viernes, 24 de noviembre de 2017

El primer asteroide interestelar “no se parece a nada visto antes”

El primer asteroide interestelar “no se parece a nada visto antes”
Por Ángela Bernardo 20/11/17 - 18:20
Científicos estudian el origen y las características de 'Oumuamua, el primer asteroide interestelar de la historia, que "no se parece a nada visto antes".


Crédito: ESO/M. Kornmesser


Hace solo unas semanas los astrónomos descubrieron asombrados la existencia de un inusual objeto, denominado técnicamente C/2017 U1, con unas extrañas características. Al analizar la órbita que seguía este pequeño y rápido cuerpo, se dieron cuenta de que se trataba del primer asteroide interestelar. Las observaciones del telescopio Pan-STARSS 1, situado en Hawái, revelaron que el débil punto de luz correspondía a un objeto procedente fuera del sistema solar, al contrario que el resto de cometas o asteroides detectados hasta la fecha.
Los científicos han confirmado que ’Oumuamua es el primer asteroide interestelar de la historia
Con la aprobación de la Unión Astronómica Internacional, el extravagante cuerpo fue bautizado con el nombre de ’Oumuamua, que en hawaiano se refiere a "explorador". Desde entonces los investigadores han estudiado sus características antes de que el asteroide, que no presenta signos de actividad cometaria tras su paso por el punto más próximo al Sol, nos abandonase con dirección al espacio interestelar. Sus resultados han sido publicados hoy en la revista Nature.
Las observaciones acerca del origen y las características de ’Oumuamua confirman que se trata del primer asteroide interestelar. Este objeto, que ha viajado por el espacio durante cientos de millones de años, parece ser de naturaleza metálica o rocosa. Además, a diferencia de los objetos que se encuentran en el sistema solar, presenta una forma muy alargada, con una longitud de al menos 400 metros, una distancia diez veces mayor que su anchura. Los científicos sugieren que 'Oumuamua tiene además un color rojo oscuro, de forma similar a lo que ocurre con los objetos procedentes del sistema solar exterior.
El primer asteroide interestelar es capaz de modificar muchísimo su brillo a medida que va girando sobre su propio eje cada 7,3 horas. Según el estudio publicado en Nature, el asteroide interestelar es totalmente inerte, es decir, no cuenta con el menor atisbo de polvo a su alrededor. Las observaciones realizadas con el telescopio Pan-STARRS 1, junto con el Very Large Telescope, entre otros instrumentos, sugieren que 'Oumuamua es denso y que no cuenta con cantidades significativas de hielo ni de agua.
Se trata de un objeto rocoso o metálico, de color rojo oscuro, que ha vagado por el espacio durante millones de años
Las primeras estimaciones apuntan que el primer asteroide interestelar procedería de la dirección en la que se localiza Vega, en la constelación de Lyra. Sin embargo, a pesar de la rápida velocidad con la que se desplazaba, a 'Oumuamua le ha costado mucho tiempo alcanzar el sistema solar, por lo que los científicos creen que la brillante estrella no estaba cerca de la posición de este objeto cuando se situaba allí, hace aproximadamente unos 300.000 años.
Los científicos pretenden seguir estudiando de cerca este cuerpo con el fin de determinar con mayor precisión su origen. Lo que sabemos hasta ahora sobre este objeto, que no se parece a nada visto antes según señala el Observatorio Europeo Austral, sugiere que asteroides interestelares similares a él pasan por el interior del sistema solar al menos una vez al año. Sin embargo, al ser objetos tan débiles y difíciles de ver, resulta muy complicado monitorizar su trayectoria. El estudio de 'Oumuamua ha sido una oportunidad única para conocer más acerca de este tipo de cuerpos extravagantes que desconocíamos hasta ahora.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=79&v=Yzha7ji3lsM

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Detectan el primer asteroide interestelar, y es muy raro

Se trata de un extraño objeto alargado que podría estar vagando por la Vía Láctea desde hace cientos de millones de años.

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El hallazgo de la roca interestelar, anunciado en la revista Nature, se produjo en realidad el 19 de octubre. Ese día, el telescopio Pan-STARRS 1, ubicado en Hawai, captó una débil señal luminosa en el firmamento que al principio los científicos tomaron por un asteroide convencional.
Pero los cálculos sobre su órbita revelaron que ‘Oumuamua –‘el primer mensajero que llega de lejos’, en hawaiano– no se había originado en el Sistema Solar, como todos los demás asteroides y cometas. Y observaciones adicionales descartaron actividad cometaria cuando pasó junto al Sol el pasado mes de septiembre. Confirmado: era un asteroide interestelar, una auténtica pieza de caza mayor astronómica, que viaja a una velocidad de 95.000 kilómetros por hora.
A continuación, el equipo dirigido por Karen Meech, del Instituto de Astronomía de Hawai, analizó los datos reunidos por el Very Large Telescope (VLT) del European Southern Observatory (ESO) y otros grandes telescopios para intentar hacer un retrato-robot de ‘Oumuamua. Y lo primero que les llamó la atención es que su brillo se multiplicaba por diez cuando giraba sobre su eje, cada 7,3 horas. Esto significa que el asteroide es diez veces más largo –unos 400 metros, calculan– que ancho.

También han llegado a la conclusión de que su color es rojo oscuro, debido a los efectos de los rayos cósmicos durante millones de años, y que no hay ni una mota de polvo en torno a él. Todos esos rasgos sugieren que ‘Oumuamua es muy denso, probablemente con un alto contenido en metal, sin rastro significativo de agua o hielo. 

Próximos avistamientos

Pero ¿de dónde viene? No se sabe con certeza. Quizá proceda de un sistema planetario de la luminosa estrella Vega, en la constelación de Lyra, aunque muy bien podría ocurrir que haya estado vagando por la Vía Láctea cientos de millones de años sin establecer “residencia fija” en torno a ningún astro de la galaxia hasta su paso, provisional, por el Sistema Solar.
Los autores del estudio seguirán observando a ‘Oumuamua en lo que queda de año para dar respuesta a este y otros interrogantes. “¡Ahora que hemos detectado la primera roca interestelar, estamos ya listos para la próxima!”, dice, optimista, Olivier Hainaut, astrónomo del ESO. Porque como se indica en el informe publicado en Nature, este hallazgo apunta a que las estimaciones sobre la densidad de este tipo de objetos quizá se habían quedado cortas, y que, gracias a los avances en la tecnología de observación astronómica y el procesamiento de información, seguramente aumentará pronto la cosecha de asteroides y cometas procedentes del espacio exterior.
Foto: M. Kornmesser/ESO


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