lunes, 19 de marzo de 2018

Astrónomo asegura que colonizar Marte reviviría viejos dilemas éticos en el ser humano

Astrónomo asegura que colonizar
Marte reviviría viejos dilemas éticos
en el ser humano
·        Mon, 19/03/2018 - 10:11


Habitar Marte conllevaría una serie de procesos
tecnológicos que posibilitaran la supervivencia
y encarar viejos dilemas éticos a los que
ya se ha enfrentado antes el ser humano,
contó a Efe el astrónomo mexicano
Luis Aguilar.
El investigador de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM) apuntó que,
si el ser humano fuera a otro planeta, se daría
una situación similar a la que tuvieron los
europeos al colonizar otras partes de la Tierra.
De existir alguna forma de vida, habría que
valorar desde el punto de vista ético si está
bien alterarla y explotar su territorio, explicó.
Entonces, la posibilidad de expandir la
humanidad a otro planeta vería un choque
entre dos líneas de pensamiento distintas
porque en caso de que hubiese vida microscópica
o macroscópica "mucha gente podría decir:
mejor lo modificamos (el planeta) para que
sirva para nosotros", expuso.
En cambio, la otra mentalidad argumentaría
que "eso no es ético; nosotros estamos llegando
como invasores, como intrusos, aunque
la vida de ese planeta sea microscópica es
la vida del planeta, con qué derecho lo
vamos a modificar".
"No porque algo sea posible tecnológicamente,
significa que lo tenemos que hacer", valoró el astrónomo.
Habitar un planeta significaría llevar a cabo
el proceso conocido como terraformación,
una serie de acciones que replicaran en la
medida de lo posible, las condiciones de vida
del planeta Tierra alterando la atmósfera y
superficie del planeta a habitar.
"Se necesita que ya de por sí sea parecido
a la Tierra, ya que si es muy diferente
va a costar mucho hacer el proceso", aclaró.
El más parecido por el momento es Marte,
aunque presenta problemas tales como
que "la atmósfera es muy poco densa,
hace mucho frío y no existe el agua
en forma líquida en la superficie".
Por tanto, el científico explicó que hay
que "aumentar la densidad de la
atmósfera, hay que calentar el planeta
y hay que hacer que pueda haber
agua en la superficie".
Un camino viable para ello sería calentar
los casquetes polares del planeta, que
tienen la particularidad de que su hielo
es seco, es decir, tiene grandes cantidades
de dióxido de carbono (CO2), "aunque
también hay una buena cantidad de hielo de agua".
Calentar estos casquetes supondría un
despliegue de medios tecnológicos,
con soluciones que van desde lanzar
bombas nucleares a colocar dos gigantescos
espejos en órbita que dirigiese el fulgor
del sol hacia las superficies heladas.
"Al calentar estos hielos, tanto el seco
como el de agua se deshacen y hacen
más densa la atmósfera", aseguró el especialista.
Además, una vez hecho esto, el agua -
que también se evaporó de los casquetes-
puede empezar a precipitarse en forma
de lluvia y formar ríos y lagos.
Cabe destacar lo paradójico del proceso,
ya que el CO2 es un gas de efecto
invernadero, algo que está amenazando
al planeta Tierra pero que en Marte sería
adecuado, ya que acercaría la temperatura
a la de su homónimo azul.
"Hoy día ya estamos haciendo un proceso
de terraformación pero no porque lo
deseemos, sino que es un efecto nocivo
y secundario del avance tecnológico",
refirió el experto, apuntando al cambio climático.
La etapa final para hacer habitable
Marte sería la formación de vida
vegetal, algo muy complejo de lograr
ya que se deberían "construir unas
plantas químicas de tratamiento de gas".
El investigador indicó que "sería mucho
más fácil modificar bacterias que ya
existen en la Tierra para hacerlas
resistentes al ambiente de Marte". Luego
quedaría depositarlas en la superficie
para que se reproduzcan.
"De este modo, ellas mismas irían
modificando la atmósfera como queremos",
afirmó Aguilar, quien agregó que
"cuando los niveles de oxígeno sean
suficientemente altos, ya podríamos
pensar en plantar vida vegetal".
Aunque estos serían los pasos a seguir
para terraformar Marte, el especialista
matizó que las modificaciones cambiarían
en función del planeta que se desee modificar.
A pesar de que, a día de hoy, no se
tiene la tecnología, todo parece
indicar que en un futuro no tan
lejano el ser humano comenzará a
habitar otros planetas.
Es algo que parece atado a la condición
humana, motivo por el cual Aguilar
concluyó parafraseando a uno de
los padres de la cosmonáutica, el
ruso Konstantín Eduárdovich Tsiolkovski,
quien decía que "la Tierra es la cuna
de la humanidad, pero no se puede
vivir en la cuna para siempre". EFE / RA

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