lunes, 6 de marzo de 2017

Cosmo Noticias 06-03-17





Posted: 02 Mar 2017 07:00 AM PST



La supernova 1987A en múltiples longitudes de onda. Crédito: NASA, ESA y A. Angelich (NRAO); NASA, ESA y R. Kirshner (Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y Fundación Gordon y Betty Moore); NASA/CXC/Penn State/K. Frank et al.; ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) y R. Indebetouw (NRAO/AUI/NSF).


Hace tres décadas, los astrónomos encontraron una de las estrellas en explosión más brillantes que se hayan descubierto en más de 400 años. Una gigantesca supernova llamada 1987A (SN 1987A) que brilló con la intensidad de 100 millones de soles durante varios meses tras su descubrimiento, el 23 de febrero de 1987.
Desde aquella primera observación, SN 1987A ha seguido fascinando a los astrónomos con su asombroso espectáculo de luces. Esta explosión de supernova, ubicada en la Gran Nube de Magallanes, es la más cercana que se haya observado en cientos de años, y ha sido la mejor oportunidad que han tenido los astrónomos para estudiar el antes, durante y después de la muerte de una estrella.
Para conmemorar el 30 aniversario de SN 1987A, se publicarán nuevas imágenes, videos en cámara rápida, un modelo tridimensional y una animación científica basada en el trabajo dirigido por Salvatore Orlando en el INAF-Observatorio Astronómico de Palermo (Italia). Gracias a la combinación de los datos del telescopio espacial Hubble de la NASA y el Observatorio Chandra de Rayos X, así como del observatorio internacional Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), los astrónomos –y el público– pueden explorar SN 1987A como nunca antes.
El telescopio Hubble ha observado SN 1987A reiteradas veces desde 1990 y ha recabado cientos de imágenes, mientras que el observatorio Chandra comenzó a observar SN 1987A poco tiempo después de su lanzamiento, en 1999. ALMA, un poderoso conjunto de 66 antenas, ha reunido datos milimétricos y sub-milimétricos de alta resolución sobre SN 1987A desde su inauguración en 2013.
“Estos 30 años de observación de SN 1987A son importantes porque proporcionan información sobre las últimas etapas de evolución estelar”, comenta Robert Kirshner, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, en Cambridge (Massachusetts), y la Fundación Gordon y Betty Moore, en Palo Alto (California).
Los datos más recientes obtenidos por estos poderosos telescopios indican que SN 1987A pasó un umbral importante. La onda de choque de la supernova se está desplazando más allá del denso anillo de gas formado hacia el fin de la vida de la estrella presupernova, cuando un veloz chorro o viento emanado de la estrella entró en colisión con vientos más lentos generados en una etapa anterior de la estrella, cuando era una gigante roja. Actualmente poco se sabe sobre lo que hay más allá del anillo, y todo depende de los detalles de la evolución de la estrella cuando era una gigante roja.
“Los detalles de esta transición ayudarán a los astrónomos a entender mejor la vida de la estrella condenada, y cómo llegó a su fin”, señala Kari Frank, de la Penn State University, quien dirigió el último estudio sobre SN 1987A realizado por el observatorio Chandra.
Las supernovas como SN 1987A pueden sacudir el gas circundante y gatillar la formación de nuevos planetas y estrellas. El gas a partir del cual se forman estos planetas y estrellas se enriquece con elementos como carbono, nitrógeno, oxígeno y hierro, componentes básicos de todo tipo de vida conocido. Estos elementos se forjan en el interior de la estrella presupernova y durante la explosión misma de la supernova, y luego se esparcen en la galaxia anfitriona mediante la expansión del remanente de supernova. Los estudios futuros de SN 1987A deberían aportar datos valiosos sobre las primeras etapas de esta dispersión.
Se usó observaciones de tres observatorios diferentes para generar esta imagen de los complejos restos de la supernova 1987A. El rojo representa el polvo recién formado en el centro del remanente de supernova, observado en longitudes de onda sub-milimétricas por ALMA. En verde y azul se muestra la onda de choque en expansión generada por la estrella que entra en colisión con un anillo de material presente alrededor de la supernova. El verde representa el brillo de la luz visible capturada por el telescopio espacial Hubble. El azul revela la presencia del gas más caliente según los datos obtenidos por el Observatorio




Chandra de Rayos X. Crédito: NASA, ESA y A. Angelich (NRAO); NASA, ESA y R. Kirshner (Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y Fundación Gordon y Betty Moore); NASA/CXC/Penn State/K. Frank et al.; ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) y R. Indebetouw (NRAO/AUI/NSF).


