lunes, 3 de julio de 2017

NOTICIAS ASTRONÓMICAS 03-07-17




Posted: 03 Jul 2017 06:26 AM PDT
Hoy, 3 de julio, a las 20:11 horas UT, la Tierra se encontrará en su afelio, es decir, se situará a la máxima distancia anual del Sol.

Esta distancia es de 152,1 millones de kilómetros, unos cinco millones de km más que a principios de enero, cuando la distancia al Sol alcanza su mínimo anual.
Una característica que presenta el afelio, y que ya dedujo Kepler con sus famosas leyes, es que la Tierra se mueve más lentamente a lo largo de su órbita durante el verano. Por lo tanto, la duración de esta estación es superior a la de las otras. Lo contrario ocurre en el hemisferio sur.
El afelio también se presenta próximo a la fecha del inicio del verano.
El verano comienza en el "solsticio de verano" y corresponde al día más largo (y noche más corta) del año. Este día se da cuando el Sol alcanza su posición más boreal, es decir, su mayor altitud en el cielo. El inicio del verano puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas del calendario vigente (del 20 al 22 de junio).


Se podría pensar que el día más largo del año será también el día en que el Sol salga más pronto y se ponga más tarde, pero no es así: esto es debido a que la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es circular sino elíptica y a que el eje de la Tierra está inclinado en una dirección que nada tiene que ver con el eje de dicha elipse. Ello hace que un reloj solar y nuestros relojes, basados en un sol ficticio, estén desajustados. El día en el que el Sol sale más pronto es el 14 de junio, mientras que el día en el que el Sol se pone más tarde es el 27 de junio.
Entonces, ¿qué diferencias hay entre el solsticio y el afelio?
Lo primero que hay que tener claro es que las estaciones terrestres no tienen nada que ver con la distancia de la Tierra al Sol. Esto puede parecer paradójico a primera vista. El Sol es nuestra fuente de calor externa, luego cuanto más cerca estemos de él, más caliente debería estar nuestro planeta.
Aquí está el primer error. El 4 de julio de 2016 la Tierra estará en su afelio, el punto más alejado de su órbita. En cambio en el hemisferio norte es verano. ¡Más calor, más lejos del Sol! ¿Por qué se produce ésto? Se debe a la inclinación del eje terrestre.
Las estaciones se deben a la inclinación del eje de giro de la Tierra respecto al plano de su órbita, respecto al Sol. Este eje se halla siempre orientado en la misma dirección y por tanto los hemisferio norte y sur son iluminados desigualmente por el Sol según la época del año, recibiendo distinta cantidad de luz solar debido a la duración del día y con distinta intensidad según la inclinación del Sol sobre el horizonte (ya que la luz debe atravesar más o menos atmósfera).  En la imagen inferior se puede apreciar la situación que nos encontramos en el solsticio de invierno. Los rayos del Sol llegan más directamente y en mayor cantidad al hemisferio sur, por lo que en este se produce el verano, mientras que el hemisferio norte, a pesar de estar situados más cerca del Sol en esta época del año, tiene menos radiación solar, por lo que se da el invierno.

También hay que tener en cuenta otro factor a la hora de determinar la temperatura de un hemisferio u otro en las diferentes estaciones del año. La tierra es mucho más fácil de calentar que el agua, y en el hemisferio norte hay mucha más tierra que en el sur. Esto provoca que la Tierra, en su afelio esté globalmente 2,3º más caliente que en su perihelio, ¡a pesar de estar más lejos del Sol!

El agua terrestre también es la causante de que los veranos en el hemisferio sur sean más fríos que los del hemisferio norte. Además, el calor acumulado en las grandes masas de agua provoca que los días más fríos y más cálidos del año vayan con unos días de retraso respecto al perihelio y al afelio.
·  Apophis podría sufrir deslizamientos en su aproximación a la Tierra
Posted: 02 Jul 2017 09:30 AM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.

El sexto artículo, y último, que he elegido es: "Apophis podría sufrir deslizamientos en su aproximación a la Tierra"
Un equipo de investigadores, compuesto por científicos de EE.UU., China y Francia han realizado simulaciones informáticas que revelan que un asteroide que pasará cerca de la Tierra en 2029 podría sufrir deslizamientos menores. En un artículo publicado en la revista Icarus, describen los parámetros de entrada que emplearon  y los resultados obtenidos.
El asteroide Apophis se acercará a aproximadamente 35.000 kilómetros de la Tierra el 13 de abril de 2029. El número 13, unido a que este día cae en viernes, han provocado que surjan todo tipo de especulaciones catastróficas sin ninguna base científica. La Tierra estará a salvo. Pero el que sí puede sufrir percances es el propio asteroide. ¿Por qué? Porque la Tierra ejercerá una fuerza gravitatoria sobre él. Los científicos han tratado de determinar con sus simulaciones los efectos que tendrá esta fuerza sobre Apophis.
Los investigadores no poseen fotografías detalladas de Apophis. Pero sí poseen imágenes de alta resolución del asteroide Itokawa, tomadas por la sonda Hayabusa. Ambos cuerpos poseen tamaños similares y sus composiciones también podrían ser parecidas. Las imágenes de Itokawa mostraron que este asteroide estaba formado, no por un sólo cuerpo compacto, sino por la aglomeración de rocas de diferentes tamaños que permanecen juntas debido a su atracción gravitatoria. Es por ello, que el asteroide presentaba diferentes densidades en su anatomía.

Itokawa
Si Apophis tiene una estructura similar a la de Itokawa, es posible que su estructura se vea afectada por la gravedad terrestre, pudiendo llegar a sufrir deslizamientos. Para saber en qué medida podría ocurrir, los científicos realizaron las simulaciones informáticas teniendo en cuenta no sólo la atracción gravitatoria terrestre, sino también la fuerza centrífuga debida a la rotación del asteroide, las fuerzas de inercia, y otros factores.

Las simulaciones mostraron que era probable que Apophis experimentara deslizamientos suaves y lentos así como el movimiento de pequeñas rocas por su superficie. Si esto sucede, los científicos podrían estudiar zonas más profundas del asteroide lo que aportaría datos valiosísimos sobre la evolución de este tipo de objetos.
Más información en el enlace.
Posted: 02 Jul 2017 02:00 AM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.

El quinto artículo que he elegido es: "Fragmentos de asteroide orbitan en torno a una estrella de la muerte"

Crédito: CfA/Mark A. Garlick
WD 1145 + 017, una estrella enana blanca situada unos 570 años luz de la Tierra, llamó la atención de los astrónomos el año pasado, cuando detectaron evidencias de que un objeto rocoso estaba siendo destrozado, como si de una estrella de la muerte se tratara. Fue el primer descubrimiento de un cuerpo paleontológico en tránsito observado en una enana blanca.
Ahora, un equipo de astrónomos liderados por Saul Rappaport, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), revelan que este misterioso objeto es un asteroide y que sus fragmentos están a la deriva alrededor del remanente estelar.
Rappaport, junto con Andrew Vanderburg, del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica en Cambridge, Massachusetts, fueron parte de un equipo internacional que detectó los cambios en el brillo de WD 1145 + 017 gracias a los datos aportados por el telescopio Kepler de la NASA. Su investigación determinó que "algo" transitaba a la enana blanca, por lo que recabaron datos para descubrir la verdadera naturaleza de dichos objetos.
Gracias a la colaboración de cuatro observatorios de astrónomos aficionados, que contaban con telescopios con aberturas desde los 28 hasta los 80 centímetros, se recabaron más datos de WD 1145 + 017 y su entorno mediante observaciones fotométricas que se llevaron a cabo entre el 1 de noviembre de 2015 y el 21 de enero de 2016.

