jueves, 13 de julio de 2017

Los planetas más extremos del universo

Los planetas más extremos del universo
Mientras continúa la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar, ya conocemos muchos mundos con características extremas. Son los siguientes.


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El planeta más frío del universo
Con una temperatura de unos 50 grados por encima del cero absoluto (-223 ° C), el planeta extrasolar OGLE-2005-BLG-390Lb ostenta, por el momento, el título de planeta más frío. Este mundo está situado a 20.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario, muy cerca del centro de la Vía Láctea. Su estrella posee una masa baja, es una estrella fría conocida como una enana roja. Lo más curioso es que el planeta orbita a 80 millones de kilómetros de su estrella, algo menos que la distancia entre Júpiter y el Sol. El resultado es que, este planeta, al que también se conoce popularmente como Hoth (de Star Wars), es incapaz de sostener la vida y la mayoría de los gases de su atmósfera se congelarían agregándose a la nieve en la superficie. Fue descubierto en 2006 en los observatorios de ESO en Chile.

El planeta más caliente del universo
Lo caliente que sea un planeta depende principalmente de lo cerca que se encuentre de su estrella anfitriona -y de las características de la propia estrella-. En nuestro propio sistema solar, Mercurio , por ejemplo, es el planeta más cercano al Sol con una distancia media de 57.910.000 kilómetros. Las temperaturas de Mercurio en su lado diurno pueden alcanzar alrededor de los 430 ºC, mientras que el Sol cuenta con una temperatura superficial de 5.500 °C. Pero, ¿es esto lo más caliente que conocemos? Existen estrellas más masivas que el Sol mucho más ardientes. La estrella HD 195689 o KELT-9, sin ir más lejos, es 2,5 veces más masiva que el sol y tiene una temperatura superficial de casi 10.000 °C. Su planeta, KELT-9b, está mucho más cerca de su estrella anfitriona que Mercurio de nuestro Sol (concretamente 30 veces más cerca que la Tierra del Sol). Así pues, hemos llegado al planeta más caliente del universo: KELT-9b, que se encuentra a 650 años luz de la Tierra en la constelación de Cygnus. Orbita su estrella cada 1,5 días, lo que redunda en unos 4.300 ºC de temperatura; más caliente que muchas de las estrellas con una masa más baja que nuestro sol. Para que nos hagamos una idea, Mercurio sería una gota de lava fundida a esta extrema temperatura. De hecho, con lo cerca que está de su estrella, el planeta está destinado a desaparecer.
Fue descubierto en 2016 gracias al empleo del Kilodegree Extremely Little Telescope.
El planeta más grande del universo
Hablamos de DENIS-P J082303.1-491201 b, un planeta tan masivo que aún se discute si en realidad habría que clasificarlo como un planeta o como una estrella enana marrón. La cuestión es que este planeta tiene 28,5 veces la masa de Júpiter, lo que lo convierte en el planeta más masivo que aparece en el archivo de exoplanetas de la NASA. Según las definiciones oficiales se trata de un objeto demasiado masivo para ser un planeta y debería ser clasificado como una enana marrón pero, como decimos, los astrónomos no se ponen de acuerdo. Su estrella anfitriona es una enana marrón confirmada.
Se trata de un objeto subestelar que orbita la estrella DENIS-P J082303.1-491201 a unos 67,7 años luz de la Tierra en la constelación de la Vela. Fue descubierto en 2013 gracias al Observatorio de la Silla en Chile.

El planeta más pequeño del universo
El único satélite natural de la Tierra, la Luna, tiene un radio de 1.737 kilómetros. Pues el planeta más diminuto del universo es un poco más grande que nuestra luna y más pequeño que Mercurio. Se trata de Kepler-37b, un mundo rocoso que se encuentra a aproximadamente 215 años-luz de la Tierra en la constelación de Lyra. Orbita la estrella Kepler-37 a una distancia mucho más cercana de lo que está Mercurio de nuestro Sol, por lo que está demasiado caliente para soportar el agua líquida y, por lo tanto, la posibilidad de encontrar vida en su superficie. Su temperatura media es de 426 ºC. Fue descubierto en 2013 gracias a la misión  Kepler.