“El remanente de supernova se enfría rápido, por lo que dentro de algunos años los elementos pesados forjados en la estrella pueden formar moléculas, condensarse y convertirse en polvo, convirtiendo así al remanente en una verdadera fábrica de polvo”, explica Remy Indebetouw, del Observatorio Radioastronómico Nacional de Estados Unidos, en Charlottesville (Virginia). “Ahora ALMA puede observar directamente este polvo nuevo, y los estudios en curso nos ayudarán a entender cómo se forma y cómo las supernovas siembran el espacio interestelar con la materia prima de los futuros sistemas planetarios”.
Algunos de los logros destacados de los estudios realizados con estos telescopios son:
§ El telescopio Hubble ha revelado que el denso anillo de gas que rodea la supernova emite luz óptica y tiene un diámetro de aproximadamente un año-luz. El anillo ya existía al menos unos 20.000 años antes de que explotara la estrella. La explosión generó un destello de luz ultravioleta que llenó de energía el gas contenido en el anillo y lo hizo brillar durante decenios.
§ En la imagen del Hubble, la estructura visible en el centro del anillo ha crecido y ahora tiene cerca de medio año-luz de extensión. Lo más notorio son las dos aglomeraciones de escombros en el centro del remanente de supernova que se alejan una de la otra a unos 32 millones de kilómetros por hora.
§ Entre 1999 y 2013, los datos de Chandra revelaron un anillo de rayos X que se expandía y se volvía cada vez más brillante. La onda de energía generada por la explosión original ha estado atravesando y calentando el anillo de gas que rodea la supernova, y de esa forma generando emisiones de rayos X.
§ En los últimos años, estas emisiones han dejado de aumentar. Entre febrero de 2013 y la última observación del observatorio Chandra, analizada en septiembre de 2015, la cantidad total de rayos X de baja energía se ha mantenido constante. Además, la extremidad inferior izquierda del anillo empezó a apagarse. Estos cambios demuestran que la onda provocada por la explosión ya sobrepasó el anillo y alcanzó una región con gas menos denso. Es el fin de una era para SN 1987A.
§ A comienzos de 2012, los astrónomos usaron ALMA para observar los restos brillantes de la supernova, y estudiaron la forma en que la remanente produce grandes cantidades de polvo nuevo a partir de los nuevos elementos creados en la estrella progenitora. Una parte de este polvo llegará al espacio interestelar y podría convertirse en las nuevas estrellas y planetas de otros sistemas. Estas observaciones también sugieren que el polvo presente en el Universo joven probablemente se formó a partir de explosiones de supernovas similares.
§ Los astrónomos también siguen buscando rastros de algún agujero negro o estrella de neutrones dejada atrás por la explosión, pues observaron un destello de neutrinos precisamente durante la explosión de la estrella. Esto los convenció de que con el colapso del centro de la estrella se formó un objeto compacto, ya sea una estrella de neutrones o un agujero negro, pero ningún telescopio ha permitido demostrarlo aún.
Fuente: ALMA
Ceres alberga compuestos orgánicos
Posted: 20 Feb 2017 07:00 AM PST



Zonas alrededor del cráter Ernutet de Ceres donde se ha descubierto material orgánico (etiquetadas de la ‘a’ a la ‘f’). La intensidad de la banda de absorción orgánica se representa con colores, donde los más cálidos indican las concentraciones más altas. Crédito: NASA/JPL-Caltech/UCLA/ASI/INAF/MPS/DLR/IDA.

Entre las órbitas de Marte y Júpiter se mueve el planeta enano Ceres, el mayor de los objetos del cinturón de asteroides. La semana pasada, científicos italianos y estadounidenses informaron que han encontrado en su superficie un material orgánico alifático, formado por compuestos de carbono de cadena abierta implicados en la química que genera la vida.
Para realizar el estudio, los autores han utilizado los datos del espectrómetro cartográfico de luz visible e infrarrojo de la nave Dawn de la NASA, mientras sobrevolaba un territorio, de unos 1.000 km2, en el entorno del cráter Ernutet del planeta enano.
En esa zona se ha detectado un material con longitudes de onda características de los grupos metilo (­CH3) y metileno (CH2), propios de la materia orgánica. Aunque todavía no se dispone de información suficiente para determinar exactamente de qué compuestos se trata, se sabe su parecido a minerales orgánicos tipo alquitrán, como la asfaltita o el kerite.
Los investigadores consideran que el material orgánico es nativo de Ceres. Como este cuerpo planetario contiene gran cantidad de agua y puede haber retenido calor interno desde su etapa de formación, es muy probable que los compuestos orgánicos se generaran en su interior. Después se pudieron unir a otros componentes esenciales para la vida.
“La presencia combinada en Ceres de este material orgánico, junto a minerales hidratados con amoníaco, el hielo de agua, carbonatos y sales, supone un entorno químico muy complejo, lo que sugiere un ambiente favorable para la química prebiótica”, destaca la autora principal, María Cristina De Sanctis, del Instituto Nacional de Astrofísica de Roma.
Respecto a la posibilidad de que los compuestos orgánicos detectados pudieran haber llegado a Ceres a bordo de un asteroide u otro objeto con el que impactara, los autores lo descartan: “Es poco probable que este material se haya depositado ahí desde una fuente externa mediante un impacto, porque el calor extremo los habría destruido, y porque su distribución en la superficie no se corresponde con ese tipo de colisión”.