El equipo informa de la detección de 237 eventos de tránsito, más específicamente, variaciones en el flujo de luz producidas probablemente porque el polvo de los cuerpos que orbitan a la enana blanca bloquea su luz. Los datos indican que el objeto está siendo destrozado por la fuerza de gravedad de la enana blanca y está en proceso de vaporización por la luz estelar. Es decir, se ha localizado un cuerpo principal que orbita en torno a la enana marrón cada 4,5 horas del cual se desprenden fragmentos que alcanzan órbitas de periodo más corto.

Los científicos fueron capaces incluso de determinar la masa del objeto. El asteroide posee aproximadamente el 10 por ciento de la masa del planeta enano Ceres.

La velocidad de liberación de los fragmentos se estimó en una sola pieza cada pocos días. Los cálculos realizados muestran que si el nivel de actividad actual se mantiene, la vida útil esperada del asteroide sería de unos 5.000 años.

Los científicos siguen estudiando el sistema a la espera de reunir más datos.

Más información en el enlace.
Posted: 01 Jul 2017 01:30 PM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.


El cuarto artículo que he elegido es: "El asteroide "hueso" y sus dos lunas"
El asteroide (216) Kleopatra ha llamado la atención de los astrónomos desde hace mucho tiempo, porque su brillo es muy variable. Pero parece ser, que cada vez que alguien lo mira con un nuevo instrumento, ese interés aumenta. En el año 2000 se constató que tenía forma de "hueso de perro" , y  en 2008 se descubrió que tenía dos lunas. Esta semana se ha publicado un artículo en Ícaro, de Pascal Descamps, Franck Marchis, y otro 17 coautores, que utilizan las mediciones de las órbitas de los satélites para determinar la masa y la densidad de Kleopatra. Recientemente, la IAU ha aprobado los nombres de las dos lunas: Cleoselene y Alexhelios. Estos nombres fueron elegidos por los hijos gemelos de Cleopatra:  Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. La luna más externa se denomina Alexhelios y la luna más interna es Cleoselene. En la mitología griega, Helios y Selene representaban al Sol y a la Luna, respectivamente.


He aquí un resumen de lo que sabemos de Kleopatra:

     * Se descubrió el 10 de abril 1880 por Johann Palisa.

   * A finales de 1970, los estudios de la curva de luz realizados desde la Tierra mostraron una dependencia de la posición relativa de Cleopatra y de la Tierra, lo que sugiere una forma alargada o de dos lóbulos.

   * A finales de 1990, gracias a la óptica adaptativa y a las imágenes de radar, se sugiere una forma de hueso de perro para el asteroide, con unas dimensiones de 217 x 94 x 81 Km.
   * Hubo una oposición particularmente buena a finales de 2008,  situándose Kleopatra a tan sólo 1,23 UA de la Tierra, y es entonces cuando las dos lunas fueron descubiertas y sus movimientos observados mediante el telescopio Keck II.

Aquí está una de las imágenes del Keck II que muestra a las lunas recientemente descubiertas, y que también  resuelve la forma del asteroide.

Kleopatra, Alexhelios (1) y Cleoselene (2).

Con los datos actuales, se ha calculado que Kleopatra posee unos 271 kilómetros de largo, con dos lóbulos de unos 80 kilómetros unidos por un cuello de unos 50 a 65 kilómetros. Las dos lunas tienen entre 5 y 10 kilómetros de diámetro y orbitan a 454  (Cleosene) y 678 (Alexhelios) kilómetros de Kleopatra.
El descubrimiento de (216) Kleopatra eleva a cuarto el número de asteroides triples descubiertos en el cinturón principal, después de (87) Sylvia, (45) Eugenia, y Balam (3749). Con tres noches de observaciones - el 19 de septiembre, y, 5 y 9 de octubre  de 2008 - los astrónomos fueron capaces de determinar el tamaño, forma, masa y densidad del cuerpo principal, y el tamaño y los parámetros orbitales de las lunas.
A partir del tamaño y de la masa determinadas de las órbitas de Alexhelios y Cleoselene, utilizando la segunda ley de Kepler, los astrónomos fueron capaces de determinar la densidad aparente de Kleopatra : 3,6 ± 4 gramos por centímetro cúbico. Kleopatra es más denso que el más denso de los minerales comunes formados de roca. Sin embargo, es mucho menos denso que  los asteroides, que son meteoritos de hierro y sílice. El espectro de tipo M, su alto albedo, y su inercia térmica muy alta, sugieren que es metálico. Si lo es, debe tener al menos un 50% de su espacio vacío a fin de tener una densidad aparente de sólo 3,6. Es decir, sería como un montón de escombros aglomerados sin apretar. Esto sugiere que el origen de Kleopatra es un proceso de reacumulación de materiales con una aceleración lo suficientemente grande como para deformar el cuerpo. Luego sus asteroides podrían tener su origen en los cuerpos que crearon a Kleopatra que finalmente adquirieron un equilibrio orbital sin adherirse al asteroide.


Más información en el enlace.

Posted: 01 Jul 2017 05:13 AM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.

