viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Por qué no volvieron a enviar gente a la Luna tras Apolo XVII?

¿Por qué no volvieron a enviar gente
a la Luna tras Apolo XVII?
·        Thu, 14/12/2017 - 15:39


Fue, al decir de Neil Amstrong, un pequeño paso para el hombre,
pero un salto inmenso para la humanidad. El 21 de julio de 1969
a las 2:56 (GMT), un ser humano (Armstrong),
pisó por primera vez la Luna. La noticia
estremeció al mundo. Otras cinco expediciones
estadounidenses llegaron allí en los años siguientes,
hasta diciembre de 1972, cuando Eugene Cernan cerró
el ciclo de los alunizajes. Después de él,
ningún hombre ha vuelto al satélite natural
de la Tierra en más de 45 años.
Muchas teorías conspirativas se generaron desde entonces
para apoyar la idea de que los alunizajes nunca tuvieron lugar
y que las imágenes que se difundieron no fueron más
que montajes en estudios de televisión.
Pero casi medio siglo después, el gobierno de Estados Unidos
anunció que se propone volver próximamente al satélite y
que esto solo podría ser una primera escala de un viaje
hacia la conquista de Marte.
El presidente Donald Trump aprobó el lunes la
Directiva de Política Espacial 1,
una orden presidencial que emplaza a la NASA
a enviar de nuevo misiones tripuladas a la Luna.
La directiva, que fue firmada sin consulta previa con el Senado,
está prevista para que entre en vigor cuando al mandatario
solo le quede por delante dos años en la Casa Blanca,
y dado los plazos de aprobación de los presupuestos,
muchos especialistas temen que nunca se hará efectiva
(salvo que Trump sea reelecto en 2020).
Sin embargo, la nueva apuesta espacial del presidente
supuso para muchos una pregunta: ¿por qué ni Estados Unidos
ni ningún otro país volvió a enviar una tripulación a la Luna
en casi medio siglo?
Cuestión de presupuestos
Con la hazaña de Armstrong, Estados Unidos se coronaba
en su batalla por la carrera espacial con la entonces Unión Soviética,
que ya había puesto antes a una perra y a un tripulante, Yuri Gagarin,
en el espacio, pero que no había podido llegar mucho
más allá de la atmósfera terrestre.
Pero la gesta resultaba extremadamente cara.
"Enviar una nave tripulada a la Luna era excesivamente
costoso y realmente no ha existido una justificación
verdaderamente científica para sostenerla",
explica a BBC Mundo Michael Rich,
profesor de Astronomía de la Universidad de California en Los Ángeles.
De acuerdo con el especialista, más allá del interés científico,
detrás de las misiones a la Luna se
encontraban motivos políticos: básicamente,
la competencia por el control del espacio.
Con los años, con la Luna "conquistada" por Estados Unidos,
el regreso al satélite comenzó a perder interés. "No había
una justificación científica ni política para volver", afirma Rich.
George W. Bush propuso en 2004, durante su mandato,
un plan similar al de Trump: enviar una nueva tripulación a la Luna y,
de allí, abrir las puertas para la conquista de Marte.
Pero el proyecto se deshizo, según Rich, por la misma razón
que no se había repetido antes: su costo.
El gobierno que le sucedió a Bush, con Barack Obama a la cabeza,
no se mostró dispuesto a gastar los US$104.000 millones
que se calculó
que costaría el envío.
"En la práctica, es muy difícil convencer al Congreso de aprobar
un presupuesto tan desmesurado cuando desde el punto de
vista científico
no había suficientes razones para regresar a la Luna. El proyecto
Apollo (el proyecto para llevar el hombre a la Luna) fue grandioso,
pero poco productivo científicamente hablando", comenta.
Durante los años del programa, el monto que destinaba
el gobierno
de Estados Unidos para los planes de la NASA
era casi el 5% del presupuesto federal. Actualmente,
es de menos de 1%.
"En aquellos años, los estadounidenses estábamos
convencidos de que destinar esa cantidad para estos
proyectos era necesario. Después de esos años,
creo que la gente no estaría muy convencida de
que sus impuestos se destinaran para pasear por la Luna",
afirma.
Otra de las razones, comenta, es que la NASA se vio enfrascada
años después en otros proyectos más importantes:
nuevos satélites,
sondas a Júpiter, la puesta en órbita de la
Estación Espacial Internacional, investigaciones sobre
otras galaxias
y planetas… que tenían más "relevancia científica"
que un potencial viaje de vuelta al satélite.
La nueva carrera
Sin embargo, en los últimos años, los potenciales
viajes a la Luna comenzaron a ganar nuevamente interés.
Cada vez son más las iniciativas estatales y privadas
que no sólo anuncian un regreso al satélite,
sino ambiciosos planes de colonización,
la mayoría de ellos basados en el abaratamiento
de las tecnologías y la fabricación de naves espaciales.
China, por ejemplo, planea alunizar en 2018,
mientras que Rusia anunció que para 2031 pondrá
una nave allí.
Mientras, muchas iniciativas privadas buscan
actualmente un modelo de negocio espacial
que va desde explotar los minerales que hay en la Luna
hasta vender trozos del satélite como piedras preciosas.
Y, al parecer, Estados Unidos no quiere quedarse atrás.
La agencia espacial estadounidense sostiene desde
hace años que aún existen grandes razones para
regresar a la Luna.
La NASA opina que una vuelta del hombre allí podría
traer un mayor conocimiento de la ciencia lunar y
permitir la aplicación de nuevas tecnologías en el terreno.
Además, desde la NASA, Laurie Castillo asegura a BBC Mundo
que la agencia continúa en la Luna aunque no cuente
con presencia humana.
"Tenemos en estos momentos
la Lunar Reconnaissance Orbiter
(una sonda espacial estadounidense
destinada a la exploración lunar lanzada en 2009)
que está haciendo cosas asombrosas", dice.
"Pero cuando tienes en cuenta el desarrollo tecnológico
que hemos alcanzado te preguntas si es todavía necesario
enviar a un hombre físicamente a la Luna para probar
cualquier tecnología. Entonces entiendes que las razones
para volver escapan nuevamente a lo meramente científico",
añade Rich.
Para el profesor Rich, por tanto, el anuncio
realizado por Trump tiene un trasfondo político.
"Creo que quiere dar la idea de que Estados Unidos no se quedará
atrás en la nueva carrera espacial", afirma.
Dado los avances tecnológicos y la apuesta del sector privado
por la conquista espacial no cree que una base en la Luna o en
Marte esté lejos de una realidad.
"En menos de 100 años estoy casi seguro que
ya la Luna nos quedará demasiado cerca y
estaremos explorando otros lugares del universo".
Fuente: elcomercio / MF
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¿La NASA perdió su capacidad
para volver a la Luna?
·        Wed, 13/12/2017 - 16:57




