martes, 11 de julio de 2017

Lectura – Luz terráquea

Lectura – Luz terráquea
Carlos Mujica |Julio 4, 2017

Todavía la gente imagina que la luz que ilumina los días de la Tierra viene del Sol. No es así. La luz que de modo permanente ilumina al Sol, no permite la noche solar; no se debe observar directamente sin riesgo de la visión, es para su propia iluminación. ¿Cómo se produce, entonces, la iluminación de los días en la Tierra? La iluminación de la tierra se produce en su propia atmósfera. Razón por la cual, desde la noche de la tierra, podemos observar en la eterna noche del espacio, los cuerpos ponderables similares a la Tierra como si fuesen puntos de luz. Es decir, cada planeta genera en su propia atmósfera, su propia luz. Si la luz, como se asegura, tuviese la misma velocidad de la energía, como lo dejó dicho Maxwells en su teoría, el espacio no fuera oscuro, sino que la iluminación de esos puntos de luz que son cuerpos ponderables, se propagaría desde ellos hacia esas zonas oscuras del universo que los separa uno de otro. De modo que este sólo ejemplo está negando la velocidad de la luz.
Si desde un punto externo a la Tierra pudiéramos observar nuestro planeta, de seguro, la Tierra se vería igualmente como un punto de luz; su iluminación no va más allá de los límites de su propia atmósfera. La iluminación es posible en las áreas donde hay materia. La atmósfera es materia gaseosa que la energía procedente del Sol, al ingresar en la energía de las partículas de esa masa, se activa, y la masa de esas partículas altamente calentadas genera luz. Es así como los cuerpos, y con ellos la Tierra, producen su propia iluminación. La luz que ilumina al Sol no es la luz que ilumina a la Tierra y a todos los cuerpos ponderables de los planetas. Todos esos cuerpos que por las noches se observan iluminados sólo reciben del Sol su energía; es la energía solar la que convierte a las partículas de la masa atmosférica en luz. Son pues, dos iluminaciones individuales: la del Sol para su iluminación propia; y la de la Tierra, igualmente, para su propia iluminación.
El proceso para generar iluminación tanto en el Sol como en la Tierra es el mismo. Sus componentes son siempre los mismos: una masa material y una energía interviniente. El ejemplo de la energía procedente del Sol para la iluminación de la Tierra, es muy similar en el proceso de iluminación de un fluorescente, la energía interviniente en este caso es la conocida energía eléctrica.
Carlos Mujica
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@carlosmujica92

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