El tercer artículo que he elegido es: "La escala de Turín: clasificación del peligro de impacto de objetos cercanos a la Tierra"
La Escala de Turín es un método de clasificación del peligro de impacto asociado a los objetos de tipo NEO (Near Earth Objects, objetos cercanos a la Tierra), entre los que se encuentran asteroides y cometas. Fue creada como instrumento de uso de los astrónomos y el público para conocer enseguida la peligrosidad de un eventual impacto contra nuestro planeta, combinando la probabilidad estadística y el potencial derivado de la energía cinética que procede del mismo impacto. La Escala de Palermo es parecida, pero es más técnica y compleja.
La Escala de Turín emplea una escala de valores de 0 a 10. Un objeto clasificado con el número 0 indica que éste tiene una posibilidad casi nula de colisionar con la Tierra, o con efectos eventualmente comparables a los del polvo espacial normal, es decir, demasiado pequeño como para penetrar la atmósfera y alcanzar intacto la Tierra sin desintegrarse. Un valor de 10 indica una colisión segura, con efectos a gran escala, como sembrar la destrucción total en la Tierra. Sólo se expresan números enteros: no se usan por tanto valores fraccionarios o decimales.
Un objeto recibe un valor de 0 a 10 basándose en su probabilidad de colisión y en su energía cinética, expresada en megatones (1 megatón=1 millón de toneladas de TNT). Por ejemplo, Little Boy, la bomba atómica que estalló en Hiroshima (Japón), tuvo una potencia de cerca de 13 kilotones de TNT. Por tanto, un megatón de TNT equivale a cerca de 77 bombas como la de Hiroshima.
La Escala de Turín actual usa una escala de colores: blanco, verde, amarillo, naranja y rojo. Cada color tiene un sentido descriptivo.
RIESGO NULO (blanco)
0.La probabilidad de colisión es cero, o tan baja que es prácticamente cero. Se aplica también a objetos pequeños como meteoros o cuerpos celestes que se desintegran a su paso por la atmósfera, o que raramente caen a la Tierra en forma de meteorito, y sólo excepcionalmente pueden causar daños de algún tipo.
NORMAL (verde)
1.Las observaciones ocasionales pueden descubrir el paso cerca de la Tierra de objetos que tienen un cierto peligro de colisión. Los cálculos y análisis realizados muestran que las probabilidades de colisión son extremadamente bajas y no merecen mucha atención y preocupación entre la gente. Con casi total probabilidad, las nuevas observaciones que se hagan llevarán a una reasignación al nivel 0.
MERECEDORES DE ATENCIÓN POR PARTE DE LOS ASTRÓNOMOS (amarillo)
2.Colisión muy improbable de un objeto que lleva una trayectoria cercana a la Tierra. Merece la atención de los astrónomos, pero no hay motivo de preocupación por parte de la población, ya que el riesgo no es muy probable. Las nuevas observaciones pueden reasignar el riesgo al nivel 0.
3.Encuentro cercano, merecedor de atención por parte de los astrónomos. Los cálculos indican una probabilidad de colisión de hasta un 1%, capaz de causar destrucción a nivel local. Muy probablemente, las nuevas y más precisas observaciones reconduzcan el peligro al nivel 0. Será necesaria la atención del público y de las autoridades sobre todo si el riesgo de colisión está a menos de 10 años.
4.Encuentro cercano, merecedor de atención por parte de los astrónomos. Los cálculos indican una probabilidad de colisión de más de un 1%, capaz de causar devastación a nivel regional. Muy probablemente las nuevas observaciones reasignarán el nivel de peligro a 0. Será necesaria la atención del público y de las autoridades sobre todo si el riesgo de colisión está a menos de 10 años.
ACONTECIMIENTOS PREOCUPANTES (naranja)
5.Encuentro cercano con un objeto que supone una amenaza seria, pero todavía incierta, de devastación regional. La atención crítica de los astrónomos es necesaria para determinar si existe o no la posibilidad de un choque. Si la colisión está prevista para menos de 10 años, deben considerarse medidas gubernamentales de urgencia.
6.Encuentro cercano con un gran objeto que supone una amenaza seria, pero todavía incierta, de una catástrofe global. La atención crítica de los astrónomos es necesaria para determinar si existe o no la posibilidad de un choque. Si la colisión está prevista para menos de 30 años, deben considerarse medidas gubernamentales de urgencia.
7.Encuentro muy cercano con un gran objeto, que si ocurriera en el mismo siglo, supondría una amenaza sin precedentes, pero todavía incierta, de catástrofe global. En estos casos, deben planificarse medidas internacionales, y especialmente la necesidad de determinar rápidamente y con la mayor certeza posible si la colisión tendrá lugar o no.
COLISIÓN SEGURA (rojo)
8.La colisión es segura, y con capacidad para causar destrucción localizada si impacta en tierra o un tsunami si impacta en el mar. Tales acontecimientos se presentan de media entre una vez cada 50 años y una vez cada varios miles de años.
9.La colisión es segura, y con capacidad para causar destrucción regional sin precedentes si impacta en tierra o un tsunami devastador si lo hace en el mar. Tales acontecimientos se presentan de media entre una vez cada 10.000 años y una vez cada 100.000 años.
10.La colisión es segura, y con capacidad para causar una catástrofe climática global que pueda amenazar el futuro de la civilización tal como la conocemos impacte donde impacte, en tierra o en el océano. Tales acontecimientos se presentan de media una vez cada 100.000 años o más.
Hasta la fecha, el asteroide que había alcanzado el nivel más alto en la escala de Turín ha sido el conocido Apophis.
En el año 2004 se descubrió el asteroide Apophis. Al analizar su trayectoria saltó la alarma porque fue el primer cuerpo en alcanzar el nivel 4 en la escala de Turín. Los científicos calcularon que había una probabilidad de hasta el 2,7% (1 entre 37) de que el asteroide impactara contra la Tierra el 13 de abril del 2029. Pero tras analizar observaciones previas, los astrónomos fueron capaces de calcular su trayectoria con mejor precisión descartando cualquier peligro de impacto para el año 2029, pero no para su próximo paso cercano en 2036. Nuevas medidas recientes de la órbita también han descartado el peligro de impacto para el año 2036, pero los astrónomos vigilan este cuerpo ya que es posible que durante el sobrevuelo cercano a la Tierra en el año 2029, se pueda modificar su órbita. El descubrimiento de Apophis evidenció la necesidad de poseer un sistema de protección eficaz contra un posible impacto.
Aunque los científicos han descartado que se produzca un impacto el 13 de abril de 2029, el hecho de que coincida el sobrevuelo con un “viernes y 13” ha provocado que la red se llene de falsos rumores catastróficos. Apophis pasará a tan sólo 36.000 kilómetros de la Tierra, por lo que sí se tendrá que evaluar el posible daño que pueda causar a algún satélite artificial. Por lo demás, este evento será una oportunidad para que podamos observar el paso de un asteroide de la magnitud 3,3 en el cielo. ¡Todo un espectáculo visible a simple vista!
Ahora bien, aunque hemos descartado un posible impacto de Apophis, merece la pena preguntarse qué consecuencias tiene el impacto de un cuerpo de este tamaño sobre nuestro planeta.
Los efectos exactos de cualquier impacto varían en función de la composición del asteroide, su ubicación y su ángulo de impacto. Cualquier impacto de un cuerpo de este tamaño sería fatal para un área de miles de kilómetros cuadrados, pero sería poco probable que tuviese efectos duraderos. Asumiendo que Apophis posee 325 metros de diámetro, si estuviese compuesto de roca sedimentaria, generaría un cráter de 4,3 kilómetros de impacto. Su entrada en la atmósfera generaría una energía cinética de 750 megatones. Se estima que el evento de Tunguska generó 3-10 megatones, la erupción de Krakatoa en 1883 fue equivalente a 200 megatones, y el impacto de Chicxulub, al que se ha culpado de la extinción de los dinosaurios, liberó 100.000.000 megatones. Los científicos sabrían semanas antes del impacto el lugar exacto donde se produciría lo que permitiría la evacuación de la población.

Bólido de  Cheliábinsk





Posted: 30 Jun 2017 09:00 PM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.
El segundo artículo que he elegido es: Encuentran en la órbita de Marte restos de antiguos mini-planetas.