Un hallazgo intrigante de importancia astrobiológica

“Descubrir una concentración localmente alta de materia orgánica en Ceres es realmente intrigante, con amplias implicaciones en astrobiología”, señala Simone Marchi, del Instituto de Investigación del Suroeste (Texas, EE.UU.) y coautora del trabajo.
En este contexto, el investigador Michael Küppers, que trabaja en el centro ESAC que tiene la Agencia Espacial Europea cerca de Madrid, destaca en otro artículo la importancia del descubrimiento de moléculas complejas y agua en Ceres.
“De Sanctis y el resto del equipo proporcionan las primeras observaciones de material orgánico en Ceres, confirmando su presencia en el cinturón de asteroides”, subraya. “Este planeta enano se une así a Marte y varias lunas de planetas gigantes (como Europa, Encelado o Titán) en la lista de lugares del sistema solar que pueden albergar vida”.

El estudio “Localized aliphatic organic material on the surface of Ceres” fue publicado en la edición del 17 de febrero de 2017 de la revista Science.

Fuente: SINC
Posted: 21 Feb 2017 07:00 AM PST



Ilustración artística del mundo de una civilización extraterrestre. Crédito: Sanskarans (DeviantArt).

Es probable que muchos otros planetas en el Universo albergasen vida inteligente mucho antes que la Tierra, sugiere un estudio.
La probabilidad de que una civilización se desarrollase en un planeta potencialmente habitable tendría que ser menos de 1 en 10.000 trillones –o una parte en 1022– para que la humanidad sea la primera especie tecnológicamente avanzada que el cosmos ha conocido, según el estudio.
“Para mí, esto implica que otras especies inteligentes productoras de tecnología muy probablemente han evolucionado antes que nosotros”, dijo el autor principal Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester en Nueva York.
“Piénselo de esta manera: Antes de nuestro resultado, serías considerado un pesimista si imaginaras que la probabilidad de evolucionar de una civilización en un planeta habitable fuera, digamos, una en un billón”, dijo Frank en un comunicado. “Pero incluso esa suposición –una en un billón– implica que lo que ha pasado aquí en la Tierra con la humanidad ha pasado aproximadamente 10 mil millones de otras veces durante la historia cósmica”.
En 1961, el astrónomo Frank Drake ideó una fórmula para estimar la cantidad de civilizaciones extraterrestres que podrían existir actualmente en la Vía Láctea.
Adam Frank y el coautor Woodruff Sullivan de la Universidad de Washington estaban interesados en las probabilidades de que los extraterrestres inteligentes hayan existido en cualquier lugar del Universo. Así que modificaron la famosa ecuación de Drake, resultando una “versión arqueológica” que no toma en cuenta cuánto pueden durar las civilizaciones extraterrestres.
Frank y Sullivan también incorporaron observaciones del telescopio Kepler de la NASA y otros instrumentos, los que sugieren que aproximadamente el 20% de todas las estrellas albergan planetas en la zona habitable, donde podría existir agua líquida en su superficie.
Luego, los investigadores calcularon la probabilidad de que la Tierra fuera el primer hogar de vida inteligente en el Universo, después de tomar en cuenta la cantidad de estrellas en el Universo observable (unas 20.000 trillones).
“Desde una perspectiva fundamental, la pregunta es ‘¿Ha ocurrido antes en algún lugar?’. Nuestro resultado es la primera vez que alguien ha sido capaz de dar una respuesta empírica para esa pregunta, y es asombrosamente probable que no seamos la única vez y el único lugar donde una civilización avanzada ha evolucionado”, dijo Frank.
Pero esto no significa que hay montones de civilizaciones allí fuera esperando a ser contactadas, subrayaron los investigadores.
“El Universo tiene más de 13.000 millones de años de edad”, dijo Sullivan en el comunicado. “Eso significa que incluso si ha habido 1.000 civilizaciones en nuestra galaxia, si ellas vivieran solo lo mismo que nosotros –unos 10.000 años[1]– entonces todas ya se habrían extinto. Y otras no evolucionarán hasta mucho después que nos hayamos ido. Para que tengamos una alta probabilidad de éxito en encontrar otra civilización tecnológica activa ‘contemporánea’, en promedio ellos deberían durar mucho más de lo que actualmente hemos durado”.

El estudio “A New Empirical Constraint on the Prevalence of Technological Species in the Universe” fue publicado en la edición del 13 de mayo de 2016 de la revista Astrobiology.
[1] La cifra de 10.000 años mencionada por Sullivan se refiere al desarrollo de la agricultura y otras tecnologías “rudimentarias”; la humanidad ha sido capaz de enviar ondas de radio y otras señales electromagnéticas al cosmos solo durante aproximadamente un siglo.

