martes, 4 de abril de 2017

Lectura – Sustrato

Lectura – Sustrato
Carlos Mujica |Marzo 28, 2017


En la columna anterior “campo”, del martes 14 de marzo, dejamos sentado: “el sustrato estaba entre los elementos que originan la luz”. Lo dijimos así, porque había una concepción para los científicos de entonces que el éter era el sustrato material para la concepción ondulatoria de la luz. Descartada la total idea del éter, el sustrato material sigue vigente, pero asumiendo como sustrato material la masa gaseosa de la atmósfera del cuerpo ponderable de la Tierra. De modo que la concepción de campo aplicada a la atmósfera como sustrato material, en la cual la energía solar interviniente en la energía de las partículas genera y produce la luz en este campo atmosférico.
La concepción de campo sólo se admitía para los procesos de la materia, pero con los resultados de los experimentos de Faraday y Maxwell en los procesos electromagnéticos, el campo también fue admitido para la luz. En el campo atmosférico lo que origina la movilidad de la luz no es ella misma. El desplazamiento de la propagación de la luz es producido por la alta velocidad de la energía solar en su contacto pasajero, pero contínuo, con la energía de las partículas atmosféricas. Pero como la energía es invisible y no se detiene, el fenómeno de la iluminación, por el movimiento progresivo de la energía solar en la atmósfera parece que fuese producido por la luz visible. De modo que el fenómeno del movimiento de la energía por la visibilidad de la luz se atribuye, sin discernirlo, a la luz.
Es por esto que los puntos de luz que se observan en el cielo nocturno como resultado de la iluminación de un hemisferio de la atmósfera de esos cuerpos ponderables: planeta, satélites, producida por el desplazamiento en ella de la energía procedente del Sol o de cualquier otra estrella a la cual pertenezca el cuerpo ponderable del sistema, son fijos no móviles. Como también es fija la luz del bombillo o del fluorescente.
Es indiscutible que energía es la que se mueve a 300.000 km/s. Los medios productores de energía, para no desperdiciarla, la conducen por cables. La luz de un bombillo o de un fluorescente es puntual, fija. Fuera de ellos, en su entorno, por la movilidad de la energía en la atmósfera del área se produce un efecto lumínico que rodean estos puntos de luz. Es la energía la que se mueve y no la luz que es fija, puntual. La luz como fenómeno de la acción de la energía en la energía de la materia es, pues, un efecto.
Por carlos mujica
carlosmujica928@yahoo.com
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