Crédito: Apostolos Christou
El planeta Marte comparte su órbita con un puñado de pequeños asteroides llamados troyanos. Ahora un equipo internacional de astrónomos, empleando el Very Large Telescope instalado en Chile, ha encontrado que la mayoría de estos objetos comparten una composición común: son probablemente los restos de un mini-planeta que fue destruido por una colisión hace mucho tiempo. Los resultados aparece publicados en la Royal Astronomical Society.
Los asteroides troyanos orbitan en los puntos de Lagrange de los planetas.

Crédito: Wikipedia
Los puntos de Lagrange, también denominados puntos L o puntos de libración, son las cinco posiciones en un sistema orbital donde un objeto pequeño, solo afectado por la gravedad, puede estar teóricamente estacionario respecto a dos objetos más grandes, como son en este caso Marte y el Sol. Los puntos de Lagrange marcan las posiciones donde la atracción gravitatoria combinada de las dos masas grandes proporciona la fuerza centrípeta necesaria para rotar sincrónicamente con la menor de ellas. Es decir, los asteroides se mueven a la misma distancia media del Sol que el planeta Marte, pero atrapados en un ángulo seguro de 60 grados por delante y por detrás del planeta rojo. El punto de Lagrange que precede al planeta es el L4, mientras que el que va por detrás en su órbita es el L5.
Alrededor de Júpiter se han encontrado 6.000 troyanos, y alrededor de Neptuno 10. Se cree que datan de los primeros tiempos del Sistema Solar, cuando la distribución de los planetas y de los otros cuerpos menores de nuestro sistema era diferente de la actual.
Marte es hasta ahora el único planeta telúrico en el que se han encontrado asteroides troyanos en órbitas estables. El primer troyano del planeta rojo fue descubierto hace más de 25 años en L5 y se llama Eureka, en referencia a la famosa exclamación de Arquímedes. Hoy se conocen 9, y aunque parezca una cifra irrelevante si la comparamos con los cuerpos localizados en los puntos de Lagrange de Júpiter, en realidad, nos encontramos ante una estructura que no se ve en otro lugar del Sistema Solar.
Para empezar, todos los troyanos, excepto uno, se encuentran en el punto Lagrange L5.  Es más, las órbitas de todos, excepto de uno de los 8 Troyanos de L5, se agrupan alrededor de Eureka. La causa de la distribución irregular de estos objetos todavía no ha sido aclarada, aunque hay un par de teorías. En un primer escenario propuesto, una colisión rompió un precursor de un asteroide en el punto L5, lo que generó los fragmentos que forman el grupo que observamos hoy. Otra posibilidad es que un proceso llamado fisión rotacional provocara que un proto-Eureka se fragmentara. Cualquiera que sea la causa, la agrupación sugiere con mucha probabilidad que los asteroides de esta "familia Eureka" formaban parte de un solo objeto o un cuerpo progenitor. Aunque la evidencia circunstancial de esta hipótesis es fuerte, la prueba que quedaba por realizar era si estos cuerpos comparten una composición común o no. Afortunadamente, esto se puede investigar midiendo la luz del Sol reflejada en la superficie del asteroide, en otras palabras, obteniendo su espectro.
Para ello, un equipo internacional de astrónomos dirigidos por Apostolos Christou y Galin Borisov del Observatorio de Armagh en Irlanda del Norte, utilizaron el espectrógrafo X-SHOOTER montado en "Kueyen", a principios de 2016, para registrar los espectros de dos asteroides que pertenecen a la familia Eureka, 311999 y 385250. Analizando los espectros, encontraron que ambos objetos poseen una composición similar. El hallazgo muestra que estos asteroides están compuestos principalmente de olivino, un mineral que se forma típicamente en objetos mucho más grandes bajo condiciones de alta presión y temperatura, lo que significa que estos asteroides son probablemente restos materiales del manto perteneciente a un mini-planeta o planetesimal que, como la Tierra, desarrolló corteza, manto y núcleo a través del proceso de diferenciación pero, en este caso, el cuerpo fue destruido por una o más colisiones.
Christou señala que "existen muchas otras familias en el Cinturón de Asteroides situado entre Marte y Júpiter, e incluso entre los troyanos de Júpiter, pero ninguna está formada por estos asteroides compuestos por olivino". Esto se relaciona con el llamado problema del manto desaparecido: es decir, si se suma la masa de los diferentes minerales presentes en el Cinturón de Asteroides y particularmente aquellos que se cree que son pedazos de asteroides disgregados y diferenciados, hay un déficit de material procedente del manto de antiguos cuerpos, si lo comparamos con respecto al material encontrado procedente de la corteza y el núcleo de los mismos.
Aunque el descubrimiento de esta familia dominada por olivinos no proporciona una solución final al problema del manto que falta, muestra que el material del manto estuvo presente cerca de un joven Marte en la historia temprana del Sistema Solar. Como explica Christou: "Nuestros hallazgos sugieren que tal material ha participado en la formación de Marte y quizás su vecino planetario, nuestra propia Tierra".
Fuente: Phys.org
Posted: 30 Jun 2017 11:06 AM PDT
Para celebrar el primer día oficial de los asteroides, a lo largo del fin de semana republicaremos artículos sobre estos pequeños cuerpos con la finalidad de aprender más sobre ellos.


El primero de los artículos que he elegido es "Clasificación de los asteroides".
En este artículo, vamos a clasificar a los diferentes asteroides en función de su posición en el Sistema Solar.
1) Cinturón de asteroides.
La mayor parte de los asteroides conocidos giran alrededor del Sol en una agrupación que se conoce con el nombre de cinturón de asteroides, que se encuentra entre Marte y Júpiter. Este cinturón está a una distancia del Sol comprendida entre 2 y 3,5 unidades astronómicas (UA), y sus periodos de revolución se sitúan entre 3 y 6 años.
2) Asteroides cercanos a la Tierra (NEA).


Existe un especial interés en identificar asteroides cuyas órbitas interseccionan la órbita de la Tierra. Los tres grupos más importantes de asteroides cercanos a la Tierra son los asteroides Amor, los asteroides Apolo y los asteroides Atón.
- Los asteroides Atón, caracterizados por tener un rango de órbita radial cercano a una UA (unidad astronómica, la distancia de la Tierra al Sol) y un afelio de la longitud del perihelio terrestre, lo que los coloca dentro de la órbita de la Tierra.
- Los asteroides Apolo, con un rango de órbita radial más grande que el de la Tierra y un perihelio menor al afelio terrestre.
- Los asteroides Amor, con un rango orbital radial entre la órbita de Marte y la de la Tierra y un perihelio muy por encima de la órbita terrestre (de 1,017 a 1,3 ua). Los objetos que integran este tipo frecuentemente cruzan la órbita de Marte, pero no la de la Tierra. Las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos quizás alguna vez fueron asteroides del tipo Amor que fueron capturados por el planeta rojo.

3) Asteroides troyanos.

