lunes, 20 de febrero de 2017

Cosmo Noticias 20-02-17

Cosmo Noticias

Posted: 13 Feb 2017 07:00 AM PST


Ilustración artística de un objeto del cinturón de Kuiper (KBO), a unos 6.400 millones de km del Sol. Crédito: NASA, ESA, y G. Bacon (STScI).
Un misterioso objeto en la región exterior del Sistema Solar orbita el Sol de una manera poco usual y los científicos no pueden explicar por qué.
El objeto ha sido apodado Niku, un adjetivo chino que significa “rebelde”, por el grupo de investigadores que anunciaron su descubrimiento en agosto de 2016. El nombre fue elegido debido a que la órbita del objeto es retrógrada, lo que significa que se mueve en la dirección opuesta de casi todos los demás objetos del Sistema Solar.
Niku fue descubierto por investigadores usando Pan-STARRS (Panoramic Survey Telescope and Rapid Response System) en Hawái, y se encuentra en los confines exteriores del Sistema Solar, a aproximadamente 35 veces la distancia que hay entre el Sol y la Tierra, más allá de la órbita de Neptuno.
La órbita de Niku tiene una inclinación de 110 grados con respecto a la zona relativamente delgada y plana en que orbitan los ocho planetas mayores del Sistema Solar. En contraste, la mayoría de los objetos trans-neptunianos (TNO) poseen órbitas mucho menos inclinadas.
La naturaleza retrógrada y extremadamente inclinada de las órbitas de Niku y otro TNO apodado Drac llevó a los científicos a intentar encontrar si hay objetos con características orbitales similares que estuvieran listados en la base de datos del Centro de Planetas Menores (que contiene información de más de 1.000 cuerpos pequeños en el Sistema Solar). Descubrieron otros cuatro objetos con órbitas que eran retrógradas o casi retrógradas (lo que significa que su órbita está inclinada menos de –pero cerca de– 90 grados) y que también estuvieran altamente inclinadas. Dos de estos objetos son centauros; cuerpos que orbitan entre Júpiter y Neptuno.
Los científicos se sorprendieron al descubrir que estos seis objetos parecen orbitar dentro de un plano común.
“No se distribuyen aleatoriamente en el cielo; todos ellos parecen estar alineados”, dijo a Space.com el coautor del estudio Matthew Payne, astrofísico del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts.
Las simulaciones informáticas que los investigadores ejecutaron sugieren que Niku y Drac pueden haber estado en sus órbitas durante cientos de millones de años. Además, los científicos sugieren que pueden existir objetos más extremadamente inclinados en este grupo.
Niku moviéndose en el cielo, captado por el sistema Pan-STARRS en Hawái. Crédito: Panoramic Survey Telescope & Rapid Response System/PS1.
Sigue siendo incierto el por qué estos seis objetos parecen estar agrupados. Los astrofísicos Konstantin Batygin y Michael Brown del Instituto de Tecnología de California en Pasadena descubrieron recientemente que podrían haber sido apartados del resto del Sistema Solar por el tirón gravitacional de un hipotético “Planeta Nueve”: un mundo de aproximadamente 10 veces la masa de la Tierra que podría encontrarse unas 500 veces más lejos del Sol que la Tierra.
Otro posible origen para este grupo es debido a las “mareas galácticas”. A medida que el Sol orbita el centro de la Vía Láctea, se mueve hacia arriba y abajo del disco de la galaxia, y “se piensa que las fuerzas de marea que son ejercidas sobre el Sistema Solar tienen en general una variedad de efectos, tales como la perturbación de la nube de Oort y el lanzamiento de cometas hacia el Sistema Solar”, dijo Payne.
El artículo “Discovery of a New Retrograde Trans-Neptunian Object: Hint of a Common Orbital Plane for Low Semimajor Axis, High-inclination TNOs and Centaurs” fue publicado en la edición del 20 de agosto de 2016 de The Astrophysical Journal Letters.
Fuente: Space.com