El planeta más antiguo del universo
También conocido como 'Matusalén', PSR B1620-26 b es el planeta más vetusto del universo conocido. Cuenta con más de 12.400 millones de años (apenas es 1.000 millones de años más joven que el propio universo) y se trata de un gigante de gas con 2,5 veces la masa de Júpiter. Fue descubierto en 1996 por un grupo de astrónomos encabezado por el astrofísico americano Donald Backer, que se encontraban examinando lo que creían que era un púlsar binario. Luego, resultó que el escenario lo conformaba un planeta que orbitaba alrededor de dos estrellas de acogida, que giran una alrededor de la otra en la constelación del Escorpión.

El planeta más joven del universo
Viajamos ahora a unos 427 años luz de distancia de la Tierra en la constelación de Tauro y nos topamos con el sistema planetario V830 Tauri, donde un joven exoplaneta de apenas 2 millones de años de antigüedad orbita su estrella anfitriona que tiene la misma masa que nuestro Sol pero el doble de radio, lo que evidencia que aún no ha entrado en su fase de formación final. El exoplaneta en cuestión ostenta, por tanto, el récord de planeta más joven del universo conocido y se caracteriza por ser un gigante gaseoso aún en crecimiento con tres cuartos de la masa de Júpiter por el momento. V830 Tauri b orbita su estrella madre cada 4,93 días a una distancia 7 veces más cercana que el planeta Mercurio con respecto al Sol, por lo que nos imaginamos las cálidas temperaturas de su superficie. Está clasificado como un Júpiter caliente y fue descubierto en 2016.
Otros 'jovenzuelos' conocidos son TW Hydrae, una estrella de unos 5-10 millones de años y el 80% de la masa del Sol y el planeta que la orbita, K2-33b, un joven mundo que se encuentra a unos 470 años luz de distancia de la Tierra en la constelación de Escorpión. El planeta es un 50% más grande que Neptuno y podría estar aún en su etapa de formación.

El planeta con el clima más violento
Es probable que conforme sigamos explorando el universo, observemos patrones climáticos que nos sorprendan por sus particularidades pero, por el momento, se encuentran demasiado lejos para que podamos analizar su clima. Por ello, el planeta con el clima más extremo del universo conocido se encuentra en nuestro sistema solar: es  Venus. Este planeta que carece de satélites naturales y bautizado así en honor a la diosa romana del amor (Afrodita en la mitología griega), tiene de todo menos un clima romántico. El planeta está envuelto en nubes de ácido sulfúrico cuyos vientos alcanzan velocidades de huracán de hasta 360 km/h. Su atmósfera es casi 100 veces más densa que la de la tierra y repleta de dióxido de carbono en su mayoría. El efecto invernadero resultante plantea un nada bucólico escenario de temperaturas de 462 ºC en la superficie. Los infernales días de Venus son, además, larguísimos, pues posee el día más largo del sistema solar: 243 días terrestres.

El planeta con las temperaturas más variables
¿Pasar de un calor infernal a un gélido 'glaciar' en unas horas? El día y la noche parecen batirse en duelo en Mercurio, pues las temperaturas diurnas y nocturnas no dejan imperturbable a nadie. De día, el planeta más cercano al Sol, concretamente en la Cuenca Caloris de 1.550 kilómetros de diámetro, podemos 'disfrutar' de unos 430 ºC de temperatura. Cuando cae la noche, las temperaturas sufren una baja de 600 grados centígrados, observándose en Mercurio los -170 ºC de temperatura. Es, sin duda, el planeta que mayor diferencia de temperatura presenta. El motivo, aparte de por su cercanía al Sol, es porque Mercurio casi no tiene atmósfera, por lo que no es capaz de retener el calor. Si aterrizáramos en Mercurio, o arderíamos en llamas o moriríamos congelados.

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