Se denominan asteroides troyanos a los pertenecientes a un grupo de asteroides que se mueven sobre la órbita de Júpiter. Están situados en los dos puntos de Lagrange triangulares a 60 grados por delante, L4 (precediendo a Júpiter en su órbita), y por detrás de Júpiter, L5 (siguiéndolo en su órbita).
También el planeta Marte cuenta con sus propios troyanos, siendo, (5261) Eureka, que ocupa el punto L5 del sistema Sol-Marte, el más conocido.
Igualmente, el planeta Neptuno tiene al menos cinco asteroides troyanos; los primeros en ser descubiertos fueron 2001 QR 322 (también denominado 2001 QR322), y 2004 UP10, que orbita delante de Neptuno en su punto lagrangiano L4). En junio de 2006 se descubrieron tres nuevos asteroides troyanos de Neptuno. Y se espera que su número sea incluso superior a la familia de Júpiter.


4) Asteroides centauros.

Se denominan asteroides centauros a los que se encuentran en la parte exterior del Sistema Solar orbitando entre los grandes planetas. Veamos unos ejemplos. (2060) Quirón orbita entre Saturno y Urano, (5335) Damocles entre Marte y Urano. Chariklo cuenta con su propio sistema de anillos.
5) Asteroides co-orbitantes de la Tierra.


Son asteroides que al acercarse a la Tierra permanecen capturados por la gravedad terrestre por algunos años y luego se alejan nuevamente. Ejemplos de este tipo de asteroides son: 2003 YN107 y 2004 GU9.
Posted: 29 Jun 2017 02:49 PM PDT
De todas las especies que han vivido en nuestro planeta, más del 99% están extinguidas. Pero si estudiamos cuando desaparecieron las diferentes especies, podemos comprobar que hubo ocasiones en las que la tasa de extinción aumentó de manera considerable en un  corto periodo de tiempo. Los científicos conocen como extinciones masivas a estos periodos de grandes desapariciones.
Las extinciones masivas han influido profundamente en la historia de la vida terrestre. Ahora, muchos científicos creen que nos encontramos ante una nueva extinción masiva.
La extinción masiva más famosa es la que provocó el final de los dinosaurios y fue desencadenada por el impacto de un gran meteorito al final del periodo Cretácito. Sin embargo, las otras grandes extinciones tienen su origen en fenómenos originados totalmente en la Tierra. Y aunque son menos conocidas, su estudio puede arrojar pistas sobre lo que está ocurriendo en la actualidad.
1. El Ordovícico Tardío.
Esta antigua crisis se produjo hace unos 445 millones de años. La teoría defendida por autores como Ernesto Sartorius (2011) postula que la primera extinción masiva fue causada al inicio de una larga edad de hielo que afectó la mayoría de las zonas costeras donde vivían la mayoría de los organismos extintos. El supercontinente Gondwana se desplazó hacia el polo sur y sobre él se formaron enormes glaciares que hicieron bajar el nivel del mar en todo el mundo al congelarse el agua sobre tierra firme, si la congelación se produce sobre los océanos su nivel no varía. Esto causó cambios profundos en las corrientes marinas que afectaron la composición de nutrientes y la oxigenación de los mares. Las especies que sobrevivieron se adaptaron a las nuevas condiciones y a los nichos que dejaron las extintas. La segunda extinción masiva ocurrió al final de esta edad de hielo. El supercontinente se desplazó nuevamente hacia el ecuador, fundiendo los glaciales, alterando otra vez las corrientes marinas y volviendo a variar del nivel de los mares.
Esta extinción causó la desaparición de alrededor del 57% de los géneros marinos, incluyendo muchos trilobites, braquiópodos descascarados y conodontos de tipo anguila.
2. El Devónico tardío.
Este período se considera ahora como una serie de "pulsos" de extinciones repartidos en 20 millones de años, comenzando hace 380 millones de años. Vio la extinción de alrededor del 50% de los géneros marinos; Entre las especies muertas se encontraban muchos corales, trilobites, esponjas y el pescado fuertemente blindado conocido como placodermos. Esta extinción se ha relacionado con un cambio climático causado posiblemente por una erupción de la zona volcánica Viluy, en la actual Siberia. Una erupción importante podría haber causado rápidas fluctuaciones en los niveles del mar y en los niveles de oxígeno en los océanos.
3. El Pérmico Medio.
Los científicos han descubierto recientemente otro evento ocurrido hace 262 millones de años que rivaliza con el "Big Five" de tamaño. Este evento coincidió con la erupción de Emeishan en lo que hoy es China, y se sabe que causó extinciones en los trópicos y en latitudes más altas. Más del 80% de las especies fueron exterminadas, entre ellas braquiópodos y foraminíferos bentónicos unicelulares.
4. El Pérmico Tardío.
La extinción masiva del Pérmico Tardío ocurrida hace alrededor de 252 millones de años provocó que cerca del 96% de las especies se extinguieran. Esto incluyó más trilobites, corales y ramas enteras de especies de animales terrestres. La extinción fue provocada por una basta erupción de las Trampas Siberianas, un gigantesco y prolongado evento volcánico que cubrió gran parte de la actual Siberia, lo que provocó una cascada de efectos ambientales.
Un efecto invernadero se apoderó rápidamente de la atmósfera, mientras que los océanos sufrieron acidificación y agotamiento de oxígeno. La capa de ozono fue parcialmente destruida, lo que significa que niveles letales de radiación UV alcanzaron la superficie de la Tierra. La recuperación tardó casi 10 millones de años.
5. El Triásico Tardío.
El evento del Triásico Superior, ocurrido hace 201 millones de años, comparte una serie de similitudes con el evento del Pérmico Tardío. Fue causado por otra erupción a gran escala, esta vez de la Provincia Magmática del Atlántico Central, que anunció la división del super-continente Pangea y la apertura inicial de lo que más tarde se convertiría en el Océano Atlántico.
Una cascada similar de efectos ambientales, como se vio durante el Pérmico Superior, llevó a la extinción de alrededor del 47% de todos los géneros. La extinción condujo a la desaparición de una proporción significativa de reptiles terrestres y anfibios, allanando el camino para la diversificación de los dinosaurios en el período Jurásico.
Una extinción masiva en cámara lenta.
Entonces, ¿estamos actualmente en medio de una extinción masiva? Pero esta vez la causa no es un impacto de meteorito o erupciones volcánicas. Es el trabajo de una sola especie: Homo sapiens. La destrucción del hábitat y el cambio climático causados ​​por el aumento de los niveles de dióxido de carbono han llevado las tasas de extinción a niveles que recuerdan a las extinciones masivas del pasado.
La mayoría de las extinciones pasadas están asociadas con el dióxido de carbono de los volcanes que causan el calentamiento global rápido, que llevó a una serie de efectos de cascada ambientales. La causa puede ser diferente, pero los resultados serán los mismos.
Sin embargo, han pasado 66 millones de años desde la última extinción masiva. Ahora, los ecosistemas de la Tierra son muy diferentes, y tal vez más estables, dado el tiempo transcurrido desde la última gran crisis biótica. La posición de los continentes ha cambiado, lo que significa que la circulación atmosférica y oceánica son diferentes. Esto hace muy difícil el uso de datos pasados ​​para predecir los resultados de futuras extinciones masivas.
Las tasas actuales de extinción son 50 veces más altas que las tasas de fondo esperadas, lo que sugiere que otro evento de extinción masiva está en marcha. Pero las extinciones masivas también tienen que ver con la magnitud: si pudiéramos viajar millones de años hacia el futuro y examinar las rocas que preservan los ecosistemas actuales, tal vez veríamos poca evidencia de un gran evento de extinción.
Si podemos detener la disminución de la biodiversidad en un futuro próximo, es posible que todavía escapemos a la extinción masiva.
Fuente: Phys.org

