.
La nanotecnología está aquí, los “cuanta” son los indicadores del origen del Universo, o los “Pluriversos”, en el denominado “Big Bang” sucedido al comienzo de los tiempos y el espacio; los “agujeros negros”, y otras fuentes desconocidas, generan transmisión de ondas de radiofrecuencia indescifrables hasta ahora, pero más que presentes; lo que ha sido motivo para la construcción de grandes radiotelescopios, e inclusive la colocación de éstos en satélites supra atmosféricos, como el “Huble” que orbita a 600 kilómetros sobre la superficie terrestre. Hemos tratado de explicar en forma sencilla aspectos sobre estas nuevas realidades tecnológicas, que parecieran sacadas de la ciencia ficción, procurando no utilizar términos de definición netamente científicos, que pudieran resultar complicados para los  niveles de comprensión de estudiantes de física, astronomía, y materias afines.


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Jiferson Santiago

17/08/2016 10:54

Jamás una explicación científica podrá dar cuenta de la perfección y majestuosidad de la creación hecha por Dios!

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