Fuente: Space.com
Posted: 22 Feb 2017 05:58 PM PST

Ilustración artística del sistema TRAPPIST-1. Portada de la revista Nature. Crédito: NASA/JPL-Caltech.


Un equipo de astrónomos ha revelado el primer sistema que se conozca que alberga siete planetas del tamaño de la Tierra alrededor de una estrella individual (llamados TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h). Tres de estos planetas se encuentran dentro de la zona habitable, el área alrededor de la estrella donde un planeta rocoso podría mantener agua en estado líquido en su superficie, algo clave para la vida como la conocemos.
Con tan solo el 8% la masa del Sol, la estrella TRAPPIST-1 es muy pequeña en términos estelares (solo 162.793 km de diámetro, frente a los 139.822 del planeta Júpiter) y, aunque está relativamente cerca de nosotros (40 años-luz), es muy tenue. Los astrónomos esperaban que este tipo de estrellas enanas pudieran albergar muchos planetas del tamaño de la Tierra en órbitas apretadas, convirtiéndolas en objetivos prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre, pero TRAPPIST-1 es el primer sistema de este tipo descubierto.
“La emisión de energía de estrellas enanas como TRAPPIST-1 es mucho más débil que la de nuestro Sol. Para que hubiera agua en sus superficies los planetas tendrían que estar en órbitas mucho más cercanas que las que podemos ver en el Sistema Solar. Afortunadamente, parece que este tipo de configuración compacta ¡es lo que estamos viendo alrededor de TRAPPIST-1!”, indica Amaury Triaud, coautor del estudio.
No obstante, que un planeta contenga agua líquida en su superficie no depende solo de la distancia a la que se encuentra de su estrella, sino que también influyen factores como la composición atmosférica del planeta y la excentricidad de su órbita entre otros. Debido a esto, en realidad los siete planetas del sistema podrían poseer agua líquida dependiendo de las condiciones de cada uno, pero es mucho más probable encontrarla en los tres planetas de la zona habitable.
Las órbitas de los planetas de TRAPPIST-1 son mucho más pequeñas que la órbita de Mercurio en el Sistema Solar. Los planetas están tan cerca unos de otros que si una persona se parara en la superficie de uno de ellos, es posible que viera características geológicas o nubes en los planetas más cercanos, los que algunas veces podrían verse más grandes que la Luna en el cielo de la Tierra. Sin embargo, a pesar de la asombrosa cercanía entre los planetas, el pequeño tamaño de la estrella y su baja temperatura significan que la energía que proporciona a sus mundos es similar a la recibida por los planetas interiores de nuestro Sistema Solar; TRAPPIST-1c, d y f reciben cantidades similares de energía que Venus, la Tierra y Marte, respectivamente.
Los astrónomos confirmaron la existencia de los siete planetas del sistema utilizando el telescopio TRAPPIST–Sur, instalado en el Observatorio La Silla, el Very Large Telescope (VLT) en Paranal, y el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, así como otros telescopios alrededor del mundo.



Ilustración artística de cómo podrían verse los planetas de TRAPPIST-1, basados en los datos disponibles hasta ahora. Crédito: NASA/R. Hurt/T. Pyle.

Con base en sus densidades, se estima que todos los planetas de TRAPPIST-1 son rocosos. Observaciones adicionales del sistema no solo ayudarán a determinar si son ricos en agua, sino que también es posible que revelen si alguno podría tener agua líquida en su superficie. La masa de TRAPPIST-1h, el planeta más lejano, aún no ha sido estimada, pero los científicos creen que podría ser similar a un mundo congelado, lo que podría ser determinado con más observaciones.
“Las siete maravillas de TRAPPIST-1 son los primeros planetas del tamaño de la Tierra que han sido encontrados orbitando esta clase de estrella”, dijo Michael Gillon, autor principal del estudio e investigador principal del sondeo de exoplanetas TRAPPIST en la Universidad de Lieja en Bélgica. “También es el mejor objetivo hasta ahora para estudiar las atmósferas de mundos de tamaño terrestre potencialmente habitables”.
Ahora la pregunta no es si encontraremos un planeta con las condiciones de la Tierra, sino cuándo lo encontraremos.

El estudio “Seven temperate terrestrial planets around the nearby ultracool dwarf star TRAPPIST-1” será publicado en la edición del 23 de febrero de 2017 de la revista Nature.

Fuentes: ESO, NASA
Posted: 22 Feb 2017 07:00 AM PST



Composición de las tres galaxias elípticas estudiadas, con la estructura en forma de brazos espirales delineada en contornos. Crédito: SDSS y CALIFA.

