miércoles, 22 de febrero de 2017

LECTURA – EL DÍA, NOCHE

LECTURA – EL DÍA, NOCHE
Carlos Mujica |febrero 14, 2017

Nunca se ha visto que las noches se ilumine como el día; preste mucha atención porque eso es lo que sucede todas las noches cuando observamos la oscuridad del cielo nocturno con los dispersos puntos de luz que saturan su espacio.
Como se sabe, los días de la tierra se producen por la iluminación que experimentan las partículas de su atmósfera cuando son intervenidas por la energía procedente del Sol. Está claro, pues, que la energía procedente del Sol es la que interviene las partículas de las atmósferas de todos los cuerpos ponderables, los planetas del sistema solar entre ellos, para que se produzca en ellas la iluminación. Como los cuerpos planetarios del sistema solar son pocos y no todos son visibles desde la Tierra, entonces, es de suponer que, esos otros puntos de luz son iluminados por otras energías procedentes de otras estrellas, pertenecientes, lógicamente, a sus sistemas estelares. La cantidad de puntos de luz visibles por las noches varían debido a la rotación de esos cuerpos.
Como todos sabemos, el cielo que observamos desde aquí de la tierra es oscuro, no porque sea de noche, sino porque en el espacio reina una eterna noche; y esa eterna noche es lo que observamos desde las noches terráqueas. Es decir, desde las noches terrestres es cómo podemos ver que el cielo es y será siempre oscuro. De modo que esos puntos de luz transparente, clara y brillante como la luz de los días en la Tierra donde vivimos, son los días de esos cuerpos ponderables. No pierdan de vista que la luz, como inicialmente lo dijimos, es el producto de la intervención de la energía solar en las partículas de las atmósferas de todos esos cuerpos ponderables, planetas con atmósferas.
Sin lugar a dudas, lo que nosotros vemos desde las noches de la Tierra, son los días de esos cuerpos que iluminados, a la distancia, como puntos de luz son cuerpos ponderables. Observables únicamente por las noches desde la Tierra, pero que si la Tierra pudiésemos observarla desde las noches de cualquiera de esos cuerpos que vemos como puntos de luz, de seguro, la veríamo también como un punto de luz.
De modo que es desde las noches de cualquier cuerpo como se puede ver los días de los otros cuerpos, como puntos de luz, sobre la eterna noche del espacio. Como el espacio es oscuro no es posible ver la noche de cualquiera de esos cuerpos que se observan como puntos de luz. La luz de los días de nuestra atmósfera producirá siempre el efecto lumínico del azul que tenemos como cielo. No son las noches, como dijimos, que se iluminan como los días; si no que desde la noche de un cuerpo se pueden observar los días de los demás.

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