Posted: 27 Jun 2017 01:35 PM PDT

Crédito: Mark Garlick/University of Warwick
Gracias a los recientes avances tecnológicos, los astrónomos pueden realizar cada vez mejores estudios sobre exoplanetas mediante la técnica de la fotografía directa. En un nuevo estudio, las imágenes del exoplaneta tipo Júpiter, 51 Eridani b, proporcionan pistas tentadoras sobre su atmósfera.
La detección de exoplanetas mediante el estudio de sus tránsitos por delante del disco de sus estrellas siguen aportando la mayor parte de los datos que poseemos de estos mundos. Pero la imagen directa tiene una gran ventaja con respecto a los tránsitos: permite obtener el espectro de la atmósfera del planeta.
51 Eri b es un exoplaneta similar a Júpiter situado a unos 100 años luz de distancia. Fue el primer objeto estudiado por el  Géminis Planet Imager Exoplanet Survey, un proyecto que empleó el instrumento Gemini Planet Imager (GPI) ubicado en Chile para buscar exoplanetas alrededor de 600 estrellas jóvenes cercanas.
Un equipo de científicos liderados por Abhijith Rajan (Universidad Estatal de Arizona) ha realizado nuevas observaciones en el infrarrojo cercano de 51 Eri b. Combinando sus resultados con datos de observaciones pasadas, han logrado caracterizar mejor las propiedades de 51 Eri b.
Un aspecto intrigante de 51 Eri b es el desafío de determinar su tipo espectral. Aunque su espectro es consistente con el de una enana T, la fotometría muestra que es inusualmente roja para este tipo espectral. Puede haber una explicación para esto: las nubes.
Rajan y colaboradores creen que los mejores modelos de ajuste para los espectros de 51 Eri b observados delatarían la presencia de nubes parásitas consistentes tantos con las nubes de sulfuro que se espera que se condensen en las  enanas de tipo T, como en los modelos de nubes de hierro y silicatos que se cree que pueden estar presentes en las enanas L, más rojas.
Por ello, los científicos creen que 51 Eri b podría estar en un proceso de transición de un cuerpo más cálido de tipo L a un cuerpo más frío de tipo T.
Si bien queda mucho por aprender acerca de 51 Eri b, estos nuevos resultados proporcionan un excelente paso en la dirección correcta. Los autores también muestran que las futuras observaciones -como con el Telescopio James Webb- nos permitirán diferenciar aún más entre los modelos que describen este planeta.  La atmósfera intrigante de 51 Eri b lo convierte en un objetivo primordial para revisar a medida que nuestras capacidades de observación continúan mejorando.
Posted: 27 Jun 2017 12:51 PM PDT

Crédito: Heather Roper/LPL
Un objeto desconocido, de masa planetaria, podría acechar en los confines exteriores del Sistema Solar, tal y como sugiere una nueva investigación sobre las órbitas de los cuerpos enanos. Este objeto sería diferente del llamado Planeta Nueve, cuya existencia no está todavía confirmada.
Este estudio, llevado a cabo por  Kat Volk y Renu Malhotra del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, o LPL, presenta pruebas convincentes de la presencia de un cuerpo cuya masa se sitúa entre la de la Tierra y Marte.
Mientras que la mayoría de los KBOs (Objetos del Cinturón de Kuiper) orbitan al Sol con inclinaciones similares a las de los planetas, los más distantes a nuestra estrella no lo hacen así. Su inclinación promedio es de 8 grados. En otras palabras, algo desconocido ha provocado esta inclinación.
"La explicación más probable para nuestros resultados es que hay una masa invisible", dice Volk, un becario postdoctoral en el LPL y autor principal del estudio. "Según nuestros cálculos, sería necesario algo tan masivo como Marte para causar la deformación que medimos".
El Cinturón de Kuiper se encuentra más allá de la órbita de Neptuno y se extiende a unos cientos de Unidades Astronómicas, o UA (una UA representa la distancia entre la Tierra y el Sol). Al igual que su primo interior del Sistema Solar, el Cinturón de Asteroides entre Marte y Júpiter, el Cinturón de Kuiper alberga un gran número de planetas menores, en su mayoría pequeños cuerpos helados (los precursores de los cometas) y unos pocos planetas enanos.
Para el estudio, Volk y Malhotra analizaron los ángulos de inclinación de los planos orbitales de más de 600 objetos en el Cinturón de Kuiper para determinar la dirección común sobre la cual preceden todos estos planos orbitales. Con precesión se refieren al cambio lento o "bamboleo" en la orientación de un objeto giratorio.
Los datos obtenidos de los cuerpos situados más allá de los 50 a 80 UA muestran que sólo hay un 1 o un 2 por ciento de posibilidades de que sus orientaciones no sean debidas a la presencia de un objeto masivo. De acuerdo con los cálculos, un objeto con la masa de Marte orbitando aproximadamente a 60 UA desde el Sol en una órbita inclinada unos ocho grados (con respecto al plano medio de los planetas conocidos) tiene la suficiente influencia gravitacional como para deformar el plano orbital de los KBOs distantes, en un rango aproximado de unos 10 AU a cada lado del cuerpo.
"Los KBO distantes observados se concentran en un anillo de aproximadamente 30 UA de ancho y sentirían la gravedad de un objeto de masa planetaria con el paso del tiempo", dijo Volk, "por lo que hipotetizar sobre una masa planetaria como la causante de la deformación observada no es irrazonable a través de esa distancia. "
Esto descarta la posibilidad de que el objeto postulado en este caso sea el hipotético Planeta Nueve, cuya existencia se ha sugerido basándose en otras observaciones. Se predice que ese planeta es mucho más masivo (alrededor de 10 masas terrestres) y mucho más lejano, entre 500 a 700 UA.
"Esa distancia es muy lejana como para influir en estaos KBOs", dijo Volk. "Ciertamente tiene que estar mucho más cerca de 100 UA como para afectar sustancialmente a los KBOs en ese rango".
Debido a que un planeta, por definición, tiene que haber despejado su órbita de planetas menores como los KBOs, los autores se refieren a la masa hipotética como un objeto de masa planetaria. Los datos tampoco descartan la posibilidad de que la deformación pueda resultar de la combinación de más de un objeto de masa planetaria.
¿Por qué no lo hemos encontrado todavía? Lo más probable, según Malhotra y Volk, es porque todavía no hemos buscado en todo el cielo objetos del Sistema Solar distante. El lugar más probable en el que podría estar escondido un objeto de masa planetaria sería en el plano galáctico, un área tan densamente poblada de estrellas que los buscadores de cuerpos tienden a evitar.
Otra posible alternativa a un cuerpo no visto que podría haber alterado el plano de estos objetos distantes podría ser una estrella que pasó cerca del Sistema Solar hace no mucho tiempo. Pero los investigadores no creen que este escenario sea probable porque la estrella tendría que haber pasado a una distancia de tan solo 100 UA, y los efectos que provocaría en las órbitas se desvanecería en 10 millones de años.
Las investigaciones sobre los cuerpos del Cinturón de Kuiper continúan.
Fuente: Phys.org
Posted: 28 Jun 2017 01:50 PM PDT



