martes, 27 de marzo de 2018

Los exoplanetas del sistema TRAPPIST-1 podrían tener demasiada agua como para albergar vida

Los exoplanetas del sistema
TRAPPIST-1 podrían tener
demasiada agua como para
albergar vida
·        Tue, 20/03/2018 - 16:30
¿Cuánta agua es demasiada? Si hablamos
de astronomía, aparentemente la respuesta
es la que tiene el sistema TRAPPIST-1.
Un nuevo estudio publicado en Nature
ha calculado la cantidad de agua de los
exoplanetas que forman este sistema
y hay malas noticias: es demasiada
agua como para albergar vida.
Hasta ahora hemos sido capaces de determinar,
mediante observaciones, la masa y el diámetro
de los siete planetas que giran alrededor
de la estrella TRAPPIST-1, a 39 años luz
de la Tierra. Lo que los astrónomos de
este nuevo estudio han hecho es calcular
la cantidad de agua con esos datos y
desarrollar un modelo planetario.
Los resultados no son nada alentadores.
Según sus cálculos, los exoplanetas que
forman el sistema están compuestos por
entre un 10 y un 50% de agua. Puede parecer
poca, pero es una auténtica barbaridad. La Tierra
es el ejemplo más ilustrativo de este problema.
La superficie de nuestro planeta está
cubierta de agua en un 71%, pero toda
esa agua apenas es un 0,2% de la masa
total del planeta.
¿Qué problema tiene un planeta rocoso
con un 10, un 20 o hasta un 50% de agua?
Pues el primer problema es que no tendría
tierra firme. Puede parecer un problema
menor para la vida, pero en realidad es
un problema muy grave. Al no tener roca
o tierra al descubierto es muy difícil que
se den los procesos geológicos necesarios
para desarrollar una atmósfera.
Por otra parte, un planeta con un 10%
de agua o más implica océanos de cientos
o miles de kilómetros de profundidad
(el punto más profundo de nuestros
océanos, la Fosa de las Marianas,
apenas supera los 10km de profundidad).
De nuevo, parece un escenario fascinante
para una novela de ciencia-ficción,
pero es todo un problema para la vida.
Semejante columna de agua ejercería
una presión tan brutal sobre el manto
rocoso debajo que impediría su movimiento.
A largo plazo, esto produciría un efecto bola
de nieve. Todo el planeta acabaría
completamente congelado. Las temperaturas
extremadamente bajas y la falta de atmósfera
no son muy buenas noticias para la vida.
Por supuesto, podría haber mecanismos
que aún no conocemos. El acoplamiento
de marea que sufren algunos de los planetas
podría hacer que una de sus caras reciba
el calor necesario como para albergar
vida. Quizá haya movimientos de fricción
en su núcleo provocados por el tirón
gravitatorio de su estrella
(algo parecido a lo que ocurre entre Europa y Júpiter),
y estos movimientos generan el suficiente
calor como favorecer la aparición de vida.
El sistema TRAPPIST-1 puede que sea
incompatible con la vida después
de todo, pero cuánto más sabemos
sobre él, más sabemos qué características
buscar en otros exoplanetas y cerrar
más el cerco. que encontremos un
planeta en el que poder vivir es solo
una cuestión de tiempo.
Fuente: gizmodo / MF

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