Posted: 14 Feb 2017 07:00 AM PST

La fila superior muestra cambios cerebrales con reposo de larga duración en cama. La fila inferior muestra los cambios cerebrales con el vuelo espacial. El naranjo muestra regiones de aumento y azul de disminución de materia gris. Hay una cierta superposición pero también hay diferencias notables con el vuelo espacial que muestra más cambios en el cerebelo, una estructura que está implicada en el aprendizaje del motor.
Los cerebros de los astronautas en misiones espaciales se comprimen y se expanden durante el vuelo espacial, según un estudio de la Universidad de Michigan.
Los hallazgos podrían tener aplicaciones para el tratamiento de otras condiciones de salud que afectan la función cerebral, de acuerdo a la investigadora principal Rachael Seidler, profesora de kinesiología y psicología.
El estudio, que se cree que es el primero en examinar los cambios estructurales que tienen lugar en los cerebros de los astronautas durante el vuelo espacial, encontró que el volumen de materia gris aumentó o disminuyó, y la magnitud de la alteración dependió de la duración del tiempo en el espacio.
Seidler y sus colegas examinaron resonancias magnéticas estructurales en 12 astronautas que pasaron dos semanas como miembros de la tripulación, y 14 que pasaron seis meses en la Estación Espacial Internacional. Todos experimentaron aumentos y disminuciones de la materia gris en diferentes partes del cerebro, con cambios más pronunciados mientras más tiempo pasaron en el espacio.
“Encontramos grandes regiones de disminución del volumen de materia gris, que podrían estar relacionadas con la redistribución del líquido cefalorraquídeo en el espacio”, dijo Seidler. “La gravedad no está disponible para atraer fluidos hacia abajo en el cuerpo, dando lugar a la llamada cara hinchada en el espacio. Esto puede dar lugar a un cambio de la posición del cerebro o la compresión”.
Los investigadores también encontraron aumentos en el volumen de materia gris en las regiones que controlan el movimiento de las piernas y procesan la información sensorial de las piernas, lo que puede reflejar cambios relacionados con el cerebro aprendiendo a moverse en micro-gravedad. Estos cambios fueron mayores en los astronautas de la estación espacial porque sus cerebros estaban aprendiendo y adaptándose 24/7.
“Es interesante porque incluso si amas algo no vas a practicar más de una hora al día”, dijo Seidler.
Pero los cambios cerebrales que los investigadores observaron equivalían a alguien que practicaba una nueva habilidad las veinticuatro horas del día.
“En el espacio, es un ejemplo extremo de neuroplasticidad en el cerebro porque estás en un ambiente de microgravedad las 24 horas del día”, dijo Seidler.
A pesar de que no han identificado la naturaleza exacta de los cambios aún, los resultados pueden conducir a nuevas formas de pensar sobre ciertas condiciones de salud; por ejemplo, para las personas que están en reposo en cama por largos períodos o para quienes tienen hidrocefalia de presión normal, una condición en la que líquido cefalorraquídeo se acumula en los ventrículos en el cerebro y provoca presión.
Seidler dijo que los cambios cerebrales podrían reflejar nuevas conexiones entre las neuronas, y está liderando otro estudio a largo plazo que ayudará a determinar las repercusiones en la cognición y el rendimiento físico, así como cuánto tiempo los cambios del cerebro duran. Por ejemplo, incluso después de los retornos de equilibrio, el cerebro todavía podría reclutar vías diferentes para compensar los cambios estructurales del cerebro causados ​​por el vuelo espacial.
“El comportamiento puede volver a la normalidad, pero la forma en que el cerebro controla el comportamiento puede cambiar”, dijo.
Estos resultados son en gran parte paralelos a los hallazgos de un estudio de reposo en cama a largo plazo que Seidler está llevando a cabo, en que los voluntarios pasaron hasta tres meses en posición inclinada hacia abajo y el cerebro se desplazó hacia arriba.
El artículo “Brain structural plasticity with spaceflight” fue publicado el 19 de diciembre de 2016 por Nature Microgravity.
Fuente: University of Michigan

Posted: 19 Feb 2017 03:39 PM PST
Falcon 9 y Dragon despegan desde la plataforma de lanzamiento 39A para la misión CRS-10. Crédito: SpaceX.

SpaceX ha lanzado hoy un cohete Falcon 9 desde la histórica plataforma 39-A del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida. La misión CRS-10 incluye una cápsula Dragon que reabastecerá a la Estación Espacial Internacional.
La plataforma de lanzamiento 39-A es la misma desde donde despegó la misión Apollo 4 el 9 de noviembre 1967, en donde se realizó el primer vuelo de prueba del cohete Saturn V que llevó a los astronautas de Apollo a la Luna. Además, el primer transbordador, Columbia, también despegó desde esta plataforma el 12 de abril de 1981 en la misión STS-1.
Ahora, la plataforma 39-A es operada por SpaceX gracias a un acuerdo con NASA.
El lanzamiento de la misión CRS-10 con una cápsula Dragon es el primero desde la plataforma 39-A desde la última misión del transbordador espacial el 8 de julio de 2011. Dragon entregará unos 2.500 kg de suministros a la estación espacial.

Aterrizaje de la primera etapa del cohete Falcon 9, el 19 de febrero de 2017. Crédito: SpaceX.

Adicionalmente, SpaceX aterrizó verticalmente la primera etapa de su cohete de vuelta en Cabo Cañaveral unos 8 minutos después del lanzamiento, algo logrado solo dos veces antes, ya que la mayoría de los aterrizajes exitosos de sus cohetes fueron llevados a cabo en plataformas en el mar.

Fuente: NASA


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