Crédito : (c) 2017 - Western U., Athabasca U., Large Binocular Telescope Observatory
En nuestro Sistema Solar, se ha encontrado un asteroide que orbita en la dirección opuesta a la de los planetas. Denominado 2015 BZ509, pero conocido como Bee-Zed, este cuerpo tarda 12 años en completar una órbita alrededor del Sol. Este es el mismo periodo de tiempo que tarda Júpiter en hacerlo.
Este asteroide con órbita retrógrada fue identificado por Helena Morais, profesora del Instituto de Geociencias y Ciencias Exactas (IGCE-UNESP) de la Universidad Estatal de São Paulo. Morais había predicho su existencia dos años antes.
"Es bueno tener la confirmación de su existencia", dijo Morais. "Estaba segura de que las  órbitas retrógradas existían. Hemos sabido acerca de este asteroide desde 2015, pero la órbita no había sido claramente determinada, y no fue posible confirmar entonces la configuración co-orbital. Nuevas observaciones que redujeron el número de errores en los parámetros orbitales han permitido por fin deducir que el asteroide es retrógrado, co-orbital y estable ".
En colaboración con Fathi Namouni, del Observatorio de Côte d'Azur en Francia, Morais desarrolló una teoría general sobre los cuerpos co-orbitales retrógrados y sus resonancias orbitales retrógradas.

Los cuerpos coorbitales que orbitan al Sol en la misma dirección que un planeta pueden seguir trayectorias (curvas azules con flechas) que, desde la perspectiva del planeta, se ven como renacuajos, herraduras o "cuasi-satélites". Crédito: Helena Morais & Fathi Namouni
Las órbitas retrógradas son raras. Se estima que sólo 82 de los más de 726.000 asteroides conocidos tienen órbitas retrógradas. Por el contrario, los cuerpos coorbitales como los troyanos no son nada nuevo; Solo Júpiter está acompañado por unos 6.000 asteroides troyanos que comparten la órbita del planeta gigante.
Bee-Zed es inusual porque comparte la órbita de un planeta, pero en vez de moverse como un troyano, posee una órbita retrógrada que ha permanecido estable durante millones de años. Lo esperable, según los antiguos modelos, es que este tipo de cuerpos fueran expulsados de la órbita de Júpiter, pero al tener su órbita sincronizada con la del planeta, Bee-Zed posee un movimiento estable que evita cualquier tipo de colisión. Con una resonancia retrógrada de 1:1, el asteroide no se acerca nunca a menos de 176 millones de kilómetros del gigante gaseoso, por lo que su órbita no se perturba por la influencia del planeta.
Todos los planetas y la mayoría de los asteroides del Sistema Solar orbitan al Sol en la misma dirección porque el Sistema Solar emergió de una nube giratoria de polvo y gas, y la mayoría de los objetos constituyentes continúan girando como antes.
"La gran mayoría de los objetos retrógrados son cometas y sus órbitas son normalmente inclinadas y retrógradas, el más famoso, por supuesto, es el cometa Halley, que tiene una órbita retrógrada con una inclinación de 162 °, prácticamente idéntica a la de 2015 BZ509 , "Dijo Morais.
En los estadios finales de la formación planetaria, explicó, pequeños cuerpos fueron expulsados ​​lejos del Sol y de los planetas, formando la concha esférica de escombros y cometas conocidos como la nube de Oort.
"A estas distancias, los efectos gravitacionales de la Vía Láctea perturban a los cuerpos pequeños, inclinando sus órbitas, por lo que la Nube de Oort es más o menos esférico ", dijo Morais.

Wikipedia
Si las órbitas de estos cuerpos son perturbadas -por ejemplo, por una estrella pasajera- regresan al Sistema Solar interior pudiendo convertirse en cometas activos. "Los cuerpos pequeños y helados se calientan al acercarse al Sol, el hielo se sublima para formar la coma (una densa nube de partículas de gas y polvo alrededor de un núcleo) y a menudo una cola, haciendo que los cometas sean observables", explicó.
En el caso de 2015 BZ509, la característica más sorprendente es su largo período de estabilidad. En su comentario en Nature, Morais y Namouni dicen que la vida particularmente larga de 2015 BZ509 en su órbita retrógrada hace que sea el objeto más intrigante en la vecindad de Júpiter. "Se necesitan más estudios para confirmar cómo este misterioso objeto llegó a su configuración actual", concluyen.
Wiegert especula que Bee-Zed probablemente se originó en la nube de Oort, como los cometas de la familia Halley. En cualquier caso, se necesitarán más investigaciones para reconstruir el viaje épico de Bee-Zed a través del Sistema Solar.
"En realidad, 2006 BZ8 podría incluso entrar en resonancia retrógrada co-orbital con Saturno en el futuro. Nuestras simulaciones mostraron que la captura de resonancia es más probable para los objetos con órbitas retrógradas que para aquellos que orbitan en la misma dirección que los planetas", dijo Morais.
Se espera que Bee-Zed permanezca en el mismo estado durante otro millón de años. Su descubrimiento ha llevado a los investigadores a sospechar que los asteroides en co-órbitas retrógradas con Júpiter y otros planetas pueden ser más comunes de lo que se pensaba anteriormente, haciendo que la teoría expuesta por Morais y Namouni sea aún más convincente.
Fuente: Phys.org