Las galaxias elípticas se caracterizan por su forma esferoidal, carente de rasgos destacables, y por un color rojizo que procede de una población estelar muy envejecida. Se trata de galaxias muy masivas donde la formación de estrellas se detuvo hace miles de millones de años. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos ha hallado, en tres galaxias elípticas del universo cercano, una estructura muy tenue similar a los brazos de las galaxias espirales que alberga estrellas en formación.
“Según nuestra visión actual, los diseños en forma de grandes espirales se asocian con las galaxias con forma de disco, como la Vía Láctea o M101. Estas son, generalmente, regiones donde la formación estelar se dispara. De ahí que nos sorprendiera descubrir rasgos similares en galaxias elípticas donde, en principio, no se forman estrellas”, apunta Jean Michel Gomes, investigador del Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio (IA) de Oporto (Portugal) que encabeza el estudio.
El hallazgo de estos brazos espirales, extremadamente tenues, ha sido posible gracias a CALIFA, un proyecto desarrollado en el Observatorio de Calar Alto que emplea la técnica conocida como espectroscopía 3D. Esta permite cartografiar galaxias enteras y generar mapas de sus distintas propiedades, como la edad de sus estrellas, su velocidad o su composición química. Los datos de CALIFA han sido combinados con las imágenes del sondeo SDSS.
“Nunca hubiéramos podido detectar rasgos tan débiles sin CALIFA”, señala José Manuel Vílchez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en el trabajo. “Con las técnicas tradicionales estructuras así quedaban diluidas por la luz de fondo de las estrellas, pero la sensibilidad espectral de CALIFA ha abierto un nuevo escenario en el estudio de las galaxias elípticas”.
Estas estructuras espirales, donde se están formando estrellas masivas, constituyen una prueba de que las galaxias elípticas, en apariencia mortecinas, aún mantienen un leve crecimiento en sus regiones externas. Sin embargo, aún se desconoce si estos brotes de formación estelar son sus últimos vestigios de actividad o si se trata más bien de un rejuvenecimiento debido a la interacción con galaxias menores.
La búsqueda y el estudio de este tipo de estructuras resulta fundamental para comprender la historia de las galaxias elípticas que, se cree, se forman mediante procesos de fusión de galaxias y contienen en torno a la mitad de las estrellas que el universo ha producido a lo largo de su historia.

Fuente: SINC
Posted: 23 Feb 2017 09:00 AM PST

Una muy buena noticia para Rancagua y sus alrededores ya que se viene la muestra itinerante “Noticias del Universo”, que se expondrá desde el 7 al 28 de marzo en el Museo Regional de la ciudad, de forma totalmente gratuita.
Los visitantes de la muestra podrán apreciar en ocho módulos interactivos, cómo el ser humano ha descubierto el Universo a través de la historia, conociendo fenómenos como el espectro electromagnético, el paralaje, los exoplanetas, la vida de una estrella, la teoría del Big Bang, entre otros.
Así, de manera entretenida grandes y chicos podrán aprender más de astronomía, gracias a la creación conjunta del Programa Explora Conicyt, el Observatorio Europeo Austral (ESO), Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) y el Programa de Astronomía de Conicyt.
Cuándo: Desde el martes 7 al martes 28 de marzo de 2017.
Horarios: Martes a jueves, de 10:00 a 18:00 h.; viernes de 10:00 a 17:00 h.; sábado y domingo de 09:00 a 13:00 h.
Dónde: Museo Regional de Rancagua. Estado 685, Rancagua.
Valor: Entrada liberada.
Contacto: parexplora.ohiggins@ucm.cl
Posted: 24 Feb 2017 07:00 AM PST






Ilustración artística de formas de vida en una enana marrón. Crédito: Mark Garlick/Science Source.

