martes, 7 de febrero de 2017

Lectura – Resumido


Lectura – Resumido
Carlos Mujica |enero 31, 2017

Hemos dejado sentado los componentes del Universo: el espacio imponderable en el cual no priva el vacío como de modo común se ha difundido; lo llena la energía imponderable, razón por la cual el espacio mantiene su imponderabilidad. Esta condición se hace extensiva a todos los cuerpos ponderables que pueblan ese espacio. En síntesis, todo el continente del espacio está lleno de energía imponderable.
El otro componente del Universo son los cuerpos materiales, es decir, cuerpos ponderables. Estos cuerpos ponderables se mueven en la imponderabilidad de ese espacio lleno de energía imponderable, neutra, pura y limpia producida por las estrellas. Los cuerpos ponderables son todos, en su sistema particular, ponderables. La ponderabilidad la impone el campo gravitatorio que rige la ponderabilidad de modo particular. El campo gravitatorio actúa conservadoramente para evitar que nada de los cuerpos pueda escapar. De esta acción conservadora se deriva la ley que permite que los objetos de los cuerpos puedan escapar de ellos. Se trata de la ley de escape cuya velocidad tope es de 11,1/2 kilómetros por segundo.
Todo objeto material sólido, líquido o gaseoso se moviliza por el área más externa de los cuerpos ponderables conocida como atmósfera. La movilización obedece al estado del objeto; sólido o líquido, descienden; gaseoso, asciende. La distribución tiene como finalidad que se dirijan al área del cuerpo ponderable, si sólida, líquida o gaseosa a donde, en definitiva, se ubicaran. De modo que “la caída de los objetos”, como teoría, es parcial. Todos los estados de la materia se movilizan en la atmósfera, con la finalidad de orientar su movilidad, por su estado, hacia el estado del cuerpo ponderable donde habrá de incorporarse. Fue Galileo quien descubrió la velocidad de movilidad de los objetos por el espacio de la atmósfera. Y, que, Newton, observando la caída de la manzana, propuso la teoría de la “caída de los cuerpos”. Este fenómeno de la movilización es apreciable por todos los humanos cuando vemos descender una piedra, descender la lluvia, ascender el humo, ascender el vapor de agua. Todos estos objetos varían de estado, pero son ponderables, es decir, tienen peso; el peso es una característica de la ponderabilidad.
En síntesis, los componentes generales del Universo son: el espacio y los cuerpos materiales que se encuentran en él. El espacio no está vacío como se ha venido afirmando; el espacio, como lo hemos expuesto con anterioridad en esta crónica, está lleno de energía imponderable. “Vacío” e imponderabilidad son dos conceptos opuestos. En el “vacío” no hay nada y la materia no lo rechaza; la imponderabilidad es la condición manifiesta de una energía neutra, pura y limpia producida por las estrellas.
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