lunes, 10 de abril de 2017

Cosmo Noticias 10-04-17




Posted: 04 Apr 2017 08:00 AM PDT


Ubicación de los telescopios participantes del Global mm-VLBI Array (GMVA) y del Event Horizon Telescope (EHT). Crédito: ESO/O. Furtak.
El centro de nuestra galaxia alberga un monstruo cósmico: un agujero negro supermasivo conocido como Sagitario A*, cuya masa equivale a unos cuatro millones de veces la masa del Sol. Su gravedad es tan intensa que ni siquiera la luz escapa a su fuerza de atracción, lo que significa que no lo podemos ver y si no fuera por su influencia gravitacional sobre las estrellas que lo rodean, ¡ni siquiera sabríamos que existe! Sin embargo, se ha puesto en marcha una ambiciosa colaboración para obtener una imagen del horizonte de eventos del agujero negro.
Dos proyectos crean telescopios virtuales del tamaño de la Tierra: el Global mm-VLBI Array (GMVA) y el Event Horizon Telescope (EHT), ambos formados por radiotelescopios repartidos por todo el planeta. El GMVA estudiará las propiedades de acreción y erupción en las inmediaciones del centro galáctico, mientas que el EHT buscará obtener, por primera vez, imágenes de la sombra del horizonte de eventos del agujero negro supermasivo que se encuentra en el corazón de la Vía Láctea.
En esta colaboración participa una impresionante cantidad de telescopios distribuidos por todo el globo, desde el Polo Sur hasta Europa, pasando por Hawái y Chile. Con sus 66 antenas, receptores de última generación, excelente sitio de observación y ubicación austral, ALMA es el observatorio más grande y sensible del GMVA y el EHT, convirtiéndose en componente estratégico de ambos. Las observaciones para el GMVA se harán entre el 1 y el 4 de abril de 2017, mientras que las del EHT se desarrollarán entre el 5 y el 14 de abril.
Una vez realizadas las observaciones, se procederá con un largo y arduo trabajo de tratamiento de los datos adquiridos durante éstas, y se espera tener los primeros resultados hacia fines de 2017. La comunidad científica espera con entusiasmo los resultados del proyecto EHT/GMVA debido a su gran potencial científico.


Imágenes simuladas de la sombra de un agujero negro: la relatividad general predice que la sombra debería ser circular (centro), pero un agujero negro podría potencialmente tener una sombra achatada por el ecuador (izquierda) o por los polos (derecha). Crédito: D. Psaltis y A. Broderick.
Si bien no hay garantías específicas en cuanto a resultados, el potencial científico del proyecto y las metas propuestas son fascinantes. Entre ellas, se espera poner a prueba la Teoría General de la Relatividad de Einstein, que predice la existencia de una “sombra” más o menos circular alrededor del agujero negro. Asimismo, se buscará entender el fenómeno de acreción de material alrededor de los agujeros negros, así como la formación de los chorros de gas que estos expulsan a gran velocidad.
Fuentes: ALMA, ESO
Posted: 06 Apr 2017 08:00 AM PDT


Ilustración del frío y seco ambiente actual en Marte (izquierda) y el que pudo tener en el pasado (derecha). Crédito: Centro de Vuelo Espacial Goddard.
Los últimos análisis de la delgada atmósfera de Marte demuestran que esta se ha reducido en los últimos millones de años debido al bombardeo de partículas del viento solar, que han arrastrado los gases marcianos hacia el espacio, produciendo cambios significativos en el clima del planeta.
“Esto ha contribuido a la transición del clima templado, caliente y húmedo que tuvo Marte en el pasado a la fría, seca y delgada atmósfera que conserva hoy”, explica un grupo de investigadores liderados por Bruce Jakosky desde la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.).
Jakosky y su equipo han utilizado los datos de la misión Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN (MAVEN) para aportar una perspectiva más exacta acerca de la historia y los cambios climáticos en Marte, así como su evolución geológica y posible habitabilidad. La composición de la atmósfera de un planeta contribuye en gran medida a su clima.
En concreto, los investigadores midieron en la atmósfera marciana, a diferentes alturas, las concentraciones de dos isótopos del argón (Ar), un gas noble que no reacciona químicamente con otros elementos y no queda secuestrado en las rocas. El único proceso que puede eliminarlo hacia el espacio es el viento solar, mediante un proceso conocido como pulverización catódica (vaporización de átomos por bombardeo con iones energéticos).
De esta forma descubrieron que, en altitudes más altas, el isótopo de argón más liviano, el 36Ar, es más abundante que el más pesado, el 38Ar, por lo que el primero tiene mayor probabilidad de ser eyectado de la atmósfera por la radiación y el viento que llegan desde el Sol.
Basándose en las mediciones de MAVEN, los autores han deducido que, desde que se formó el Planeta Rojo, el 66% del argón de su atmósfera ha desaparecido. Estos resultados sirvieron a los investigadores, a su vez, para calcular la disminución de otros gases por el mismo mecanismo, como el dióxido de carbono (CO2).
“Determinamos que la mayor parte del CO2 del planeta también se ha perdido en el espacio por pulverización”, explica Jakosky. Esta molécula resulta de interés porque es el principal componente de la atmósfera marciana y por ser un eficiente gas de efecto invernadero que permite retener el calor y calentar el planeta.
Los autores sugieren que su atmósfera probablemente haya sido igual de gruesa que la de la Tierra, pero compuesta principalmente de dióxido de carbono; y que la mayor parte de este y otros gases atmosféricos se han perdido, lo que ha provocado los enormes cambios en el clima del Planeta Rojo desde su formación.



Animación de la pérdida sustancial de la atmósfera de Marte que cambió drásticamente su clima. Crédito: Lunar and Planetary Institute.
En la actualidad el agua líquida, esencial para la vida, no es estable en la superficie de Marte porque su atmósfera es demasiado fría y delgada para soportarla. Sin embargo, los lechos secos de antiguos ríos y lagos observados en el Planeta Rojo, así como algunos minerales que sólo se forman en presencia de agua líquida, indican que su clima fue muy diferente en el pasado, lo suficientemente cálido para que el agua fluyera sobre la superficie durante largos períodos de tiempo.

El equipo de la misión MAVEN ya informó en 2015 sobre la pérdida del gas atmosférico por efecto del viento solar. Lo que ha hecho ahora es estimar cuánto gas se ha perdido a lo largo del tiempo.
El artículo “Mars’ atmospheric history derived from upper-atmosphere measurements of 38Ar/36Ar” fue publicado en la edición del 31 de marzo de 2017 en Science.
Fuente: SINC

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