Una abundante nueva variedad de lugares que podrían servir de hogar para la vida… y las vistas son espectaculares. Flotando en la Vía Láctea hay tal vez mil millones de frías enanas marrones, objetos muchas veces tan masivos como Júpiter, pero no lo suficiente para encenderse como una estrella. Según un estudio reciente, las capas de sus atmósferas superiores presentan temperaturas y presiones similares a las de la Tierra, y podrían albergar microbios que naveguen en corrientes termales ascendientes.
La idea surge de la idea de una zona habitable que incluye una vasta cantidad de mundos que previamente no eran considerados. “No se necesita tener inevitablemente un planeta terrestre con una superficie”, dice Jack Yates, científico planetario de la Universidad de Edimburgo en Reino Unido, quien lideró el estudio.
La vida atmosférica no es solo para las aves. Durante décadas, los biólogos han conocido microbios que se dejan llevar por el viento a granes alturas sobre la superficie de nuestro planeta. Y en 1976, Carl Sagan imaginó la clase de ecosistema que podría evolucionar en las capas superiores de Júpiter, alimentados por la luz solar. Sería como plancton aéreo: pequeños organismos que Sagan llamó “hundidores” (“sinkers” en inglés). Otros organismos, denominados “flotadores” (“floaters” en inglés), podrían ser similares a globos y subir o bajar en la atmósfera manipulando la presión de sus cuerpos. En los años posteriores, los astrónomos también han considerado la idea de microbios en la atmósfera de dióxido de carbono sobre la superficie inhóspita de Venus.
Yates y sus colegas aplicaron el mismo pensamiento a una clase de mundo que Sagan no conoció. Algunas enanas marrones frías, descubiertas en 2011, tienen superficies a temperaturas ambientes o menores; las capas más bajas serían realmente agradables. En marzo de 2013, los astrónomos descubrieron a WISE 0855-0714, una enana marrón a solo 7 años-luz de distancia que parece tener nubes de agua en su atmósfera. Yates y sus colegas actualizaron los cálculos de Sagan para identificar los tamaños, densidades, y estrategias de vida de los microbios que podrían arreglárselas para mantenerse en las alturas de la región habitable de una enorme atmósfera con hidrógeno gaseoso como predominante. Si se hunde demasiado se cocina o aplasta por la presión. Si se eleva demasiado alto se puede congelar.
En tal mundo, los pequeños hundidores como los microbios de la atmósfera de la Tierra, o incluso más pequeños, tendrían una mejor probabilidad que los flotadores de Sagan, informaron en el estudio. Pero mucho depende del clima: Si las marejadas de vientos son muy fuertes en las enanas marrones, como parece ser el caso en las bandas de los gigantes de gas como Júpiter y Saturno, las criaturas del cielo pueden forjar un nicho. En ausencia de luz estelar, podrían alimentarse de nutrientes químicos. Las observaciones de las atmósferas frías de enanas marrones revelan la mayoría de los ingredientes de los que la vida terrestre depende: carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, aunque quizá no fósforo.




Ilustración artística de formas de vida en Júpiter. Crédito: Paul Calle.

La vida es especulativa, pero vale la pena considerarla, dice Duncan Forgan, astrobiólogo de la Universidad de St. Andrews en Reino Unido, quien no participó del estudio pero dice que es alguien cercano al equipo. “Realmente abre el campo en términos de la cantidad de objetos que podríamos entonces pensar, bien, estas son regiones habitables”, indica.
Hasta ahora, solo unas pocas docenas de enanas marrones frías han sido descubiertas, aunque las estadísticas sugieren que debería haber unas 10 a menos de 30 años-luz de la Tierra. Estas enanas deberían ser objetivos para el Telescopio Espacial James Webb (JWST), que es sensible en el infrarrojo donde las enanas marrones más se destacan. Después que se lance en 2018, el JWST debería revelar el clima y composición de sus atmósferas, dice Jackie Faherty, astrónomo de la Institución Carnegie para la Ciencia en Washington, D.C. “Comenzaremos a obtener magníficos espectros de estos objetos”, dice ella. “Esto me hace pensar en ello”.
Probar la existencia de vida requeriría anticipar una fuerte huella espectral de subproductos de los microbios como metano u oxígeno, y luego diferenciarlos de otros procesos, dice Faherty. Otro problema sería explicar cómo podría surgir la vida en un ambiente que carece de interfaces agua-roca, como respiraderos hidrotermales, donde se piensa que la vida pudo haber comenzado en la Tierra. Quizá la vida podría desarrollarse gracias a reacciones químicas en las superficies de granos de polvo en la atmósfera de enanas marrones, o tal vez logró afianzarse apoyo después de llegar a bordo de un asteroide. “Tener pequeños microbios que flotan dentro y fuera de la atmósfera de una enana marrón es genial. Pero hay que llevarlos allí primero”, dice Forgan.

El estudio “Atmospheric Habitable Zones in Y Dwarf Atmospheres” fue publicado en la edición del 20 de febrero de 2017 de The Astrophysical Journal.

Fuente: Science
Posted: 25 Feb 2017 08:00 AM PST



Ilustración artística de la superficie de TRAPPIST-1e, retratada en un póster turístico. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

El descubrimiento de siete planetas de tamaño terrestre alrededor de una estrella cercana, TRAPPIST-1, es ciertamente una noticia emocionante. Pero ¿cuánto tiempo nos tardaríamos en visitar uno de estos mundos potencialmente similares a la Tierra?
TRAPPIST-1 se encuentra a 39 años-luz de la Tierra, o unos 369 billones de kilómetros. Nos tardaríamos unos 40 años viajando a la velocidad de la luz, pero ninguna nave espacial de las construidas hasta ahora puede alcanzar esa velocidad.
Aún así, la humanidad ha enviado algunas naves bastante rápidas al espacio. Con la tecnología actual, ¿cuánto nos tomaría llegar a TRAPPIST-1?
Dada la velocidad de una nave espacial, calcular la cantidad de tiempo que se tardaría en viajar hasta TRAPPIST-1 es simple. Dado que la velocidad es igual a la distancia dividida por el tiempo, el tiempo total de viaje es igual a la distancia hasta TRAPPIST-1 (39 años-luz) dividida por la velocidad de la nave.

