lunes, 17 de julio de 2017

Un viaje a través de nuestro sistema solar

Un viaje a través de nuestro sistema solar
Recorremos los cuerpos más estudiados de nuestro rincón cósmico fotografiados por la NASA, desde la Tierra hasta lo más lejano que orbita en torno al Sol.
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La primera instantánea de nuestro hogar
Esta instantánea fue tomada el 24 de diciembre de 1968 por el Apolo 8, la primera misión tripulada a la Luna. Aquella noche, los astronautas, el comandante Frank Borman, Piloto del Módulo de Comando Jim Lovell y Piloto del Módulo Lunar William Anders, transmitieron esta imagen desde la órbita lunar, tal y como se observa desde su nave espacial. Lovell dijo: "La vasta soledad es impresionante y te hace darse cuenta de lo que tienes allá en la Tierra".
Luna, estable y protectora
Nuestra luna hace de la Tierra un planeta más habitable moderando el bamboleo de nuestro planeta en su eje, llevando a un clima relativamente estable y creando un ritmo de marea que ha guiado a los seres humanos durante miles de años.
La hipótesis más aceptada de la formación de la luna es que un planeta del tamaño de Marte, llamado Teia, chocó contra la Tierra hace unos cuatro mil millones de años, poco después de nacer. De los fragmentos se formó el satélite de la Tierra, que fue alejándose poco a poco y moderando su velocidad.



Sol, el dios que da la vida
Del Sol depende toda nuestra existencia. Si se apagase de pronto, tardaríamos ocho minutos en enterarnos debido a su lejanía. Si quisiésemos visitarlo, tardaríamos unos 20 años de viaje en avión. Tiene una vida de cuatro mil quinientos millones de años, y hoy está más o menos en la mitad de su existencia. Su gran tamaño, gravedad y masa controlan todo el sistema solar, pero es más bien una estrella mediana en comparación con otros astros del universo conocido. Pese a ello, podríamos meter un millón de 'Tierras' en él.
Las observaciones apuntan a que su superficie está 300 veces más caliente que el núcelo, a varias decenas de millones de grados centígrados. Funciona gracias a un fenómeno físico denominado fusión, por la cuál dos átomos de hidrógeno se transforman en uno de helio. Cuando el hidrógeno de su interior se acabe, comenzará a fusionar helio y empezará a aumentar de tamaño. Nadie sabe lo que ocurrirá después. En cualquier caso, su final lo será también para el resto de planetas del sistema solar, incluida la Tierra.
Mercurio, pequeño y pesado
Mercurio es el planeta más cercano al Sol, y su temperatura es muy variable. Por la noche, en su cara oscura, baja a -170 grados centígrados. Sin embargo, a mediodía, alcanza los 400. Es un planeta de tamaño pequeño, pero de gran masa. Según las averiguaciones de la sonda espacial Messenger, Mercurio es más pesado de lo que parece. Además, parece haber sufrido un pasado violento: probablemente otro cuerpo chocó con Mercurio y le arrancó sus capas exteriores. Lo más probable es que no sea más que el núcleo de un planeta, en el pasado, mucho mayor.



Venus, una diosa intempestiva
Es el planeta más brillante del sistema solar, debido a sus espesas nubes, que reflejan la luz del Sol. Tiene más o menos el mismo tamaño y gravedad que la Tierra, pero eso no significa que sea un planeta seguro. Venus tiene un clima extremo, dado que su atmósfera está llena de dióxido de carbono y ácido sulfúrico. Además, la temperatura alcanza los 500 grados centígrados y la presión es mucho mayor que en la  Tierra.

Marte, nuestro hermano rojo
A pesar de que los procesos geológicos de Marte se frenaron en su núcleo hace cientos de millones de años, tiene una atmósfera con vientos violentos. Eso sí, irrespirable: llena de dióxido de carbono. En su atmósfera también hay agua en forma de vapor, al igual que está congelada en los polos y en su superficie. No obstante, sin calor interno del planeta, no es posible derretir el hielo.
Marte posee el volcán más grande del sistema solar, aunque está inactivo, por supuesto: el monte Olimpo. Tiene 22 kilómetros de altura, el doble que el volcán más grande de la Tierra, el Mauna Kea de Hawái. En sus laderas quedan restos de los ríos de lava que debieron fluir hace mucho tiempo.
Cinturón de asteroides
Es un anillo de fragmentos de hielo, roca y polvo que orbita entre Marte y Júpiter. La gravedad de éste último impide que los fragmentos formen un nuevo planeta. Es posible que uno de estos fragmentos fuera el responsable de sucesivos impactos en la Tierra a lo largo de su Historia.
Este diagrama muestra una vista de pájaro de nuestro cinturón de asteroides, con la órbita de Marte en rojo y la de Júpiter en morado.
Ceres
Es el objeto más grande observado en el cinturón de asteroides, con casi mil kilómetros de diámetro. Los astrónomos no están seguros del origen de una misteriosa marca circular grande situada al sur del ecuador, a la derecha del centro en esta imagen.