Posted: 29 Jun 2017 02:49 PM PDT
De todas las especies que han vivido en nuestro planeta, más del 99% están extinguidas. Pero si estudiamos cuando desaparecieron las diferentes especies, podemos comprobar que hubo ocasiones en las que la tasa de extinción aumentó de manera considerable en un  corto periodo de tiempo. Los científicos conocen como extinciones masivas a estos periodos de grandes desapariciones.
Las extinciones masivas han influido profundamente en la historia de la vida terrestre. Ahora, muchos científicos creen que nos encontramos ante una nueva extinción masiva.
La extinción masiva más famosa es la que provocó el final de los dinosaurios y fue desencadenada por el impacto de un gran meteorito al final del periodo Cretácito. Sin embargo, las otras grandes extinciones tienen su origen en fenómenos originados totalmente en la Tierra. Y aunque son menos conocidas, su estudio puede arrojar pistas sobre lo que está ocurriendo en la actualidad.
1. El Ordovícico Tardío.
Esta antigua crisis se produjo hace unos 445 millones de años. La teoría defendida por autores como Ernesto Sartorius (2011) postula que la primera extinción masiva fue causada al inicio de una larga edad de hielo que afectó la mayoría de las zonas costeras donde vivían la mayoría de los organismos extintos. El supercontinente Gondwana se desplazó hacia el polo sur y sobre él se formaron enormes glaciares que hicieron bajar el nivel del mar en todo el mundo al congelarse el agua sobre tierra firme, si la congelación se produce sobre los océanos su nivel no varía. Esto causó cambios profundos en las corrientes marinas que afectaron la composición de nutrientes y la oxigenación de los mares. Las especies que sobrevivieron se adaptaron a las nuevas condiciones y a los nichos que dejaron las extintas. La segunda extinción masiva ocurrió al final de esta edad de hielo. El supercontinente se desplazó nuevamente hacia el ecuador, fundiendo los glaciales, alterando otra vez las corrientes marinas y volviendo a variar del nivel de los mares.
Esta extinción causó la desaparición de alrededor del 57% de los géneros marinos, incluyendo muchos trilobites, braquiópodos descascarados y conodontos de tipo anguila.
2. El Devónico tardío.
Este período se considera ahora como una serie de "pulsos" de extinciones repartidos en 20 millones de años, comenzando hace 380 millones de años. Vio la extinción de alrededor del 50% de los géneros marinos; Entre las especies muertas se encontraban muchos corales, trilobites, esponjas y el pescado fuertemente blindado conocido como placodermos. Esta extinción se ha relacionado con un cambio climático causado posiblemente por una erupción de la zona volcánica Viluy, en la actual Siberia. Una erupción importante podría haber causado rápidas fluctuaciones en los niveles del mar y en los niveles de oxígeno en los océanos.
3. El Pérmico Medio.
Los científicos han descubierto recientemente otro evento ocurrido hace 262 millones de años que rivaliza con el "Big Five" de tamaño. Este evento coincidió con la erupción de Emeishan en lo que hoy es China, y se sabe que causó extinciones en los trópicos y en latitudes más altas. Más del 80% de las especies fueron exterminadas, entre ellas braquiópodos y foraminíferos bentónicos unicelulares.
4. El Pérmico Tardío.
La extinción masiva del Pérmico Tardío ocurrida hace alrededor de 252 millones de años provocó que cerca del 96% de las especies se extinguieran. Esto incluyó más trilobites, corales y ramas enteras de especies de animales terrestres. La extinción fue provocada por una basta erupción de las Trampas Siberianas, un gigantesco y prolongado evento volcánico que cubrió gran parte de la actual Siberia, lo que provocó una cascada de efectos ambientales.
Un efecto invernadero se apoderó rápidamente de la atmósfera, mientras que los océanos sufrieron acidificación y agotamiento de oxígeno. La capa de ozono fue parcialmente destruida, lo que significa que niveles letales de radiación UV alcanzaron la superficie de la Tierra. La recuperación tardó casi 10 millones de años.
5. El Triásico Tardío.
El evento del Triásico Superior, ocurrido hace 201 millones de años, comparte una serie de similitudes con el evento del Pérmico Tardío. Fue causado por otra erupción a gran escala, esta vez de la Provincia Magmática del Atlántico Central, que anunció la división del super-continente Pangea y la apertura inicial de lo que más tarde se convertiría en el Océano Atlántico.
Una cascada similar de efectos ambientales, como se vio durante el Pérmico Superior, llevó a la extinción de alrededor del 47% de todos los géneros. La extinción condujo a la desaparición de una proporción significativa de reptiles terrestres y anfibios, allanando el camino para la diversificación de los dinosaurios en el período Jurásico.
Una extinción masiva en cámara lenta.
Entonces, ¿estamos actualmente en medio de una extinción masiva? Pero esta vez la causa no es un impacto de meteorito o erupciones volcánicas. Es el trabajo de una sola especie: Homo sapiens. La destrucción del hábitat y el cambio climático causados ​​por el aumento de los niveles de dióxido de carbono han llevado las tasas de extinción a niveles que recuerdan a las extinciones masivas del pasado.
La mayoría de las extinciones pasadas están asociadas con el dióxido de carbono de los volcanes que causan el calentamiento global rápido, que llevó a una serie de efectos de cascada ambientales. La causa puede ser diferente, pero los resultados serán los mismos.
Sin embargo, han pasado 66 millones de años desde la última extinción masiva. Ahora, los ecosistemas de la Tierra son muy diferentes, y tal vez más estables, dado el tiempo transcurrido desde la última gran crisis biótica. La posición de los continentes ha cambiado, lo que significa que la circulación atmosférica y oceánica son diferentes. Esto hace muy difícil el uso de datos pasados ​​para predecir los resultados de futuras extinciones masivas.
Las tasas actuales de extinción son 50 veces más altas que las tasas de fondo esperadas, lo que sugiere que otro evento de extinción masiva está en marcha. Pero las extinciones masivas también tienen que ver con la magnitud: si pudiéramos viajar millones de años hacia el futuro y examinar las rocas que preservan los ecosistemas actuales, tal vez veríamos poca evidencia de un gran evento de extinción.
Si podemos detener la disminución de la biodiversidad en un futuro próximo, es posible que todavía escapemos a la extinción masiva.
Fuente: Phys.org
Posted: 12 Jun 2017 10:46 AM PDT

Crédito: NASA/JPL
Por encima del hemisferio norte de Saturno, la nave espacial Cassini de la NASA observa el polo norte del planeta, con su intrigante hexágono y vórtice central.
La luna de Saturno Mimas es visible como una mera mancha cerca de la parte superior derecha. Con 396 kilómetros de diámetro, Mimas es considerada una luna de tamaño mediano. Es lo suficientemente grande como para tener forma esférica (debido a su propia gravedad), pero no es una de las lunas realmente grandes de nuestro Sistema Solar, como Titán. Incluso el enorme Titán es diminuto al lado del poderoso gigante de gas Saturno.
Esta vista apunta hacia Saturno desde el lado iluminado de los anillos, a unos 27 grados sobre su plano. La imagen fue tomada el pasado 27 de marzo en luz verde con la cámara de gran campo de la Cassini.
En dicho momento Cassini se encontraba a una distancia de aproximadamente 993.000 kilómetros de Saturno. La escala de imagen es de 59 kilómetros por píxel. El brillo de Mimas se ha aumentado en un factor de 3 para hacerlo más fácil de ver.

Fuente de la noticia: "Mimas Dwarfed" de NASA.


Posted: 26 Jun 2017 09:09 AM PDT

Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute
Hasta el próximo mes de julio, que también nos tomaremos unos días libres, volvemos a la rutina, con nuevas noticias y artículos de astronomía.
Y como no, para celebrar este regreso, lo hacemos con una fotografía de la luna Dione tomada por la sonda Cassini el pasado 22 de junio.


Publicar un comentario