New Horizons

New Horizons, la nave más rápida lanzada hasta ahora, sobrevoló Plutón en 2015 y actualmente viaja alejándose del Sol a 14,31 km/s según la web de seguimiento de la NASA. A esta velocidad, tardaría unos 817.000 años en llegar a TRAPPIST-1.

Juno

La sonda Juno de la NASA voló más rápido que New Horizons durante su aproximación al gigante Júpiter en 2016. Asistida por la gravedad de Júpiter, Juno alcanzó una velocidad máxima de 265.000 km/h en relación a la Tierra, convirtiéndose en el objeto más rápido hecho por el hombre (aunque la velocidad inicial de New Horizons fue mayor que la velocidad de Juno después del lanzamiento).
Incluso si Juno viajara constantemente a esa velocidad, llegaría en 159.000 años a TRAPPIST-1.

Voyager 1

Voyager 1, la sonda más lejana de la Tierra, dejó el Sistema Solar y entró al espacio interestelar en 2012. Según la NASA, se mueve a 38,200 mph (o unos 61.500 km/h). Si Voyager 1 se dirigiera a TRAPPIST-1, llegaría en 685.000 años.
Pero Voyager 1 nunca llegará a TRAPPIST-1. En cambio, la sonda se dirige a la estrella AC +79 3888 que se encuentra a 17,6 años-luz de la Tierra y pasará a 1,7 años-luz de la estrella en unos 40.000 años.

Transbordador espacial

El transbordador espacial de la NASA viajó alrededor de la Tierra a una velocidad máxima de aproximadamente 28.160 km/h. Una nave que viajara a esta velocidad tardaría unos 1,5 millones de años en llegar a TRAPPIST-1.
Así que para una misión humana al sistema TRAPPIST-1, el transbordador espacial no sería una forma práctica de transporte.

Breakthrough Starshot

Una nave ultra rápida que podría llegar a TRAPPIST-1 en un tiempo mucho menor es una misión interestelar ideada por Stephen Hawking y otros en la iniciativa Breakthrough Starshot.
Las diminutas sondas de Hawking impulsadas por láser podrían, en teoría, volar a un 20% de la velocidad de la luz o 216 millones de km/h. ¡4.000 veces más rápidas que la sonda New Horizons! Una nave así de rápida podría llegar hasta TRAPPIST-1 en menos de 200 años. Pero ese concepto aún no ha sido desarrollado.
Así, con la tecnología actual no hay manera de que alguien vivo en la actualidad pudiera visitar TRAPPIST-1. Por lo tanto, no hagan sus planes de vacaciones interestelares… todavía.

Fuente: Space.com

Posted: 27 Feb 2017 07:00 AM PST



Ilustración artística de la sonda Juno sobre el polo norte de Júpiter. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
La sonda Juno de la NASA, que ha estado en órbita alrededor de Júpiter desde el 4 de julio de 2016, permanecerá en su órbita actual de 53 días durante el resto de su misión. Esto permitirá a Juno cumplir sus objetivos científicos y al mismo tiempo evitar el riesgo de un encendido de motor previamente planeado que habría reducido el periodo orbital de la nave a 14 días.
“Juno está saludable, sus instrumentos científicos están completamente operacionales, y los datos e imágenes que hemos recibido son simplemente increíbles”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador adjunto del directorio de misiones científicas de la NASA en Washington. “La decisión de renunciar al encendido es la correcta; preservar un activo valioso de manera que Juno pueda continuar su emocionante viaje de descubrimientos”.
Juno ha orbitado exitosamente a Júpiter cuatro veces desde que llegó al planeta gigante, y la órbita más reciente fue completada el 2 de febrero. Su próximo sobrevuelo cercano de Júpiter será el 27 de marzo.
El periodo orbital no afecta la calidad de los datos recolectados por Juno en cada sobrevuelo, dado que la altitud sobre Júpiter será la misma al momento de la aproximación máxima. De hecho, una órbita más larga proporciona nuevas oportunidades que permiten una exploración más a fondo de las partes exteriores del espacio dominado por el campo magnético de Júpiter, algo que no era parte de la misión original, incrementando el valor de la investigación de Juno. Además, al pasar menos tiempo dentro de los cinturones de radiación del planeta, el tiempo de vida de la misión podría incrementarse.
Durante cada órbita, Juno se mueve sobre las nubes altas de Júpiter, a una distancia de hasta 4.100 km. Durante estos sobrevuelos, Juno estudia bajo la oscura cubierta de nubes e investiga las auroras de Júpiter para aprender más acerca de los orígenes, estructura, atmósfera y magnetósfera del planeta.
El plan de vuelo original de Juno indicada que la sonda daría dos vueltas alrededor de Júpiter en órbitas de 53 días, para luego reducir su periodo a 14 días hasta el fin de su misión. Sin embargo, dos válvulas que son parte del sistema del motor principal de la nave no operaron como se esperaba cuando el sistema de propulsión fue presurizado en octubre. La telemetría de la sonda indicó que la válvula tardó varios minutos en abrirse, mientras que tardó unos pocos segundos durante los encendidos anteriores.
Se analizó varios escenarios para poner a Juno en una órbita más pequeña, pero una nueva falla podría resultar en una órbita poco útil para la misión, lo que representaba un riesgo para los objetivos científicos.
Juno continuará operando dentro del actual plan de presupuesto hasta julio de 2018, por un total de 12 órbitas científicas. Luego de eso, el equipo puede proponer una extensión de la misión, lo que será evaluado en base al mérito y valor del retorno científico previo y del anticipado.
Fuente: Mission Juno
Posted: 28 Feb 2017 07:00 AM PST