Júpiter, el gigante del sistema solar
Hoy sabemos que es el cuerpo más antiguo del sistema solar, formado antes incluso que el propio Sol. Es tan grande que podríamos meter al resto de los planetas dentro de él. Y gracias precisamente a su tamaño y a su gravedad, el cinturón de asteroides se mantiene desintegrado. Si no, probablemente hubieran formado un planeta. La velocidad de su giro desencadena vientos de cientos de kilómetros por hora. Júpiter es tan denso y gaseoso que si intentásemos aterrizar en él nos hundiríamos para siempre entre sus nubes mantecosas. Las  tormentas eléctricas de Júpiter, además, son unas diez mil veces más intensas que cualquiera que se produzca en la Tierra.

La gran mancha roja
Es la mayor tormenta del sistema solar. Es tres veces mayor que la Tierra, y lleva rugiendo más de 300 años.
Europa: secretos bajo el hielo
Europa está cubierta de hielo, y una de las hipótesis de los científicos es que el hielo de su superficie está flotando sobre agua líquida, como en el Ártico, albergando un ecosistema de vida extraterrestre: microbios, crustáceos... Es posible que la gravedad de Júpiter produzca una fricción que mantenga activo el núcleo de Europa. Uno de los objetivos a medio plazo de los científicos es perforar el hielo de Europa para comprobar dicha teoría.
Io, la luna multicolor
Las constantes erupciones de lava de silicato, el azufre y el dióxido de azufre cambian constantemente el aspecto de Io y le dan las tonalidades amarillas, violetas, verdes, negras y rojas. Un mundo colorido, pero tremendamente inestable.


Saturno, la joya del sistema solar
Saturno es una bola de gas tan ligera que, si fuera posible colocarla sobre el agua, flotaría. Sus anillos están formados de fragmentos de hielo, roca y polvo. Algunos son tan pequeños como granos de arena y, otros, tan grandes como bloques de edificios enteros. Estos orbitan alrededor de Saturno abrumados por su gran tamaño y gravedad, y es posible que sean los restos de un satélite que nunca llegó a formarse. El diámetro de los anillos de Saturno es equivalente a la distancia entre la Tierra y la Luna.
La sonda espacial Cassini capta emisiones de radio en el entorno de Saturno, probablemente generadas por las auroras de sus polos.
Encélado, un mundo dividido
Encélado, una de las lunas de Saturno, es un mundo dividido. Al norte, vemos cráteres y evidencia de los muchos impactos que el satélite ha sufrido en su historia. Sin embargo, al sur vemos un cuerpo más liso con arrugas debido a la actividad geológica. Esta vista se obtuvo a una distancia de aproximadamente 66.000 kilómetros de Encélado. La escala de la imagen es 398 metros por píxel.
Los científicos tampoco descartan que Encélado esté albergando vida. Posee  un enorme océano de agua líquida bajo kilómetros de hielo y más de cien géiseres que expulsan hidrógeno al espacio.
Titán, la luna que nada en gas natural líquido
De manera muy similar a la Tierra, Titán posee continentes y océanos. La diferencia es que estos están formados de gas natural líquido, cientos de veces más que en todas las reservas de la Tierra. Quizá un día los científicos puedan transportarlo a la Tierra para suministrar energía. En la superficie de Titán hay materiales orgánicos, pero hace demasiado frío: están a -180 grados centígrados.

Urano, los anillos olvidados
Urano es el tercer diámetro más grande en nuestro sistema solar. El gigante de hielo está rodeado por 13 anillos débiles y 27 lunas pequeñas, ya que gira a un ángulo de casi 90 grados desde el plano de su órbita.


Neptuno, azul y gaseoso
Neptuno, el dios de los mares, flota en gas metano. En la imagen, podemos ver una mancha oscura, que repesenta una tormenta del tamaño de la Tierra, a miles de kilómetros por hora. Los científicos desconocen qué está formando estas ventiscas, dado que el Sol está demasiado lejos como para ser el responsable.
Plutón, un mundo congelao
La superficie de Plutón muestra una gama de colores sutiles, realzada en esta vista a un arco iris de azules claros, amarillos, naranjas y rojos profundos. La extensión brillante es el lóbulo occidental. Se ha encontrado que el lóbulo es rico en nitrógeno, monóxido de carbono y hielos de metano.
Sedna, la vecina más lejana
Un pequeño mundo de hielo que tarda diez mil años en dar una vuelta alrededor del Sol. Es uno de los cuerpos más alejados del Sol. Está tan lejos que, desde la Tierra, aparece como una estrella extremadamente brillante en lugar de un disco grande y cálido. Todo lo que se sabe sobre la apariencia de Sedna es que tiene un tono rojizo, casi tan rojo y reflexivo como el planeta Marte. Lo imaginamos en esta ilustración.
Cinturón de Kuiper, la frontera del sistema solar
Orbita en el exterior del sistema solar, como se muestra en el diagrama, y está formado de cometas y fragmentos de hielo y roca de todos los tamaños, además de planetas enanos. Es la parte más externa del sistema solar y la más inexplorada.

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