El lunes por la tarde el presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, firmó la Política Directiva Espacial-1,
un documento que
insta a la NASA a enfocar sus viajes fuera del planeta
con la única intención de llegar con personas nuevamente
a la Luna, descartando así -al menos
en el corto plazo- misiones a Marte.
La última vez que el hombre llegó al satélite natural fue
hace 45 años de la mano de la misión Apollo 17. Con el paso
de los años, el camino de su desarrollo se vio limitado,
tanto por intenciones políticas como por la reducción
de su presupuesto. Durante la administración de
Barack Obama, la NASA enfocó un nuevo plan
que llevaría al hombre a Marte en algún momento
de la década de 2030. Ahora, estos planes
han sido descartados por el actual mandatario.
Uno de estos planes es el nuevo
Sistema de Lanzamiento Espacial de la NASA
(SLS, por sus siglas en inglés) con su cápsula Orion,
un viaje que estaba previsto (sin tripulación)
para noviembre de 2018, fecha que debió
ser retrasada por diversas complicaciones y que actualmente
está agendada para 2021.
Si bien estos viajes estaban enfocados en llegar a la Luna,
eran sólo viajes de prueba para una misión mucho
más extensa que realizarían hasta el planeta rojo.
Destino final que ahora se ve mucho más lejano,
por lo que el SLS probablemente se termine
utilizando para llegar al satélite.
El aumento del presupuesto y los acuerdos con privados
A mediados de la década de 1960, la NASA contaba con
un presupuesto de 43 mil millones de dólares, cifra que
representaba el 4,41% del PIB de Estados Unidos,
una cifra que le permitió el desarrollo importante que culminó
con las misiones Apollo y, con ello, la llegada del hombre a la Luna.
Actualmente, la agencia espacial sólo cuenta con el 0,47%
del PIB para la construcción de hardware y
la investigación necesaria para estos viajes. Y el panorama
no hace más que disminuir, porque el presupuesto
propuesto por la administración de Trump disminuye
en 408 millones de dólares.
Es aquí entonces donde toma importancia la inversión de
privados como Jeff Bezos y Elon Musk, entre otra compañías
que se están dedicando a la construcción de cohetes que le
permita al hombre explorar el universo.
Sin embargo, las ambiciones de Donald Trump no estarían
en línea con la de estos empresarios, porque tanto Blue Origin
como SpaceX tienen como objetivo llegar a Marte tan pronto
como la tecnología y la innovación lo permitan. Tanto así,
que en el último año, Musk ha realizado dos conferencias
en las que ha detallado su plan para comenzar una colonia
autosustentable en la superficie del planeta rojo.
Actualmente la NASA cuenta con acuerdos comerciales
con SpaceX para enviar paquetes de carga
a la Estación Espacial Internacional,
la primera público-privada en esta industria,
algo que muchos expertos vieron como el inicio
de una colaboración que permitiría la exploración
a otros planetas en el futuro.
La preparación para llegar a la Luna
Durante la firma de la directiva, Donald Trump
no entregó mayores detalles sobre cómo se
desarrollaría este plan para regresar a la Luna y
"no sólo plantar nuestra bandera y dejar nuestra marca,
sino que establecer el inicio" de una misión que
eventualmente llegará a Marte.
El futuro que tomará la agencia aún debe resolverse y,
con ello, la forma en que se reenfocarán los desarrollos
como el SLS para que llegue a la Luna como un
destino final y no sólo un viaje de prueba para luego viajar a Marte.
Fuente: elcomercio / MF


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