Ilustración artística de la cápsula tripulada Dragon v2 en órbita. Crédito: SpaceX.
La empresa SpaceX anunció el 27 de febrero que llevará a dos privados en un viaje alrededor de la Luna a finales de 2018. Esas dos personas han hecho un pago importante para realizar una misión lunar. Como los astronautas de la misiones Apollo lo hicieron, estos turistas viajarán al espacio llevando las esperanzas y sueños de toda la humanidad, impulsados por el espíritu humano de exploración, indicó SpaceX en un comunicado. La compañía espera llevar a cabo las pruebas físicas y de salud, y también comenzar el entrenamiento inicial hacia finales de este año.
Sin la NASA, esto no sería posible, según SpaceX. El programa de vuelos tripulados comerciales de la NASA, que proporcionó la mayoría del financiamiento para el desarrollo de la cápsula Dragon 2, es un facilitador clave para esta misión. Además, se hará uso del cohete Falcon Heavy que fue desarrollado con financiamiento interno de SpaceX. Falcon Heavy tiene su primer vuelo de prueba programado para los próximos meses y, si es exitoso, será el vehículo más poderoso en alcanzar la órbita después del cohete lunar Saturn V.
A finales de este año, como parte del programa de la NASA, SpaceX lanzará su nave Crew Dragon (Dragon Version 2) a la Estación Espacial Internacional (ISS). Esta primera misión de demostración será en modo automático, sin personas a bordo. Se espera que una misión posterior con tripulación vuele en el segundo cuarto de 2018. Actualmente, SpaceX está contratada para realizar un promedio de cuatro misiones de Dragon 2 a la ISS por año, tres llevando carga y una llevando tripulación. Al volar también misiones tripuladas privadas, algo que la NASA ha estimulado, disminuyen los costos a largo plazo para el gobierno y se obtiene un historial de vuelo más confiable, beneficiando tanto al gobierno como a las misiones privadas.
Una vez que las misiones operacionales de Crew Dragon estén funcionando para la NASA, SpaceX lanzará la misión privada en un viaje a circunnavegar la Luna y regresar a la Tierra. El lanzamiento será desde la histórica rampa 39A del Centro Espacial Kennedy cerca de Cabo Cañaveral; la misma plataforma usada por el programa Apollo. Esto representa una oportunidad para que el ser humano regrese al espacio profundo por primera vez en 45 años y viajar más rápido y lejos en el Sistema Solar.
Diseñada desde el comienzo para llevar humanos, la nave Dragon tiene un largo legado de vuelos. Estas misiones se basarán en ese patrimonio, extendiéndolo a las operaciones de misiones de espacio profundo, un hito importante en el trabajo hacia el objetivo final de llevar humanos a Marte.
Fuente: SpaceX

Posted: 03 Mar 2017 07:00 AM PST


Chile es un país privilegiado para observar y acercarse a las maravillas que contiene el universo. En el norte se encuentran los cielos más limpios del planeta, con más de 300 días despejados al año y excelentes condiciones ambientales. Por esta razón, la mayoría de los grandes observatorios mundiales están emplazados en esta zona, posicionando a nuestro país como potencia en el estudio astronómico.
Hace cuatro años, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, a través de sus programas Explora y de Astronomía, en conjunto con la Fundación Planetario y la Sociedad Chilena de Astronomía, SOCHIAS, decidió instaurar el Día de la Astronomía en el mes de marzo, como una manera de destacar este patrimonio natural, difundir las investigaciones en este ámbito y despertar el interés de la comunidad. En este contexto, se coordinan y realizan charlas y actividades a lo largo del territorio nacional y donde también se cuenta con el apoyo y la colaboración de distintas instituciones.
Este 2017, la celebración se llevará a cabo durante toda una semana, finalizando el viernes 17 de marzo. La invitación es a apagar las luces, elevar la vista y mirar el cielo para sorprenderse y aprender sobre planetas, estrellas, cometas, asteroides, galaxias y especialmente, océanos en el espacio, que es nuestro tema del año.
Ve la lista completa de actividades aquí.

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