viernes, 20 de enero de 2017

Los Cometas

Los Cometas
Posted on 8 mayo, 2016 by astrofacilvzla

Alguna vez leí en alguna parte refiriéndose a los cometas, que estos no eran más que una gran bola de hielo sucia. A la luz de las últimas investigaciones, el interés por estos cuerpos, remanentes y testigos de la formación del Sistema Solar se ha venido incrementando, ya que su papel en la aparición de la vida en la Tierra parece que fue determinante, aparte del interés que generan por contener parte del material casi inalterado que nos dio origen.
Básicamente los cometas son cuerpos celestes constituidos por hielo, rocas y polvo (incluido compuestos de carbono) que orbitan o se acercan al Sol describiendo órbitas elípticas, parabólicas o hiperbólicas. Del tipo de órbita depende que regresen a nuestras cercanías o que los veamos una sola vez antes de perderse en la inmensidad del espacio. Algunos se acercan tanto al Sol o a los planetas que no pueden escapar, siendo absorbidos y destruidos por estos.
A diferencia de los asteroides, los cometas contienen material susceptible de ser sublimado, lo que hace que al acercarse al Sol (entre 5-10 unidades astronómicas), el calor de este genere una atmósfera en torno al núcleo cometario, llamado coma o cabellera, al seguirse acercando, la presión del viento solar (la corriente de partículas cargadas que emana del Sol) hace que la coma se extienda, formando la cola. La cola esta compuesta de gas y polvo ionizado. El gas siempre se extiende en dirección perfectamente contraria al Sol, pero el polvo ionizado retiene parte de la inercia de la órbita y se sitúa entre la cola principal y la trayectoria del cometa.
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Cola principal de gas (azul en el esquema) y cola secundaria de polvo (amarillo).
Un cometa que perdió todo su material susceptible de ser sublimado se convierte en asteroide común.
Si bien los cometas no son cuerpos demasiado grandes en términos planetarios, un cometa gigante tendría entre 10 y 50 km de diámetro, sus colas si suelen tener un tamaño considerable de hasta millones de km. El cometa Halley, en 1910, llegó a tener una cola de 30 millones de kilómetros.
Fue a partir de 1995 que la UAI adoptó la nomenclatura actual para los cometas, conservando la P para los cometas periódicos (con un periodo menor a 200 años) y C o D para los no periódicos, seguidos del año, una letra mayúscula que indica la quincena del descubrimiento y un número que indica en orden en que fue descubierto.
C/2001 Q4. El cuarto cometa descubierto en la quincena del 16 al 31 de Agosto del año 2001.
C/2002 W17: el cometa número 17 descubierto la quincena del 16 al 30 de noviembre del año 2002.
Se cree que los cometas provienen principalmente de 2 sitios, la Nube de Oort, una nube hipotética (nadie la ha visto) de restos de la formación del Sistema Solar situada aproximadamente a 1 año luz de distancia y el Cinturón de Kuiper, una serie de objetos situados mas allá de la órbita de Neptuno, entre 30 y 100 UA, y del que Plutón forma parte, junto a otros cuerpos como Makemake o Sedna.
Se suele aceptar que los cometas de período corto o medio provienen del Cinturon de Kuiper y los de período largo (tienen órbitas elípticas tan alargadas que solo regresan al cabo de miles de años) de la nube de Oort, aunque hay excepciones, como el cometa Halley que proviene de esta última.
Las órbitas cometarias son modificadas continuamente por su interacción con los planetas, lo que hace que algunos acorten sus períodos mientras otros desaparecen en el espacio.
Se tiene por cierto que la nube de Oort puede sufrir perturbaciones, por ejemplo, si se acerca mucho a alguna estrella, lo que haría que algunos restos sean lanzados al medio interestelar y otros al interior de Sistema Solar, lo que produciría que una gran cantidad de cometas podrían golpear los planetas, incluida la Tierra. Esto es tal vez lo que se produjo en una etapa temprana de la formación del Sistema Solar y explicaría como el agua llegó a nosotros, junto a los materiales orgánicos precursores de la vida.
En el imaginario popular la aparición de un cometa por lo general estaba considerado como un augurio de mala suerte, que podría traer como consecuencia alguna tragedia, como una epidemia, hambruna, guerra o la muerte de un personaje importante como un rey. Hoy, con el avance de la ciencia, esa creencia es menor, aunque persiste, no sin razón, el temor de que algún cometa errante nos pueda golpear y hacernos desaparecer de la faz de la Tierra.
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Jesús Sanabria

@AstronomiaFacil
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